Como hermanos – Parte 3

Después de varios días de no ir a su casa, un día llego, saludo a todos y pregunto:
Yo: —¿Y el bizcochito dónde está?… (así le decimos porque es el menor de los hermanos).
—Está en la pieza.
Entro y lo miro ahí medio dormido, me ve y se sonríe, se levanta y me saluda.
Él: —¿Cómo estai? Muchos días sin verte, se te extraña.
Yo: —Pura pega, po, usted sabe.
Se levantó, fue al baño, volvió y puso seguro en la puerta. Se acerca, se me tira encima él con puros boxer bien pequeños y me dice:
Él: —Me tení más tirao— mientras me abrazó y da besos en los labios.
Comenzó a besarme el cuello y me tocaba el pico, y me decía que le gusta mi pico. Se levanta y me dice que va a ir a un carrete de Halloween, se pone unos arneses y se veía muy rico, me muestra el culo y me dice si me gusta, y le digo que sí. En eso me quita el pantalón y nos besamos rico.
Él: —Qué rico tu olor, papito. Te juro que te extraño mucho. Tu pico tiene rico sabor, me encanta.
Yo: —WN, tú me haces sentir bkn.
Él: —Mmmm, métemelo porfa— y se pone de ladito.
Yo: —Bb, qué rico ese culito…
Él: —Chuparme el culo, papito, porfavor, me gusta como lo haces…
Yo: —Le voy a comer ese potito, bb…
Empiezo a comerme el culo tan rico que él mordió la almohada para no gritar y no escucharan. Después de un rato, él mamaba mi pico y yo su culo en un rico 69. Lo hacía tan rico que no podía evitar gemirle en el mismo culo. Terminamos nuevamente como siempre: él sobre mí y yo abriendo su culo. De repente, él abrió su culo y se dejó caer bien fuerte, me abrazó fuertemente y me dice: —No me vuelvas a dejar solo, por favor— y comenzó a gemir rico, y su culo palpitaba rico, y él solo me decía que le gusta.
—Mmm, qué rico… Uhhh, hazme tuyo, papito… Preñame, mmm…
—Oh, bb, qué culo más rico, eres lo mejor.
—Papito, ven— me pone en la orilla, me pone un palazzo de tussi, y yo me lo tiró. Y él me dice: —Hazme tuyo bien flotao, papito mío—. Se montó y siguió, y gemía rico en mi oído, acabando sobre mí mientras lo sigo cogiendo.
Se volvió loco y seguía sobre mí. Yo le daba nalgadas suaves pero firmes, y él me apretaba, me abrazó fuerte y, sin más, yo acabé dentro de él. Y él volvió a correrse, me besó y me dijo que quiere dormir conmigo. Nos acostamos y él durmió en mi pecho.
Al despertar, él se fue a duchar. Después de eso me duché yo y nos sentamos a comer con el resto de la casa. Y después vivimos sus películas juntos mientras estábamos en cucharita, y cada vez que él podía me lo mamaba y seguíamos viendo series hasta el otro día.
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