Silencio
Desperté con el sol pegándome fuerte, estaba acostado y eran las nueve de la mañana. Nuevamente amanecí erecto, la tensión entre la elasticidad del bóxer, que llevaba puesto, y mi pene era evidente y estaba a punto de explotar. Me dispuse a apaciguar la calentura que invadía cada rincón en…