Confesiones del boricua – Parte VIII

Confesiones del boricua – Parte VIII

Confeciones de el boricua 8

Lo prometido es deuda: las fotos de mis hermanos. Tienen stickers para tapar sus tatuajes. Como les dije, siempre andamos en boxers en la casa.

Un día de esos en los que mi papá nos permitió tomar y traer chicas a la casa, llegué con una amiga (ya yo tenía mi relación con Marvin). Mis hermanos trajeron algunas de sus amigas y comenzamos a beber. Todas estas cosas empezaban en la sala y terminaban en el cuarto de juegos. Cuando la fiesta ya estaba en ese cuarto de juegos, ya sabíamos que iba a pasar algo relacionado con sexo. No piensen que somos unos depravados o enfermos. Simplemente somos unos hermanos bien unidos, y mi papá nos enseñó a que debemos tenernos mucha confianza el uno del otro. (Mejor confía en tus hermanos, que siempre van a estar ahí para ti.)

Continúo. Ese día, ya en el cuarto de juegos, estábamos metiditos en tragos, bailando, riendo, y uno de mis hermanos dijo la palabra mágica: «paja grupal». Las chicas la estaban pasando más que bien con nosotros. Cuando escucharon eso, comenzaron a reír y, entre una cosa y otra, empezó el desfile de vergas. El juego era que a la verga que más les gustara le tenían que dar una chupadita, pero ellas terminaron chupando todas.

Ese día éramos los 6 mayores, ya que los otros dos son menores y, al haber bebidas, mi papá no permite que ellos estén. Pero también estaba un primo de nosotros, y él no había traído amiga. Éramos 7 contra 4. Así que, como saben, de vez en cuando a una de ellas le tocaban dos vergas. Y comienza el sexo. Vergas, vaginas, mucho sudor, gemidos de hombre, gemidos de mujer. Si miraba a la izquierda, veías penetración doble; si mirabas a la derecha, veías a alguna chica chupando verga mientras otro la penetraba. Una canasta llena de condones y mucho sexo.

Hasta que me tocó a mí la doble penetración con mi hermano mayor. Sentir su pene moreno y gordo rozando con el mío en el mismo agujero de la chica me puso loco, y empecé a pensar en Marvin. Más dura se me ponía la verga. De momento, sentí unos pies sobre mi cabeza y, cuando miré, era uno de mis hermanos que le había puesto la verga en la boca a la misma chica que estábamos penetrando. Ella chupaba esa verga con tanto gusto que hasta sentía que yo la estaba chupando. Su saliva caía sobre mi cara y mi instinto fue abrir la boca, imaginando que era el semen de Marvin que estaba ahí. No veía bien quién era, pero imaginaba a mi novio.

Entonces ahí empezó la verdadera paja grupal. Ellas de rodillas, con sus bocas abiertas, apretándose los pezones, y nosotros pajéandonos para bañarlas en leche. Ver a mis hermanos gemir, apretarse las tetillas y venirse me causó tanto morbo que me vine y me salió tanta leche que fue algo inexplicable. Mi otro hermano, que también tiene la condición, se vino igual. Fue un desastre de leche; después, en nuestros relajos, decíamos que el cuarto olía a puro semen.

Cuando las chicas se fueron, limpiamos un poco el cuarto. No sé qué rayos nos dio, pero comenzamos otra paja entre todos y terminamos echando la leche de cada uno en una taza de medir, a ver cuántas onzas hacíamos los 7. Fue una locura.

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3 Comentarios

  • Anónimo agosto 13, 2026 a las 6:08 am

    Ufffffff si están bien ricos, yo si me bebía la taza de semen que hecharon, tus relatos me calientan full

    • OrlRos4 agosto 17, 2026 a las 10:42 am

      Que bien. Son mis anecdotas. Seguire publicando entonces

  • Anónimo agosto 13, 2026 a las 8:45 am

    ♥️♥️♥️♥️💕💕♥️💕♥️🤤🤤🤤🤤

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