El chacal de mi trabajo, parte 2
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A veces creo que un muy buen motivo para ir a trabajar es ver a tu crush todos los días y sonrojarte cuando cruzan miradas, ahora imagínate que ese crush es el wey que te comes en secreto casi todos los días, y que cuando cruza miradas contigo, en lugar de sonrojarte, te pone caliente, porque sabes que la mirada pervertida que te echa, es la misma que pone antes de hacerte venir. Bueno justo así me pasa con el chacalito del trabajo, un tipo moreno, 1.74 de estatura, facciones demasiado atractivas, brazos definidos, piernas torneadas y unas nalgas bien paraditas.
Para quienes quieren contexto, lo pueden encontrar en la primera parte de este relato.
Y para quienes lo pidieron, aquí vamos con la segunda parte.
Resulta que la semana posterior a nuestro primer encuentro, Isaí tendría el turno de la mañana, así que lo tendría a la vista hasta las 2 pm que es su hora de salida todos los días, cómo siempre al inicio de semana tuve mucha carga de trabajo, pero las miradas no faltaban, habíamos quedado en ir a correr por las tardes, cosa que se dió por ahí del miércoles, yo salgo a las 6 de la tarde, así que quedamos en vernos en mi casa como a las 7 pm para correr en la canchita que está dentro de la unidad.
Así fue, le escribí que estaba camino a casa y que nos veíamos en un rato más.
Al llegar a casa me di una ducha rápida y me puse ropa deportiva, shorts para correr, de esos que muestras mucha pierna, una playera azul y tenis del mismo color. 6:55 recibí un mensaje que ya estaba fuera, así que salí a recibirlo y nos dirigimos a la cancha. Él iba vestido un poco más chacalon, un pants gris, tenis blancos, camiseta de tirantes blanca y su gorrita para atrás.
Empezamos a platicar, cómo siempre Isaí nunca se queda sin temas para conversar y siempre sale con cada ocurrencia que siempre termino riendo a carcajadas.
Calentamos un poco, estiramos y empezamos a correr al rededor del campito y luego dimos un par de vueltas por el fraccionamiento, seguramente la rutina duró unos 45 minutos, al terminar, jugamos carreritas y ver quién llegaba más rápido de un punto a otro.
Pasaban ya de las 8:30 de la noche, así que fuimos a mi depa a beber un poco de agua y nos quedamos en el sillón platicando un poco de todo, el sentado y yo recostado, con la cabeza en el reposabrazos y mis piernas sobre las suyas.
Con sus manos tocaba mis piernas mientras la plática fluía, entonces le pedí que me diera un masaje aprovechando.
Me quitó los tenis y comenzó a sobar mis pies, y poco a poco iba subiendo, ya estando en mis muslos, la cosa se puso más interesante, su mirada cambiaba poco a poco, sus manos subían cada vez un poco más hacia mis ingles y yo comenzaba a sentir su erección.
Con una mano sobaba una pierna, pero con la otra empezaba a meter su mano bajo mi truza, tocaba mia huevos y después mi verga.
¿Puedo? me preguntó, señal de que me bajaría el short, bajó mi short y mi truza gris.
Con una mano no dejaba de acariciar mi pierna y con su otra mano me masturbaba lentamente, sentía muy mano gruesa recorrer mi tronco desde la base hasta la punta, yo en cuestión de segundos ya estaba bien duro cambiaba de mano y con la otra tomaba mi pecho y pellizcaba mis pezones.
Me hizo una señal para que me sentará y me quitará la playera, así me tenía totalmente desnudo ya. Me pidió que me recostara de nuevo y eso hice, puso un poco de saliva en sus dedos y mojó la cabeza de mi verga, poco a poco fue bajando a mis muslos, me besaba y me mordía levemente, mientras ni dejaba de darme placer con su mano, subió a mis ingles y comenzó a olerme, los huevos, pasaba su nariz en cada unos y luego por la verga, su mirada penetrante y lujuriosa no se apartaba de mis ojos, de pronto sentí su lengua, recorrer desde los huevos hasta la punta de la cabeza, después, empecé a sentir la humedad de su boca, recorrerme la verga, yo empezaba hacer gemidos y a mover mi cadera, para metersela hasta la garganta y el me dejaba, al sacarle la verga, hilos de saliva se veían, el solo se daba vergazos en la cara y en lo labios y volvía a mamar, mientras se quitaba la playera y luego su pants, quedó en boxer, está vez vestía un boxer negro de licra, y así boca abajo, comiendo verga, uff se le veían las nalgas bien apetecibles, verlo así, me ponía más duro lo acerqué a mi boca y empecé a besarlo, y a acariciar su culote.
De pronto se puso de pie y me dijo ven, empezó a caminar hacia mi cuarto, se puso frente a la cama dándome la espalda, hizo la sonrisa más pícara que pudo y paró las nalgas, ¿Quieres? Me preguntó, acto seguido, se bajó el boxer y se puso en cuatro en la cama, se que te encanta mi culo, ven come, me dijo.
Se los juro señores, verlo así, su espalda marcada, sus piernas bien formadas y sus nalgas deliciosas, uff, era una postal, el chacal más sabroso que he visto, ofreciéndome su culote.
Lo contemplé un momento y sentía que mi verga estaba a reventar, pero primero, me incliné y comencé a morderle las nalgas, lamerla y olerlo, olía a puro macho, ya saben ese olor delicioso a culo sudadito, comencé dando lamidas, abriendo sus nalgas y contemplando ese hermoso hoyo que tiene, metía mi lengua y al parecer le gustaba, ya que cada que lo hacía, escuchaba como hacía sonidos tipo mmmmm aaaahh, lo nalguaba y empezaba a meter un dedo, una vez que lo vi preparado para recibir verga, fui a mi cajón y saqué lubricante y un condón, le puse un poco y mientras le metía dos dedos, uff se sentía tan apretado, me coloqué el condón y empece a puntearlo, al hacerlo el gemia, pero eran esos gemidos excitantes, gemidos de macho disfrutando.
Primero entró la cabeza y la sacaba y metia nuevamente, cada vez que entraba se la empujaba un poco más, sentía como apretaba mi verga con su culo, era una delicia de sensación.
Poco a poco metí mi verga, hasta que mi pelvis tocaba sus nalgas.
Así que comencé a embestirlo, primero suave y poco a poco iba subiendo de ritmo, él gemia y pegaba su cara a la colcha y yo disfruta a de su culo, le daba nalgadas y me encantaba sacarle la verga y hundirsela de nuevo, después, lo puse de pie si sacarle la verga y me senté al filo de la cama, comence a darle duro, se escuchaba como rebotaban sus nalgas en mi pelvis, después el se empezó a coger solito, movía su cadera en círculos y me decía entre gemidos, ¿Esto querías? Se que te encanta este culo, comeme completo.
Después lo recosté en la cama y subí sus piernas a mis hombros, y se la metí lo más adentro que pude, lo apretado de su culo me hacía gemir mientras entraba mi verga en su culo, le daba embestidas de esas donde dejas caer tu peso para que la sienta toda dentro, después puso sus manos en mi espalda y me acercó más a él, comenzó a besarme, esa forma suya de besar suya, con mucha lengua, me tenía a mil, estábamos sudados y jadeando.
Me pidió que parara y se puso de pie, recargandose en la pared y ofreciéndome el culo, no me resistí y me agaché nuevamente a mamarle el culo, que ahora se sentía más abierto, así que podía meter mi lengua un poco más.
Me puse de pie y se la clavé, de una, el se quejaba, así le empecé a dar de nuevo, lo tomaba por la cintura y lo jalaba más hacia mi, de pronto sentí su verga y estaba full de dura, lubricando, así que comencé a masturbarlo mientras le daba, sus gemidos era más fuertes, y continuos, su verga dura.
Con una mano se recargaba en la pared y con la otra tomaba mi cabeza y la dirigía a su cuello, comencé a lamerlo y darle pequeñas mordidas, no resistió más, gemia más alto y su leche caía en mi mano y en la pared, eso me prendió demasiado y me deje ir dentro de él, su culo apretado me hacía sentir delicioso.
Un par de minutos después, le saqué la verga y mi leche colgaba del condón, así que me lo retiré y me senté en la cama.
Carbón, eres una delicia, le dije, se acercó a mi y me besó nuevamente.
Nos dimos una ducha y en todo ese lapso, ya eran casi las 11 de la noche, así que le dije que no se fuera, para que durmieramos juntos, cosa que aceptó, solo que tendria que irse a las 5 am para irse a trabajar y pasar por su uniforme.
Y así fue, se despertó temprano, me dió un beso y me dijo, te veo en un rato y me guiño un ojo.
Yo entro a las 8, así que solo pasaron unas horas y lo volví a ver, cuando llegué, recibí un mensaje suyo, diciendome, te gusta? Voltea, al voltear él estaba de espaldas a la ventana de la oficina, de pronto volteó y me echó su risa picarona.
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Gente, agradezco sus comentarios, del primer relato, espero que esté también sea de su agrado, si es así, déjeme saber y compartan.
Esta historia aún no termina, cogemos mucho y el hecho de ser versátiles ambos, es algo que disfrutamos plenamente.
Pronto contaré otro relato…
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