🇨🇱 Chile💜 Relatos BisexualesAmigos✍️ Anónimo📅 junio 28, 2026

En tercera persona

En la universidad tuve una polola lais, de onda alternativa. Tenía un amigo exquisito que me impresionó la primera vez que lo vi, era precioso, medio andrógino, súper simpático.

Una vez que no estaba la familia de mi polola en casa, ella invitó a alguna gente, harto copete, buena música, cuetes potentes. Quedamos los dos y «Diego», por darle nombre. Él estaba especialmente rico esa noche, yo no podía evitar mirarlo. Él estaba nervioso, nos teníamos ganas, pero cero posibilidad.

Mi polola estaba muy curada y volada, pero prendida. Nos fuimos a acostar. Diego se quedó porque vivía demasiado lejos. Mi polola andaba caliente, yo igual, pero por Diego. Estábamos en su pieza y entraba la luz de la luna a full. Ella se arrodilló en el suelo y me mamó, yo sentado en la cama, la puerta entreabierta por el calor que hacía.

Era un mamón flojo, de esos que dan hombres y mujeres cuando están muy curados, pero estaba rico, bien salivado. De pronto miré hacia la puerta y Diego miraba desde afuera, se llevó el índice a los labios para que yo no hiciera nada. Me puse más duro, nos mirábamos fijo, yo más hot que nunca. Mi polola me sintió más duro y me pidió follarla:

— Estoy súper mojada, tócame.

Se acostó en la cama. Diego se había escondido por si acaso. Ella en efecto estaba mojadísima. La puse en la misma parte donde yo había estado, al borde de la cama, yo de pie, medio dobladas las rodillas, y la penetré. Ella follaba muy rico, y además saber que Diego nos miraba me ponía a mil. Le di como pocas veces le he dado a mujer u hombre. Ella gritaba de caliente, yo me movía de tal forma que sabía que mi culo se levantaba y bajaba, para que Diego lo viera. No podía darme vuelta porque ella podía notar algo, hasta que me pidió que le diera en cuatro. Ahí se me ocurrió que con lo caliente que ella estaba podía darle por el culo. Me lo había pedido ya varias veces si se daban las circunstancias correctas, y esta era una de esas. La puse en cuatro, le lamí el culo, le metí un par de dedos en su zorrita y la lubriqué con eso, la penetré en tres estoques y lo tenía adentro. Me movía lento, miré para atrás y vi a Diego, se masturbaba. Le di todo el rato a mi polola mirándolo, excepto al estar cerca de acabar, cuando me concentré en restregarle la zorra a ella para que acabara también.

Fue un mega super orgasmo. Casi me desmayé y no es chiste. Cuando miré para atrás, Diego ya no estaba.

Nos vimos un par de veces más, luego ella y yo terminamos y le perdí la pista a Diego. Esto era en un tiempo antes de Facebook y el mail estaba en pañales.

Me encontré con Diego hace un año. Yo estoy casado, él con pareja estable desde hace años. Daba la casualidad que teníamos tiempo para un café. Entramos a un lugar piola, hablamos de mi ex, él me contó en qué estaba. Luego me contó que ella le contaba a él todo lo que hacíamos, era su confesor-consejero.

— Pero yo caché desde el comienzo que te gustaban los hombres, y te encontraba rico, y ella me contaba cómo te la comías, y eras su pololo.

Esa noche nos vio acabar juntos, caliente como nunca. Se fue a la pieza de alojados, se siguió masturbando pero no podía acabar. Al día siguiente desayunamos los tres y él se fue temprano. Ella y yo follamos como locos, y él se fue derecho donde un amigo con ventaja. El amigo no estaba, se fue a su casa, se arregló, se fue a la Búnker, mamó a dos tipos en el baño y se fue con un tercero a follar a un motel.

— Cerraba los ojos y pensaba que eras tú.

Se nos acabó el tiempo, quedamos calientes, pero nada que hacer. Intercambiamos números y el face, pero ha sido imposible juntarnos en todo este año. Algún día…

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