🇨🇱 Chile🌈 Relatos gay✍️ Anónimo📅 julio 30, 2026

Camilo el amante pendejo

Yo no tengo el pico enorme como todos describen en estos relatos, más bien lo tengo normal de unos 18×4. Pero lo tengo muy duro. Y cuando digo muy duro no es una exageración. Cuando se me pone dura se me pone como si fuera de fierro, yo creo que porque no la tengo tan grande y entonces cuando estoy caliente, toda la sangre de mi cuerpo se concentra en el pico duro y queda listo para entrar.

Desde que tengo uso de razón que me he pescado minos, en distintos lugares y de distinta manera, tengo 30 años y soy doctor, pero les voy a contar una historia de cuando tenía 22 años. En esa época yo estaba en la universidad, recién asumiéndome en público, no soy ni loca, ni mujer, pero si me gusta un mino lo miro directo y le pregunto el nombre. Como soy activo, siempre me gustan los minos que son un poco más delicados, entonces nunca me confundo que si el mino que me quiero comer es hetero u homo. Siempre donde pongo el ojo pongo la verga. Bueno, era un día de verano y estábamos en mi casa todos tomando mucho Ron para pasar el calor en Santiago, yo tenía un pololo muy caliente pero hace tiempo me andaba rondando un pendejo exquisito. Era recién llegado a la escuela, tenía 18 años y se llamaba Camilo. Era un pendejito alto, como de un metro ochenta, con el pelo negro, el cuerpo fibroso pero delgado, y un culo, conchesumadre su culo bajo un jeans medio suelto. ¿Han visto alguna vez esos minos que tienen la zona abdominal exquisita?, esos que de repente levantan los brazos y si andan con un poleron con pretina, se les levanta todo y uno ve un oblicuo maravilloso, un oblicuo que te permite imaginar como se prolonga ese musculo hasta llegar al culo, un culo fibroso, redondo, sin pelos y muy, pero muy fácil de abrir ya que el muchacho tiene la carne justa. Si se agacha frente a mi, a pesar de que este con ese jeans, yo puedo imaginar su hoyito, rosado, suave y jugoso esperando por ser suavemente tocado por mis dedos.

La cosa es que mi pololo era mas celoso que la mierda y se puso nervioso porque estaba ese pendejo que me andaba rondando y empezó a tomar más de la cuenta pa pintar el mono, y de repente me cachó que estaba conversando con Camilo y me tomó la mano y me llevó pa la cocina pa que habláramos. “¿Por qué tenis que conversar con ese pendejo jote?”, me dijo. Yo le dije que no se preocupara, que el era exquisito (mi pololo), le dije que no fuera celoso si al final nosotros estábamos pololiando que no se urgiera por un cabro chico que andaba dando jugo porque seguro que todavía era virgen. Mientras le decía eso, lo agarré por la cintura y le chanté un beso. Le metí la lengua suave y bien adentro de la boca, tengo la lengua super ancha y larga, entonces bajé un poco mi mano por dentro de su pantalón hasta poner la punta de mi dedo al lado, justo al lado del hoyo de su culo. El soltó un quejido suave y mientras soltaba ese quejido yo me aproveché y le metí un poco más la lengua dura en su boca. De a poco comencé a rodear su hoyito con mi dedo, sin intención de meterle el dedo, solo mostrándole donde estaba su hoyo ardiente, esperando por que yo me metiera por ahí. Él empezó a chuparme la lengua y de a poco, metió su mano por mi pantalón y luego mi boxer hasta agarrarme el pico. Afuera de la cocina sonaba una música muy fuerte, en esa época estaba de moda el reguetón y todo el mundo se pone caliente con copete y esa música. Javier (mi pololo) me chupaba la lengua y yo pensaba que me estaba chupando el pico. Estábamos muy calientes en la cocina y de pronto, por entremedio de la apertura de la puerta de la cocina veo que Camilo está parado en la puerta, como haciendo guardia para que nadie entre. El pendejo estaba parado afuera de la puerta de cocina, mirando el carrete y de vez en cuando miraba para adentro a ver si yo lo miraba, en realidad el pendejo se las traía y yo me empecé a calentar más de lo que ya estaba. En eso que estaba mirando al pendejo por arriba del hombro de mi pololo, Javier me dice al oído: “te la voy a chupar pa que te vayas en mi boca perrito”.

Yo pensé que iba a explotar en ese mismo instante. Javier por supuesto no había visto a Camilo que estaba en la puerta mirándonos y yo estaba enfermo de caliente por el culo del pendejo que estaba presenciando como mi pololo me iba a empezar a chupar el pico en la cocina mientras todo el mundo carreteaba en el living. Muy lento Javier empezó a desabrocharme el pantalon. Lo hizo todo con su boca; estaba arrodillado frente a mi, de espaldas a la puerta de la cocina donde estaba Camilo mirando, y soltó el botón, luego el cierre de mi pantalón negro, luego con la boca bajó el boxer y mi pico saltó duro hacia arriba y le pegó en la punta de la nariz, lo que nos hizo reir a los dos. A los tres en realidad, porque Camilo sonreía desde la puerta. Y entonces, Javier empezó a chupar suave y masturbarme, me decía “andate luego pa que volvamos al carrete”, y Camilo miraba fijo mi pico y yo podía ver en su mirada que era él quien queria chupármelo, y Javier me insistía, “ya po, ándate en mi boca o no querís”. Javier me chupaba la cabeza del pico y giraba su mano en el tronco que estaba muy mojado por la saliva y el pre seminal. Javier estaba agachado a mis pies y quise culiármelo ahí en la cocina, pero el insistía en comerme la leche así que mejor le daba en el gusto a mi novio y de paso calentaba al pendejo rico que estaba obsesionado con mi pico a esas alturas. Javier se bajó el pantalón y se empezó a pajiar, Camilo me miraba de lejos muy serio y de pronto murmura muy claramente con su boca roja de caliente: “Yo también quiero” y apuntó en silencio mi pico, luego su boca y al final su culo. Y sonrió. Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! Después de la sonrisa le agarré la cabeza a Javier, la empujé firme hacia mi y me vine en su boca, a Javier le gustaba tragarse mi semen, pero ese día le di tanto que empezó a chorriarle la boca por el lado y se paró de golpe y Camilo desapareció de la puerta.

Javier se limpió con una servilleta, nos dimos unos besos ricos, se lo chupé yo un poco porque tenía un pico exquisito y salimos de nuevo al carrete. A la media hora Javier estaba durmiendo en uno de los sillones, había tomado mucho copete y fumado mucha marihuana. En el carrete quedábamos al menos veinte personas borrachas y por supuesto uno de ellos era Camilo con ese pantalón que me hacía imaginar su culo exquisito desnudo atrapando mi pico. Pasaron unos minutos más desde que Javier se había quedado dormido y Camilo pasó frente a mi, me miró de medio lado, y dijo “Voy a comprar cigarros, ¿alguien quiere encargar algo? ”. Yo sin pensar mucho que podría pasar después agarré un poco de plata que tenía en la billetera, fui a mi cuarto y saqué un condón, me lo eché en el bolsillo de atrás y salí unos tres minutos después de que Camilo había cerrado la puerta. Cerré la puerta del departamento y estaba el sentado en la escalera. “Ven, sigueme” le dije y empecé a subir las escaleras del edificio. El edificio era antiguo, frente al parque forestal y en el piso 12 tenía una pasada secreta al techo donde seguro nadie nos encontraría.

Subimos corriendo y cagados de la risa, sin decir nada.

En el camino, mi pico se ponía cada vez mas duro, pensaba en su culo y corría mas rápido para llegar al techo. Llegamos, nos pasamos al techo y bajo el cielo de Santiago a las dos de la mañana lo agarré y le di un beso más caliente que la cresta. Habíamos subido diez pisos corriendo, nuestros corazones estaban muy acelerados y nuestros cuerpos muy calientes, a los pocos segundos de estarnos besando empezamos a sudar producto de la subida rápida y entonces me quité la polera. Y él se quitó su polera. Su cuerpo era fibroso como el de un caballo joven. Tenía una espalda perfecta y un estomago bellísimo, la piel suave, yo lo besaba, y él gemía, y luego los dos gemíamos mientras nos besábamos en el techo de mi edificio donde todos carreteaban en mi casa y mi pololo dormía. Entonces él sacó una pastilla de menta de su bolsillo, se la echó a la boca, se agachó y empezó a chuparme el pico como un loco. Hueón, que onda como chupa el pico Camilo, es el cielo, te lo come como si lograra adueñarse de ti a través de como chupa tu verga. Lo chupa haciéndose dueño de tu cuerpo entero a través de la punta del pene, Se metió hasta mis testículos en su boca y luego la tomó con la mano y la sopló, y la menta hacia sentir como un hielo el pico, pero dentro estaba caliente a mas no poder, y volvía a chupar y a gemir, y me mira hacia arriba con el pico en su boca y se desabrocha el pantalón, se lo baja hasta que queda abajo entre sus dos piernas, se pone de pie, me agarra la mano, se la pone en el culo y me dice “ya po”. Tenía el culo más exquisito que lo que había imaginado. No tenía ni un pelo. Ni en los cachetes, ni en el hoyo. Yo lo di vuelta, y me rendí ante su culo. Me puse de rodillas, y le pedí que se inclinara un poco hacia el frente. No quise meter mis manos, y le dije que se inclinara un poco más. Y sus nalgas se abrieron, solas, sin tocar, y su hoyo de un color rosado inexistente en otra cosa en el mundo se apretaba y soltaba, nervioso ante mí. Estiré mi cuello y le comí el culo de una manera despiadada. Lo saborié como el mejor manjar y Camilo gritaba de placer mientras yo le metía la lengua y los labios a su culo. Saqué el condón de mi bolsillo, me puse de pie detrás de él, le bese el cuello por detrás mientras enfundaba mi pico y se lo metí a fondo. Sin piedad, se lo metí completo en una sola embestida. Camilo me dijo: “cuida’o hueon que soy virgen” y yo le dije, “eras” porque de aquí no sales igual. Y empecé a metérselo de una manera brutal, el pendejo me tenía muy caliente desde que llegó a la universidad y hoy se había ofrecido de una manera que me tenía vuelto loco. El hueón me decía que le dolía y yo le decía que entonces parábamos y me decía ni cagando. Me lo pesqué con furia durante unos diez minutos sin parar, de pie, con el hueón gritando de dolor y placer, los cuerpos de los dos estaban sudando y se mezclaban nuestros sudores y yo lo tenía agarrado de la cadera y lo empujaba con fuerza contra mi y de pronto su pico explotó y lanzó semen al aire. El hueon empezó a gritar y me dice Alonso, me voy. Y yo no tenía ganas de irme todavía así que le dí con más fuerza y Camilo me decía que no podía más, y yo le daba con mas fuerza y más al fondo. Y más fuerza y más bruto. Cuando por fin me vine lo levanté del suelo empujándole el culo contra mi pico, algo crujió adentro de su culo y se desmayó. Yo no podía parar de empujar porque me estaba yendo y el pendejo colgaba de mis brazos atravesado por mi verga caliente que estaba botando leche sin parar. Me agaché y lo apoye en el suelo mientras sacaba mi pico aún duro y chorriando semen en un condón azul. Me saqué el condón y lo tire lejos porque estaba un poco sucio por el culo virgen de mi amante. Le di un beso pa despertarlo y al cabo de unos dos minutos reaccionó.

-“Tengo que bajar, Javier debe estar buscándome” – dije.
-“Bueno, pero prométeme que vamos a culiar de nuevo en un baño de la U”- me dijo él.
-Puta, yo estoy pololiando Camilo.
-Si sé, a mi me da lo mismo y me lo debes por metérmelo así. La próxima ándate adentro mío pa cachar que se siente, sin condón.

Pendejo culiao loco, desde ese día y por dos años fue mi amante. Si quieren podría contarles algún otro encuentro en otro relato, este ya quedó muy largo. Ojalá lo disfruten.

Alonso.

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5 Comentarios

  • ariel.cornejo36 julio 30, 2026 a las 11:21 pm

    Muy muy buen relato me encantó y no te preocupes por lo largo son buenos los detalles jeje que envidia me da el pendejo. Saludos y sigue contando tus experiencias

  • Anónimo julio 31, 2026 a las 12:28 am

    Carrete ql rancio jajaja. El promedio chileno está entre los 13 cm y los 15 cm, y em tan modesto «tengo normal de unos 18×4». Tan modesto mi chanchito. Tanto así que lo persiguen los pendejos vírgenes. Mas morboso que caliente el relato, pero se puso largo y tedioso.

  • Coke julio 31, 2026 a las 12:59 pm

    Concuerdo con el anterior está muy adornado el relato se me hizo latero me salté muchos detalles

    • Anónimo agosto 2, 2026 a las 12:58 am

      Cuenta más

  • Anónimo julio 31, 2026 a las 5:39 pm

    Esta bueno, los que se quejan por lo largo deberian ver porno, no leer relatos. Cuentate otra

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