Cruising Con El Casado
El viaje ya casi llega a su fin, esta última noche mis amigos y yo decidimos no salir de viaje, ya que mañana volamos de regreso temprano y nos hemos quedado viendo como la luna salía junto al mar.
Esto pasó hace unos años, yo tenía 18 y andaba con la hormona a tope, tenía ganas de besar, mamar, de sentir un cuerpo junto al mío, de penetrar o ser penetrado por alguien, por lo que decidí ir a lo que antes era un centro comercial y hoy solo es la fachada decadente de lo fue, solo quedan en pie un par de locales, una farmacia y un supermercado, pero es bien conocido de que en los baños del centro comercial se hace cruising.
Yo iba normal para no llamar la atención del único guardia de seguridad de todo el recinto, una sudadera negra con unas letras blancas al frente, una gorra negra lisa, tennis blancos y un short deportivo apenas unos dedos arriba de la rodilla de color negro y una mochila. Entre a los baños y estaba un chico delgado algo moreno, un señor a finales de sus 30’s calvo con una barriga grande, la verdad es que apesar de estar bien caliente ninguno me llamó la atención, por lo que decidí meterme a un cubículo para no hacer mi falta de interés tan notoria. Por el reflejo del azulejo del piso pude ver qué el chico le estaba mamando la verga al señor lo cual si me calentó pero segui encerrado un par de minutos hasta que decidí salir, me salí del centro comercial para fumarme un cigarro y desde fuera veía como algunas personas e incluso familias entraban la supermercado. Volví a entrar al centro comercial pero me quedé sentado en unas bancas que están enfrente de los baños, por si veía a alguien que me llamara la atención entrar. Pasaron los minutos y vi a entrar a un señor, unos 40-45 años, debía de medir 1.85 de altura ya que era muy alto, cabello canoso con una barba de candado, lentes, una gorra blanca, una camisa de manga corta azul marino, una bermuda de mezclilla que resaltaban su paquete y su culo y y debajo de esas piernas grandes, velludas y torneadas llevaba unas sandalias de esas de broche y unos pies grandes, blancos, velludos y que dejaban ver qué la planta de sus pies era rosada. Tenía el cuerpo algo tonificado pero una barriga que se forma por tomar mucha cerveza.
Desde que lo vi me gustó mucho por lo que sabía que el sería el indicado. Espere un momento oara entrar yo después, el ya estaba en el primer migitorio orinando, cruzamos miradas y yo me puse en el tercer migitorio, dejando el de Enmedio vacío, ya que tenía dudas de si venía al cruising o solo a orinar, me subí un poco la sudadera y me baje el short junto con la trusa blanca que traía a la altura del fin de mis nalgas e igual empecé a orinar. Las paredes entre migitorios no eran tan extensas por lo que yo sabía que el podria ver parte de mi culo si volteaba, así como yo solo alcanzaba a ver parte del tronco de su verga y un vello púbico rebajado aún negro. El volteo a verme y dirigió su mirada a mis nalgas y dando un paso atrás, empezó a sacudir su verga de arriba a abajo ofreciéndomela. Yo me quedé mirando con deseo como esa verga rebotaba con sus movimientos y desprendía una que otra gota de orina, me hizo señas para ponerme en el cubículo que estaba al lado de el y empezamos besarnos hasta que el hizo que me agachara para mamarsela y desde su posición el podía ver si abrían la puerta las entrar al baño. Era una verga hermosa, unos 19 cms blanca con la cabeza rosada pero sin circunsidar, estaba llena de venas y sus huevos eran igual rosas, sabía un poco a orina lo cual me calentó aún más y empecé a meter mi lengua entre su prepucio, sus huevos y me di cuenta de que llevaba un anillo de casado. Aunque cada cierto tiempo nos veíamos interrumpidos ya que entraba gente por lo cual teníamos que disimular, algunos solo a hacer sus necesidades y otros en busca de diversión también.
Dada la situación y que no podíamos disfrutar como quisiéramos decidimos meternos al cubículo de discapacitados que estaba hasta el fondo y que es más grande. Una vez dentro volvimos a besarnos mientras yo lo masturbaba y el recorría mi culo con sus manos, no voy a mentir, el sentir el contraste del calor de sus manos con lo helado de su anillo me excitaba demasiado al grado de que mi verga ya estaba babeando con ese precum, se la volví a mamar ahora sin interrupciones por un buen rato y después el se puso detrás de mi, restregando su verga entre mis nalgas, poniéndola entre mis piernas y simulando cogerme dejando mis piernas húmedas y con su precum «ay papito que rico culito tienes» me decía al oído susurrando cuando dejaba de meter su lengua «quiere verga mi niño eh quiere verga, pues si papi le va a dar verga y se la va a comer enterita, verdad que sí mi niño» yo solo asentía sintiendo su verga entre mis muslos entrando y saliendo, ya no aguantabamos más así que saque un condon de la mochila y se lo puse, se ensalivo los dedos y recorrió mi ano con ellos y me la empezó a meter. Intentábamos no hacer ruido para nos resultaba imposible no soltar un quejido, un gemido o el simple sonido que provocaban mis nalgas chocando con su verga, yo me mordía los labios y cerraba los ojos y el con una mano me tomaba del cabello dejando mi gorra a un lado, me atraía hacia él y me besaba el cuello y los oídos, recorriendo con su lengua húmeda y caliente mi cuello, mi cara «te gusta mi amor, te gusta como mi vergota entra en tu puchita zorrita» me decía y yo solo asentía en silencio y me inclinaba de nuevo para sentir su verga más a fondo mientras el aumentaba el ritmo. Tal era nuestro excitamiento que ya no le tomábamos tanta importancia a quienes entraban o salían, seguíamos teniendo cuidado, pero nos dejábamos llevar, así estuvimos unos 15 minutos hasta que me hinco y se sacó el condon y mientras se la jalaba para venirse pude ver en el cubículo de al lado unas botas, pero no les tome importancia, acercó mi cabeza a su verga y yo gustoso abrí la boca para tragarme su semen caliente. Me levanté y nos besamos de nuevo, antes de irse me metí su dedo que tenía el anillo a la boca.
El salió primero por si había gente yo me pudiera esperar a que se fueran y después salir yo del cubículo, deje pasar unos minutos y cuando abrí la puerta para salir enfrente de mi tenía al guardia de seguridad, era un señor ya grande debía de estar a finales de sus 50’s, delgado, moreno, con un bigote grande y espeso negro y pocos vellosa forma de barba en la cara, traía gorra y uniforme de guardia y las mismas botas que yo vi en el cubículo de al lado, al parecer se había dado cuenta de que el casado y yo estábamos cogiendo ahí dentro «a dónde vas tan rápido chamaco, andabas de pinche calenturiento ahí adentro verdad» yo me quedé en shock y con miedo sin saber que hacer, no me podía mover aunque quisiera «a ver date la vuelta» y me voltie, pensando que a lo mejor tendría una mancha o algo que delatara lo que estábamos haciendo el casado y yo, me bajo en ese momento el short con todo y trusa y dijo «hmmm si, si era ese culito el que vi» y me empujó adentro del cubículo, adentro pude notar su sonrisa morbososa y se la saco entre el cierre de su pantalón, era una verga de unos 17 cms morena, con el tronco mas delgado que la cabeza que la tenía entre morada y rosa, vellos largos y canosos se asomaban»chupamela puto» me dijo y me agache a mamarle, sabía a sudor y a orina por lo cual yo no tenía problemas, estaba atento mediante el reflejo del azulejo por si entraba gente o algún mirón, pero nadie entraba mientras se la chupaba, me levanto y me puso de espaldas y de un solo movimiento me la metió «uuuf así me gustan, bien chamaquitos y bien putitos como tú, lástima que ya te cogió el otro wey y ya te dejo el culo medio flojo» me dio un par de embestidas, la verdad no debieron de ser más allá de 2 minutos cuando me la saco y se vino entre mis nalgas dejando soltar un quejido. Se la guardo y mientras yo me limpiaba su semen con el rollo me dijo «portate bien eh chamaco, te voy a estar vigilando» y se salió del cubículo, termine de limpiarme y yo igual me salí del cubículo después de unos minutos y ya había un señor de unos 45 años con el culo de fuera y al lado un joven de unos 27 masomenos. Cuando iba saliendo ya para irme el guardia estaba en esa entrada, me saludo con la mirada y junto con esa sonrisa morbosa se agarró el paquete y me guiño el ojo.
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