Culpa de la videollamada

Hola, ¿cómo están, amigos? Les contaré que hace un tiempo tuve que eliminar de mis contactos a un polvo que me traía loco, pues acontece que mi pasivo lo odiaba, y con justa razón. El putito de este relato es un pasivo muy femenino. Hace tiempo me confesó que yo le gustaba y tiramos muchas veces, pero nunca tuvimos una relación seria. Lo que extraño es que siempre tenía tiempo para mí y sabía que lo buscaba por sexo, y siempre estaba disponible.

Recuerdo la última conversación por WhatsApp:

Reyazul: Hola.
Puto: Hola, ¿qué haces?
Reyazul: Aquí en casa, hace mucha calor.
Puto: Sí, por eso me estoy bañando.
(Foto para una sola vez)
—Era una foto de su pecho grande, tetón, y él en la ducha.
Reyazul: Ey, tengo pareja, respete, jeje.
Puto: ¿Y qué? ¿Te revisa el celular acaso? Qué tóxico ese pata.
(Foto para una sola vez)
—Era su culo: había puesto el teléfono en el lavamanos y estaba en cuatro, mostrando su ano rosadito.
Reyazul: Respete, loco, estoy comprometido.
Puto: Jejej, te respeto, pero dime que no me extrañas un poquito. ¿Recuerdas cómo brincaba en tu pinga?
Reyazul: Buenos tiempos aquellos.
Puto: Con eso me dedeo a full pensando en que me la metes. Tú, como tienes novio, estás bien deslechado, pero yo nada. Mi culo no ha conocido otro pene desde el tuyo.
Reyazul: Jajaja, ¿para qué te voy a mentir? Sí es verdad, y fue porque nadie te coge si estás rico, loco.
Puto: ¿Te parezco rico y no me coges? Ahora no salgo con nadie y el culo me palpita por pinga. ¿Te acuerdas cómo te comía el semen o cómo me dejabas tu leche en el culo?
Reyazul: Verdad, tú sí te comías mi semen, jejejej.
Puto: ¿Que tu novio no se la come? Si das semen rico, dulcesito. Sabes que cuando quieras, escríbeme no más. Mira, me voy a preparar para que vengas: te la chupo, me como tu semen y luego me das duro.
Reyazul: No puedo, jeje, loco.
Puto: Eres malo. Ah, pero a ti no te importaba cuando yo tenía marido, me violabas igual. Ahora que tú tienes pareja, no quieres.
(Video dedeándose)
Reyazul: Uf, puto, ¿qué fue eso de la nada?
Puto: Esperándote estoy. Mándame aunque sea foto de la pinga para pensar en ti follándome. Si vienes, te dejo que me desgarres como en tu casa.
Reyazul: Uf, sí me acuerdo, lo hicimos muy fuerte y te salió sangre.
Puto: Estaba casi virgen, pues. Ven a mi casa, estamos a 10 minutos. Mis papás no están. Me coges en la sala, en mi cuarto, donde tú quieras.

—Videollamada entrante—

Joder, yo estaba en la sala cuando contesté. Él estaba calatito con la toalla en la cama, se dedeaba fuerte, estaba superdilatado, le entraban tres dedos en su culo, se hacía fuerte y decía mi nombre. Me dice: «Anda al baño y muéstramela». Uf, eso me calentó bastante. Me fui y se la mostré. Me dice: «Cógeme, ese loco te ha de ser infiel y tú te haces el difícil». Me estaba jalándosela mirándolo y me cuelga. Volví a llamar, ya no contestó, y en eso me escribe:

Puto: Te espero, ya estoy dilatado. Entras por atrás, me llamas. Voy a estar con la tanga roja que te gusta.

Hasta ahí uno puede resistirse a un pasivo como él, así que ya accedí y le digo:

Reyazul: Joder, pendejo, me dejaste caliente. Ya caigo.

Dejé la moto en casa de una amiga por ahí y me fui por detrás de su casa, con toda la calentura y el pene lagrimeando de preseminal. Habían hartos vecinos mirando, pero me metí sin hacer ruido. Nadie salió. Llegué y le llamé: «Ya estoy aquí», le digo. Salió en toalla a abrir la puerta (que por cierto hacía bastante ruido). Entramos y, como a mitad de camino a su casa, se sacó la toalla, se quedó desnudo, caminando se volteó y me besó rápido, desesperado. Se puso de cuclillas a chupármela, me bajó la trusa y el bóxer de una en el piso. Comenzó a tragársela, llenándola de saliva. No duró ni un minuto: estaba que no aguantaba más. Se paró y abrió sus nalgas, dejando su anito listo para ser reventado. Se la metí a pelo, resbaló en su culote. Este puto parece operado, muy nalgon. Estaba caliente por dentro pero muy lubricado; se había estado dedeando con un lubricante bueno, eso estaba babosito, limpiesito. «Te extrañé», me dice como llorando mientras gemía. No entramos ni a la casa, cogimos ahí afuera. Le hacía sonar las nalgas a lo loco. Hacía viento, pero cogimos en el piso de afuera: yo acostado y él sentándose en mi pene, brincaba como loco, hasta que me corrí dentro de su culo.

«Ah, qué rico tu semen dentro de mi culito. Esta preñada no la voy a olvidar. Gracias, me hacías falta, Reyazul». Eso sí, terminamos llenos de tierra, tuvimos que bañarnos. Me dice: «No quiero que nadie se lleve tu leche más que yo. Ya deja a ese huevón». «No puedo», le digo, «ya sabes cómo es esto». Se molestó y se salió de la ducha. Bueno, yo me vestí para irme, pero saliendo lo veo en tanga. Me dice: «Todavía quiero más, no le voy a dejar nada para él». Me la mamó un buen rato, y recuerdo que me lo cogí como gateando, y yo de pie con la pinga en su culo y la tanguita a un costadito. Sas, le dimos parejo, y hasta video hicimos. Me corrí fuera de su ano porque el semen lubricaba las metidas que le daba y manchaban su calzón rojo. Uf, cómo gritaba y gemía disfrutando del sexo. Fue realmente bueno. Me masturbo de vez en cuando con esa imagen. El putito es un buen tipo; nunca se me ha acercado cuando estoy con mi pasivo y nunca ha reclamado nada en la calle. Pero ahora no tengo ni su contacto.

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