En su taller
Este relato es uno de mis recuerdos más hot que tengo. Un día andaba de caliente y busqué verga. Me visitó uno que ya nos veíamos seguido, con buena verga, pero me cogió un rato nomás y no acabó, estaba apurado. Me había dejado más caliente con la cola dilatada, entonces busqué y me escribió un desconocido. Él era hetero, buscaba una mujer para esa noche, pero con una foto de mi cola ya lo había convencido. La charla tomó su tiempo, pero logré que aceptara. Apenas me envió su ubicación, agarré la bici y fui.
Cuando llegué, era un taller de madera grande. Al abrir la puerta lo vi y me excitó rápidamente. Era guapo, de unos 30 y pico (yo tenía 22), era flaco pero bien marcado, estaba con su mameluco todo sucio y botines. Verlo en mameluco sucio y entrar al taller me re prendió. Fuimos al fondo del taller, donde tenía su casa. Allí tenía un sofá todo viejo y roto. Me invita marihuana y hablamos un poco; estaba muy nervioso. Realmente le creí cuando me dijo que no había estado con un chico antes por su manera de actuar.
En la plática rompí el hielo. Estábamos los dos en el sofá y le manosé la verga.
—No sé si se va a parar, tendrás que hacer otra cosa para eso —me dijo.
Le bajé el cierre y le saqué la verga bien peluda, la más peluda que comí hasta la fecha. Me puse de rodillas frente a él y empecé a mamársela. El olor a verga que tenía era exquisito, yo estaba feliz. Me encantan las vergas peludas y olorosas. Después de unos minutos, pude lograr que se le pusiera dura dentro de mi boca.
Me empezó a coger la boca bien rico mientras me cacheteaba la cola. Y ahí empezó a dominar.
—Te vas a poner bien putita para mí —me dijo mientras me agarró de los pelos y me sacó la verga de la boca para que le respondiera.
—Soy tu putita —le dije.
Al decirle eso, se levantó y me dijo:
—Pon el orto ahí.
Rápido me puse en cuatro en el sofá. Escupió su verga y me la metió. Me cogió bien rico y duro. Metía la verga gruesa completa y yo sentía cómo me bombeaba mientras me rozaban todos los pelos de su verga. Era muchísimo pelo, me excitaba sentir los pelos en mi cola. Me empezó a dar fuerte y empiezo a sentir cómo latía su verga mientras me tiraba chorros de leche en la cola. Fueron tres chorros bien contundentes. Me llenó la cola de leche y la dejó adentro un ratito. Yo empecé a mover mi colita hasta que la sacó.
No fue el sexo más largo que tuve, pero todo el contexto y que él era muy sexy lo convierte en uno de mis mejores recuerdos sexuales. Nunca más lo vi. Me usó para descargarse en mi cola esa noche y ya.
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