Es mejor no planificar – Parte II
No lo podía creer. ¿Ese era Damián? ¿El chico que veía todos los días desde mi balcón en la cancha del edificio jugando basket sin polera? Damián era un chico de mi porte, moreno, pelo corto, barbita bien cuidada y ojos verdes, precioso y tonificado, y yo babeaba siempre al…