Confesiones del boricua – Parte V (Final)
Bueno, como mencioné antes, Marvin y yo llevábamos años de amistad, pero nuestra relación solo duró 6 meses. Son demasiadas historias las que pasaron durante esos 6 meses. El día que me dijo que se iría a California fue el día que se derrumbó mi mundo.
Llegó a darme la noticia. Eran las 9 de la noche y lo que hice fue abrazarlo y comenzar a besarlo intensamente. Obviamente nos excitamos y comenzó la última noche de pasión, que ustedes ni se imaginan. Comencé a besarlo, le quité la camisa, le chupé las tetillas, no paraba de lamer todo su torso y su verga estaba tan dura como el cemento. Me senté sobre él, me quité mi camisa y pegamos nuestros cuerpos calientes en un beso, acariciándonos y besándonos.
Él estaba acostado y me moví y le puse mi verga en la boca, y comencé a penetrar su boca mientras él me apretaba las nalgas. Sentir sus fuertes manos apretándome hacia él para que no le sacara mi verga de su boca fue super rico. Así mismo me volteó y comenzamos un 69. De lamidas, chupadas, besos y todo. Mi verga chorreaba precum, pero demasiado, que su pequeña barba estaba empapada y sus labios en mi precum mezclado con su saliva. Su verga estaba más rica que otros días ese día. No sé si era por el pensamiento de no volverlo a tener entre mis brazos, pero ese día mi novio se sentía más rico, más sabroso que otros días.
Él me puso el condón y me dice: «Métemelo hasta que amanezca». Y lo penetré de la manera más espectacular, mirándonos en un espejo, que ver su cara de placer me causaba más placer a mí. Lo hicimos en 4, en misionero, de lado, de todas las formas imaginables. Hasta lo cargué mientras lo penetraba y nos besábamos. Él es más o menos de mi estatura. Nos vinimos como 3 veces, pero ya en la última me pidió algo que me dejó con mucho sentimiento. Me dijo: «Métemelo sin condón y quiero que te vengas adentro de mí». Lo hice sin pensarlo. Ya eran las 5 de la mañana y no me importó que tenía que ir al trabajo. Cuando lo tengo en la cama, mirando hacia arriba, penetrándolo, apretando sus tetillas y mientras él se masturbaba con una mano en su verga y la otra en mi pecho, me vine dentro de él a la vez que él se vino. Sentí que tiré el chorro fuerte, ya que padezco de hiperspermia, y lo que luego vi fue su cara mirándome fijamente y de momento unas lágrimas con un: «Te amaré siempre, mi bori». Y tuve que parar para besar a mi primer amor. Será el único, ya que al ser bisexual estaré más con mujeres. Pero nunca olvidaré esos momentos y el amor de mi vida: a mi Marvin.
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