En chilpancingo – Parte 2

Al día siguiente en Chilpancingo
Esa noche dormí muy relajado, pensando y recordando esa tarde con Mario. Cuando se fue, me quedé súper desconcertado, muy pleno por la deliciosa cogida, pero no sabía si había sido un error… y es que a los pocos minutos de haberse ido, regresa y me pide algo que pensé pedir yo:
—Oye, quería pedirte una cosa, ¿podemos mantener esto en secreto? Mañana lo platicamos bien, pero creo que es mejor que sea solo nuestro.
Solo le dije:
—Me quitaste las palabras de la boca, yo pensaba pedirte lo mismo…
Me da un beso más y se fue…
Eran las 8 am y tocan a la puerta. Yo, sin pensar quién era, fui y abrí la puerta y lo veo. Lo jalo hacia adentro y lo abrazo sin parar de besarlo. Yo en calzones, solo sentía sus manos recorrerme: la espalda, las nalgas y la verga. Lo empecé a desvestir mientras íbamos hacia la cama. Lo acuesto boca arriba y le saco los pantalones; le dejé los calzones, pues me encantó ver cómo iba creciendo su verga…
Lo jalo, lo dejo sentado, empecé a besarlo y recorrer su espalda. Bajé a mordisquearlo sobre el calzón; no aguanté más y se lo bajé un poco. Empecé a mamársela, me encantaba sentirlo así, firme, bien parada, llegándome hasta la garganta…
Se acuesta gimiendo y empecé a jugar con sus huevos en mi boca mientras lo masturbaba. Solo sentía sus manos en mi cabeza, moviéndome para seguírsela mamando y ligeros mordiscos… A momentos me la metía lento y hasta el fondo, y de repente me dejaba ir hasta abajo y subía como rascándola con los dientes. Ese gemir me encantaba y me excitaba más.
Cuando me dijo:
—No puedo más—
me levanta, y así yo de pie me da la vuelta, me baja los calzones y nalguea. Me vuelve a dar un beso negro y me mete un dedo. Cogiéndome, le paso la crema y me sigue dedeando con crema: un dedo, luego dos… y dije:
—Ahora yo no puedo más…
Me pongo encima de él, llevándolo hacia arriba de la cama hasta quedar arriba, montándolo. Me acerco y nos besamos muy cachondos, intensos. Él con su verga entre mis nalgas, queriendo meterse; me levantó y se acomoda para cogerme así. Solo siento cómo me agarra las dos nalgas y me lleva hacia adelante y empieza a meterse. Yo solo gemía y gemía, disfrutaba mucho cómo me la estaba metiendo, y entonces empecé yo a cabalgarlo para hacerlo entrar.
Le tomé una mano y con ella me di una nalgada, y que se sigue nalgueándome y jalándome las nalgas… qué rico, qué rico. Podría haber estado así horas…
Le dije:
—Quiero hacerte venir así, dentro de mí, todo dentro de mí…
—No tardo ya, estás ardiendo y estás a punto de hacerme venir… ¿quieres que venga dentro?
—Sí, sí quiero… ¿y tú, quieres que me mueva o tú?
—Sigue un poco más…
Cuando de repente él me sujeta de las nalgas y me empieza a dar más duro, más profundo, más rápido… y más… Cuando lo intenso del momento, ese placer que siento y no existe nada más, me empiezo a venir y solo escucho:
—Así, los dos…
Nos dimos el orgasmo más rico, muy rico… hasta que me da una ensartada fuerte y profunda, quedándose quieto ahí. Yo solo apretaba y aflojaba el culo… y me empecé a mover lento, empujando la cadera para tenerlo hasta el fondo.
Nos quedamos al final quietos, cansados, plenos, pero sin dejar de besarnos. Solo pensaba, mientras estábamos recuperando el aliento, entre el deseo de seguir y detenerme para ubicarme en una realidad que hoy digo alterna.
Después nos bañamos y me invitó a desayunar, y pasamos el día juntos. Me invitó a Acapulco a pasar el día…
No hay comentarios aún. ¡Sé el primero en comentar!