Como hermanos – Parte 2

Bueno la historia continúa con mi casi hermano…

En la tarde, aún solos, despierto en pelota y él aún a mi lado. En eso despierta, y yo, un poco desorientado, ya que estábamos drogados cuando pasó todo. Se despierta, sonríe y:

Yayo: ¿Cómo dormiste, mi chanchito?
Yo: Bien, ¿y tú?
Yayo: Ricooo… me mira el pico y me dice: ¿qué pasó ahí?
Yo: Me tapo el pico, que estaba duro como piedra.
Yayo: ¿Por qué te tapas, wn? A ver.

Me saca las manos y me lo comienza a pajear. Me mira y me dice: “Qué rico, hermano, la cagaste, medio pico”. Yo lo miraba y me dice: “WN, si esta wea ya tiene que ser normal, ya culiamos y fue rico”. Va y me da un beso, pero ultra rico, y baja besándome el pecho hasta llegar a mi pico y me lo comienza a mamar, ultra rico. Cómo lo metía en su boca era lo mejor; ver sus ojos entre azules y celestes mirándome a los ojos, buscando mi cara de placer, era lo máximo. Sus labios carnosos, húmedos, con preseminal y su saliva… lo mejor. En un momento mi instinto pudo más y tomé su cuerpo de manera que, mientras él mamaba mi pico, su culo quedara en mi cara y, sin dudarlo, le chupé el culo. Era lo máximo.

Fue ahí cuando oí un gemido muy rico, una wea rica, tanto que me miró hacia atrás y me dijo: “La wea rica, mano, no pares”, comenzando a mamar culo como loco. Sentía cómo él ya no solo gemía rico, sino que lo disfrutaba tanto que se sentaba en mi cara. Me ganó el deseo y le di una nalgada fuerte, y él gimió fuerte; cuando me miró, pude ver el deseo, cómo mordió su labio, de manera que se notaba cómo lo gozaba.

Yayo: Qué rico, hazme tuyo, mano.

Solo me salgo de ese lugar y lo beso, lo tomo de la cintura y él queda sobre mí. Acomodo mi pico en su culo y lentamente fue metiendo mi pico dentro, y solo me abrazó fuertemente y gimió fuerte y muy rico.

Yayo: Mmmmm, no me sueltes, porfa… mmm, qué rico… ah… oh… aaaahhh… abrázame fuerte, mano… así, lento… uhhh… entró todoooooo… ummmmm.

Yo: ¿Estás bien? Estás temblando, manito.

Yayo: No te muevas, porfa, lo tienes muy grande… ummmmm… ohh.

Comenzó a moverse lento, y poco a poco más y más, hasta que ya solo gemía rico. Yo comía sus labios y, a ratos, sus pechos. Entonces acabó una, luego dos, y ya estábamos dándolo todo. Él gemía rico, le gustaba mucho cómo yo le daba mientras se movía sobre mí, y en eso no aguantó más y se comenzó a orinar sobre mí, y gemía sin control. De una lo preñé rico, y él: “Ohhhhh, qué rico… ummmmm”, y temblando entero me besaba. Me abrazó y me dice: “Perdón, no pude controlar”, y yo lo besé y le digo que fue lo mejor. Nos besamos y me dice: “Vamos a ducharnos juntos”.

Llegamos a la ducha, me veía el pico aún duro y me decía que le encantaba, y bajó a mamarlo. Ahí estuvimos hasta que acabé en su boca, como él me pidió, y me hizo ver cómo tragó todo mi semen. Y me dice: “Eres mío, no quiero que te vayai de mi lado”.

CONTINUARÁ…

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1 Comentario

  • Anónimo
    abril 15, 2026 a las 5:55 pm

    Que rico ya espero con ansias la siguiente parte

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