Confesiones del boricua – Parte III
Como ya les había dicho, Marvin y yo nos hicimos novios en secreto. Nadie nunca sospechó que mi mejor amigo a la vez era mi amante. Teníamos sexo en todas partes y a todas horas. Pero yo esperaba con deseo la hora de ir al gym. Era nuestra hora especial. Luego del gym era cuando más nos deseábamos. Admirar nuestros cuerpos atléticos, sus tetillas tan ricas, sus nalgas perfectas, su verga venosa y gruesa. En cuanto empezábamos a desnudarnos, ya nuestras vergas estaban bien erectas y babeando. Nos desnudábamos uno al otro mientras nos besábamos apasionadamente. Lamerlo de arriba a abajo y olerlo era tan rico, y cuando él me lo hacía a mí, me estremecía todo el cuerpo. Sentir cómo me chupaba mi verga con tanto deseo, gimiendo con esa pasión, me ponía loco.
En una ocasión, mientras mis hermanos estaban en la parte de abajo de la casa (mi casa es de dos plantas), simplemente nos metimos al baño y, antes de que abriera la ducha, ya lo estaba penetrando agarrándolo por el cuello. Sentir su espalda musculosa pegada a mi pecho mientras lo penetraba y él se masturbaba era tan delicioso. Yo, teniendo novia, no sentía tan rico como cuando lo hacía con él. Los besos, las caricias, las chupadas… Todo era tan diferente que por más que tratara de tardar en venirme, era imposible. Me hacía reventar la verga. Y cuando nos veníamos, era tan rico cuando él se trataba de tragar toda mi leche. Era simplemente espectacular.
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4 Comentarios
Ponle algo más de voluntad.
Como asi?
♥️♥️♥️♥️♥️😍😍😍😍♥️♥️😍😍
♥️♥️♥️♥️♥️😍😍😍