El flaite en moto – Parte II
Acá está la parte dos que una vez prometí.
Pasó una semana después del encuentro y me habla por Instagram. No sé cómo me encontró. Me preguntó si podía verme y yo le dije que sí. Salimos en moto a dar una vuelta y estábamos en un lugar piola. Le toco por arriba del buso y él se movió hacia atrás un poco, se bajó el buso y me puse a mamarla. Él bajó a mamarme el culo, me agarró el colaless y lo tiró hacia un lado, me abrió los cachetes y se puso el condón rápido. Me puso la cabeza para entrar; costó, pero se pudo. Me empezó a follar duro. Dolía la vida, pero lo empecé a disfrutar. Cada vez que le pedía más, me daba más duro. En eso, se vino en el condón, se limpió y nos fuimos a mi departamento.
Llegamos y me volvió a follar en la cama, pero ahora patas al hombro. Después me llevó al sillón, me volvió a follar nuevamente y nos fuimos a la pieza. Dormimos juntos y, a la mañana siguiente, se despierta y me empieza a mamar el culo, metía la lengüita, y me vuelve a follar. Sonaba tan fuerte cómo me nalgueaba los cachetes. Se paró, me puso las piernas al hombro y me dio, luego se fue y nos fuimos al baño a bañarnos. Me dice: «No sé por qué no se me baja el pene contigo». Y le volví a dar culito, la manera en que mamé ese pico y él mamaba mi culo.
Después fui a hacer algo para comer y, en la cocina, me agarró y me volvió a dar tan duro. No sé cómo aguantaba tanto ese pico en mi culo. Jamás pensé que pudiera hacer eso. Y me dice: «Creo que ya mi pene no quiere más». Estuvimos toda la tarde viendo pelis y hasta que se fue. Seguimos en contacto, pero aún no podemos volver a juntarnos por tiempos.
Sé el primero en guardar este relato
No hay comentarios aún. ¡Sé el primero en comentar!