Primera vez del Cris

Está experiencia la tuve a los 20 cuando estaba haciendo un trabajo en el sur. Al Cris lo conocía desde la media y siempre me llamó la atención, era delgado pero atlético, más alto que yo, blanco, amable y medio bruto. Era bueno en todos los deportes y siempre había mujeres detrás suyo pero era fiel a la polola que tenía en esos años.
En las clases de educación física se adivinaba la figura de su cuerpo debajo de su polera y también, como no notarlo, su paquete en pantalón de buzo. Éramos compañeros y nos llevábamos bien pero no eramos del grupo de amigos. Siempre fue inalcanzable para mí. Después de salir de cuarto no tuvimos contacto hasta que un día unos años más tarde yo tenía 20 y estaba haciendo un trabajo de práctica en una localidad del sur y me escribe un número desconocido, era el Cris. Lo reconocí de inmediato por la foto, estaba igual pero más marcada su cara, conservaba su sonrisa encantadora. Por otros amigos se enteré de que estaba en la zona y ya que se iba mañana quería ver si nos veíamos. Me pareció raro porque no éramos tan cercanos pero al mismo tiempo se me hacía agua la boca por volver a verlo así que quedamos para esa misma tarde. El Cris viajó en bus hasta el pueblo dónde yo estaba y cuando lo vi lo encontré más mino que nunca, usaba de esas poleras un poco anchas en el cuello que dejaban ver un poco más, cuando tomaba sus bolsos se le marcaban sus brazos que me moría por tocar. Nos dimos un abrazo y aproveché de sentir su cuerpo, nunca había estado tan cerca. Era un cuerpo en forma, firme, nada sobraba, estaba durito. Fuimos directo a un café a conversar y tomar once y ver cómo va la vida, me contó varias cosas y la hora se nos fue pasando. Nunca me imaginé lo interesante que era el Cris además de rico, pero no nos dimos cuenta de que se estaba quedando sin bus de regreso. Cuando fuimos al negocio de dónde salía el Nar-Bus ya se había ido y tendría que pasar la noche acá.
Fuimos a mi pensión y no había espacio pero le ofrecieron quedarse en mi misma habitación por un valor menor, lo que estaba bien porque no estaba planificado quedarse, de hecho en la mañana tenía vuelo a Santiago, así que aceptamos y acomodaron una cama improvisada al lado de la mía. Ya era más tarde y estaba cansado al igual que yo, así que nos fuimos a la pieza, al otro día habría que levantarse muy temprano. Ahí lo tenía, frente a mi en mi habitación, me moría de ganas de decirle que siempre lo deseaba en secreto, de tocar sus brazos, de apretar cada parte de su cuerpo, de verlo sin polera y saber cómo es su cuerpo. El Cris sacó un copete de su bolso y con unas tazas en vez de vasos tomamos y conversamos hasta que entramos en calor. De pronto me quedó mirando y me dijo que la verdad es que quería verme por algo. Cuando supo que yo estaba acá no quería perder la oportunidad de hablar de esto. Y me contó de sus sospechas de bisexualidad. Me dijo que disfruta con las mujeres y que nada lo calienta más que un par de tetas (sus palabras) pero que hace dos años en una fiesta un loco le robó un beso y que en ese momento quedó helado pero no se ha sacado de la cabeza la idea y que ha fantaseado con que está con un hombre teniendo relaciones y que así como puede hacer feliz a una mujer (en la cama) tal vez a un hombre también puede…. Me quería contar esto porque soy el único que conoce de confianza que podía entenderlo (el Cris al igual que mis compañeros sabían que yo era gay). Yo la verdad, es que me quería lanzar a comérmelo a besos, pero me contuve porque me estaba abriendo sus sentimientos, le pedí que me hablara un poco más y yo también le conté de mi experiencia, mi primera vez, nos reímos y seguimos tomando un poco más y yo ya tenía la vejiga que reventaba así que le avisé que iba al baño y me respondió que no me haga la paja sin él, wow la volá pensé yo, cuando volví del baño, que estaba afuera de la habitación, el Cris también fue pero me dijo «prepárate porque a la vuelta te violo». Yo ya estaba caliente y cuando se fue no pude evitar verle su paquete que también estaba marcado, y su potito se veía tan durito, así que quería puro.
Cuando el Cris regresó se paró frente a mi y me dijo directo que si lo encontraba rico, y le dije la verdad es que si, desde el colegio. Que te gusta de mi? Me preguntó. Además de tu personalidad? Jajajaja bueno, siempre te encontré mino, se ve que estás en forma, igual cuando te abrace al saludarte sentí que estay durito. Entonces se apretó la polera para marcar el cuerpo y me dijo quieres tocar? Y yo tímido dudaba, pero me dijo que fuera con confianza, y se levantó la polera para mostrarme el pecho, tenía calugas y el pecho con músculo, yo acaricié su guatita durita y fui subiendo mi mano hasta su tetilla e hice fuerza para sentir su músculo, la verdad es que me estaba dando un gusto. Me preguntó si me gustaba, le dije que si, y se sacó la polera así rápido y la tiró a un lado, y tomó mi cabeza para darme un beso profundo, usaba su lengua como un maestro, yo primero estaba paralizado pero luego empecé a tocar su espalda fuerte y apretaba sus hombros y sus brazos y bajé hasta su potito durito de deportista. Por fin lo tenía en mis manos, mientras nos besábamos le decía que desde el colegio que pensaba en este momento. Nos fuimos besando hasta la cama y quedó encima mío, me preguntó si me hacía pajas pensando en él, claro que si le dije. Él me dijo que también ahora se había estado masturbando pensando en hombres pero quería saber si es verdad que un hombre puede complacer a otro mejor que una mujer, nos seguimos besando y nuestras manos tenían vida propia, yo no dejaba de palpar los músculos debajo de su piel cálida, y de pronto se puso de rodillas dejándome su paquete a la altura de mi cara, se abrió el pantalón y quedó el puro boxer, y me dijo que por favor tenía muchas ganas de saber si es verdad lo que dicen. Yo primero me acomodé y comencé a morder su pene sobre la tela del boxer, estaba muy húmedo y ya estaba duro, la punta ya estaba un poco asomada, y de a poco lo saqué hasta que lo tuve de frente, era como una longa que no medí, pero seguro más que el mío, de 17cm o más. Estaba limpia (él había ido al baño a lavarse) y tenía precum, la tomé y comencé a masturbarlo suavemente, ya estaba lubricado, y mientras acariciaba sus piernas peludas, y lo miraba, el Cris puso sus manos en mi nuca y yo entendí lo que quería, así que comencé a chupar igual que a un coyak, lo metía y sacaba lentamente mientras chupaba haciendo fuerza hacia adentro como a una bombilla, apretaba con mi boca, me pasaba la cabeza para un lado y para el otro, miro al Cris y tenía sus ojos cerrados y comenzaba a hacer movimientos de follarme la boca, gemía suavemente de forma masculina, y yo seguía mi trabajo, hasta que me lo saqué y me puse a masturbarlo, luego me lo volví a meter s la boca y trataba de hacer un garganta profunda, el Cris solo se quejaba de placer y decía que era rico, hasta que por fin pude hacer pasar su cabeza atrás de mi campanilla y quedé aguantando la respiración, el Cris muy suave la sacó y la volvió a meter muy suavemente, y yo respiraba un poco más y sentía como su glande pasaba atrás de mi garganta, me acariciaba el pelo, decía que rico hueon, nada más, luego retrocedía un poco y sentía como el glanda salía de mi garganta, respiraba y volvía a meterlo, ese movimiento tan delicado fue de varios minutos, el pene del Cris vibraba, el mío iba a explotar, y luego de varias metidas y sacadas me lo fue sacando lento de la boca mientras yo succionaba todo su largo hasta el final, un un hilo blanco seguía entre mi boca babosa y su pene exquisito.
El Cris suspiró y me dijo que era el oral más rico que le han hecho que lo sacó porque iba a venirse, y que él quiere saber si puede hacer feliz a un hombre y no que si un hombre lo puede hacer feliz a él, así que me besó y luego me preguntó que quiero hacer yo, le pedí que nos terminemos desvestir y después él se acostó boca arriba y yo le hice otro mini oral y comencé a subir con mi boca por sus caluguitas ricas, me las comí una a una, las mordía y besaba, le daba cosquillas, fui subiendo una por una y llegué hasta las últimas de arriba, mis manos estaban apretando sus pectorales pero ahora mi boca los hacía suyos, mordí sus tetillas y jugué con ellas con mi lengua mientras con mi mano me pajeaba, iba dejando mi baba en sus pectorales y la baba de mi pene en sus piernas peludas, fui llegando a su cuello, sus hombros fueron mi perdición, y de nuevo su boca, le pregunté si le gustaba y me dijo de nuevo que era mejor que mina, un hombre sabe lo que nos gusta, y me preguntó si me gustaba a mi y mi respuesta fue «metemelo». Me senté a la altura de su pene, lo tome junto con el mío para masturbarlos juntos lentamente y así quedar lubricados, y luego me fui acomodando sobre su miembro lentamente, estaba muy lubricado así que pudo entrar, primero el glande, luego fui sintiendo el calor de mi barra de carne en mi interior, me acomode para que fuera más adentro, no me dolía pero costaba un poco, hasta que me empecé a acomodar para sentirlo mejor, ahí lo tenía debajo mío con su cuerpo de adolescente fitness que aún conservaba y comencé adelante y atrás como cabalgando, era una sensación exquisita, este mino siempre fue mi deseo secreto y ahora lo tenía dentro mío, mis manos se sujetaron de sus pectorales y comencé a gemir suavecito por el placer que sentía, y el Cris me tomo de la cadera y aceleró el ritmo, me lo metía más adentro, y luego yo tomé sus brazos para que pusiera sus manos detrás de la nuca, así yo podía sentir sus brazos fuertes y apretarlos para sentir sus músculos mientras con mi ano daba vueltas en circulo y lo apretaba para hacerlo venirse, el Cris me decía que yo estaba loco y es que el Cris estaba muy rico. Después cambiamos, sin sacarme el pene fue poniéndose sobre mi hasta quedar estilo misionero, y mientras me miraba me decía que esa posición era su favorita porque así la mina podía verlo a los ojos, ver a quien lo folla, mientras me dice eso me va penetrando rítmicamente dándome un placer sin límite, lo dejaba muy adentro y daba un quejido, luego retrocedía un poco y repetía, sabía lo que hacía, y cuando cuando siento mi glande tocando sus abdominales aprovecho para apretarlo contra ellos con mi mano y así en el vaiven sus abdominales fueron masturbando, Xuxa que cosa más rica, hasta que me corrí en sus ricos abs y sentí mucho placer, te gusta nenita? Eso me decía y me daba besos en la frente y aceleró un poco y mientras yo sentía su respiración agitada y aún no me recuperaba de mi orgasmo, el Cris vibró con su pene dentro y sentí el calor de su semen en mi interior, fueron varios espasmos, y luego levantó su cuerpo sobre mi, pude ver sus músculos sudados y mojados, nada es más sexy que los músculos juveniles brillantes mojados con su propio sudor y con el semen de un momento de pasión, yo me acerqué a besar de nuevo sus tetillas porque no me quería separar nunca más de él. Esa noche lo hicimos más veces. Al otro día perdió el vuelo pero ganó una gran experiencia. El Cris quedó con la satisfacción de que pudo hacer muy feliz a un hombre en la cama varias veces. Por harto tiempo fuimos amigos y tuvimos más encuentros, en especial el Cris prefería que le hiciera mamadas, a veces la tarde entera. Bueno, después de unos años la vida nos fue separando. Espero que les haya gustado mi experiencia.
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2 Comentarios
Definitivamente: arte
Que buen relato