Escapada Romántica
Con la última pareja que tuve teníamos una diferencia de edad bastante notoria, él tenía 23 y yo 45. Mi apariencia era la de un hombre de esa edad siempre pero la de él la de un real twink. Nos fuimos de escapada romántica una vez a unas cabañas cerca de la playa todo muy discreto ya que nos complicamos siempre por lo notorio de la diferencia. Cuando llegamos a las cabañas por supuesto cayeron muchos besos y manos por todos lados pero yo quería algo distinto así que le dije que iría a la tienda del recinto a comprar algo para beber y que mientras tanto se preparara con y que por favor se pusiera únicamente algo que yo había comprado para la ocasión y le entregué una bolsa y que me esperara arrodillado sobre la cama. Ir calculara unos quince minutos para eso. Y salí. Estaba seguro que pensó que en la bolsa habría lencería femenina o algo que podría medio incomodarle pero no, en la bolsa venía un crop top blanco y nada más. Yo esperaba que me siguiera el juego. Cuando volví con las dos cervezas él estaba así, arrodillado sobre la cama, solo con el crop top puesto y una evidente erección. Se veía fantástico. Su piel canela deliciosa en esa prenda blanca, en esa postura sumisa esperándome hizo que se me pusiera como piedra de inmediato. Me acerqué a besarlo en esos labios tan ricos y mientras le acariciaba el trasero que pronto iba a ser mío. Me quité todo frente a él para que viera y sabía que le gustaba lo que estaba pasando porque no se le bajaba. Yo quedé frente a él desnudo y erecto y me acerqué nuevamente frente a él para comerle la boca y tocar todo. Obviamente ya lo habíamos hecho muchas veces pero primera vez que estábamos en un lugar lejos de nuestra ciudad. Sentía como gozaba mientras le metía mi lengua en el culito yo en éxtasis, le acariciaba los testículos y le chupaba el pene que no se le bajaba y volvía a su culito. Que imagen más rica la de mi twink moreno en crop top blanco. Tome el lubricante y le puse en su entrada y en mi pene para comenzar a meterlo con él boca abajo en la cama y gimió como la primera vez que lo hicimos solo que esta vez estábamos lejos y dió rienda suelta a unos gemidos que me tenían loco.
– ¿Te lo saco? – le preguntaba yo sabiendo que no lo haría.
– No. No, dame – me respondía.
Cambiamos un par de posturas más hasta tenerlo sentado sobre mí y yo agarrado de sus caderas hasta que ya no pude más y lo preñé muy rico. Él al tiro acabó en mi pecho y nos quedamos abrazados llenos de semen besándonos.
Y no quedó ahí porque después fue al baño a botar mis hijos y a darse una ducha pero todo había sido tan rico que me metí luego y volvimos a tirar esta vez parados bajo el agua.
Es sin duda el culo más rico que me he comido en la vida y si estás leyendo esto TE MANDO UN BESO.
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