Fantasía al volante
Desde que decidí abrir más mi sexualidad y experimentar con hombres, siempre he guardado una esperanza, y es tener sexo con alguien random. Aunque suena algo simple y común, en mi cabeza se ve de esta manera: un día cualquiera me levanto con ganas de verga; por mi mente solo pasan penes, penes grandes, penes con venas marcadas, penes muy mojados y lubricados, penes peludos… ese tipo de pene que de lejos se ve sucio, pero al acercarte está limpio, solo que a simple vista se nota que es de macho. Se me hace agua la boca de tan solo pensarlo…
Poco a poco voy sintiendo pulsadas en mi culo, como si él ya supiera lo que quiero. Entonces tomo acción y decido salir de cacería, encontrar un macho que me preste su pene, así sea solo para mamarlo. Pero primero entro a la ducha, rasuro todo mi cuerpo hasta quedar con piel de bebé; me preparo porque podría pasar de todo y es mejor estar precavido. Al salir de la ducha busco una lencería para la ocasión y me inserto mi plug para ir dilatando mi culo, por si soy un hombre afortunado y al final de la noche recibo verga.
Decido ir a un rest/bar a tomar algo, ya que es una buena zona y muy concurrida; pueden haber opciones. Abro Grindr y comienzo: la primera opción es un maduro de 55. Tiene esposa (cabe aclarar que me gustan heteros y bi). El tipo tiene buen miembro, no voy a mentir, pero es más versátil tirando a pasivo, y el pasivo soy yo; el que quiere recibir verga es mi culo. Luego me habló un joven de 20 años, pero está muy joven para mi gusto. Me gustan mayores, con experiencia, que me sepan manejar y poner a su antojo y gusto.
Habían muchas opciones, pero ninguna buena. Al final de la noche, después de varias cervezas, con un plug en el culo estimulándome, lencería femenina y saliendo del bar un poco ebrio, contento, con una gran excitación y ganas de verga, desistí… era más complicado de lo que pensaba conseguir sexo de esta manera. Así que decido ir al acopio de taxis para irme a mi casa y me monto en el primer carro que veo. Inicia el trayecto y yo, en mi silencio, vuelvo a abrir la app; quizás en el camino resultará alguien para saciar mi sed.
Entre mi concentración en la app, en mi búsqueda de verga, escucho al conductor que me pregunta: ¿qué tipo de WhatsApp es ese?, que él no lo conocía. No voy a mentirles, me dio pánico decirle la verdad, entre vergüenza y nerviosismo, así que reparé un poco en el señor. No era desagradable, tenía unos 48 años aproximadamente, así que cumplía el primer requisito. El carro estaba limpio y su ropa igual, así que se notaba que era un tipo aseado. Tenía su buena barba y pelo en pecho, así que posiblemente tuviera una verga peluda y, por su contextura, por supuesto que debía tener un vergón.
Entre mis pensamientos intrusivos y la vergüenza de que haya visto mi app, le dije que era un chat para hombres gays o que quisieran experimentar con hombres; que no suelo hacerlo muy seguido, pero que hoy me había levantado con esas ganas. Le puse cierto picante diciéndole lo que traía puesto. Al decirlo, pude notar cómo se le marcaba su pantalón. Mi corazón comenzó a palpitar rápido y mi culo a dilatarse; tenía esa sensación de que ya iba a suceder algo.
El conductor me pregunta qué me gustaría hacer si me aparecía un candidato, a lo que le respondo que lo que sea, que ojalá mínimamente me deje mamárselo y tragarme la leche; que con eso ya me puedo sentir más perra y calmar las ganas, pero que lo ideal es recibir verga. Él, entre nervioso, me dice que nunca ha experimentado con un hombre y que, de hecho, tiene esposa y disfruta mucho el sexo con ella y con mujeres, pero que se podría prestar solo para la mamada. A lo que asiento con la cabeza diciendo que sí y me dirijo hacia su cinturón, lo desabrocho, bajo el cierre de su pantalón y desde ahí se ve que tiene una súper vergota.
Logro ver que en la parte de la cabeza tiene una mancha de tanto preseminal que está expulsando ese pene. Así que le bajo su bóxer y sale disparado un pene gordo, grueso, duro, erecto, con muchos pelos, tal cual lo había imaginado, y muy mojado. La piel tapa su cabeza y ahí se represa el preseminal; parecía una piscina pegajosa. Eso me prendió demasiado y comencé a masturbarlo. Cada vez sentía más mojada la mano, así que no aguanté las ganas y puse mi boca en él. No podía perder el tiempo, debía aprovechar mi oportunidad de que follaran mi boca.
Mi saliva recorría todo su tronco, bajando por sus testículos, de lo fuerte que se lo estaba mamando. Eso es tener hambre de verga. Ya casi llegando al destino, el conductor me dice con autoridad que tengo que hacerlo más rápido porque ya vamos a llegar y que no debo hacerlo eyacular para no cobrarme la carrera. Así que comienzo a chupar y a estimular más su cabeza; en instantes siento pulsaciones, así que me lo meto hasta la garganta y empiezo a sentir el semen caliente y espeso correr por mi garganta y boca. Era demasiado… era como una becerrita recibiendo su dosis de leche. El conductor me obligó a tragármela toda para no manchar su carro. Yo cumplí su orden.
¿Parte 2?
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