La Urgencia. Parte 5.

La Urgencia. Parte 5.

Todo sucedía lentamente, y yo procuraba estar atento a cualquier señal de cambio. No puedo decir que en ese momento no sentía un ligero temor, no por mi integridad física, confiaba en Oswaldo, más de un año de encuentros con él, habían llevado nuestra relación a algo más que lo sexual, pues éramos cariñosos el uno con el otro. Sin embargo, este momento era totalmente sexual, justo antes de vendarme los ojos, me confesaba que un compadre suyo estaba esperando fuera del motel, con la invitación abierta a usarme como un vil putito. Entre el morbo, la confianza, el jalón al frasco de poppers, sus palabras lascivas…me dejé llevar.

Recuerdo perfectamente el sonido del teléfono sonando un par de veces, a Oswaldo contestando a la recepcionista que dejaran pasar a la tercer persona, lo escuché abrir una chela, acarició mi cabello pasando sus dedos y finalmente dio un tirón, suave pero firme a la vez, yo me estremecí.

O: Tranquilo, recuerda que si deseas parar, paramos. Ya sabes la clave.

Me dio un beso lento y apasionado, pasándome un poco de chela desde su boca, la cual agradecí pues comenzaba a sentir reseca mi boca, quizá producto de los nervios.

Se escuchó el portón eléctrico de la cochera abriéndose…

O: Ábrete las nalgas! Se un buen putito y recibe bien a mi compadre. Que entre y vea la cola que se va a comer.

Obedecí mientras escuchaba los pasos del compadre subiendo la escalera metálica y finalmente el ruido de la puerta abriéndose, ese sonido me marcó, entender que estaba ahí, viéndome, con el culo expuesto, con el suspensorio, con mis manos ofreciéndome como un putito sumiso.

O: Este es mi putito compadre, del que te platiqué.
C: Mames compadre ve nomás que culito! A webo que sí le damos! – Su voz era grave, incluso más que la de Oswaldo, y tenía un acento un tanto ranchero, como norteño.
O: Nomás un par de cosas compadre.

Dijo Oswaldo mientras escuchaba la hebilla del cinturón desabrocharse y cómo de dos tirones sacó el cinto de su pantalón.

C: Dime compadre.

Su ropa hacía un ruido seco conforme la iba dejando caer en el piso, lo mismo que sus zapatos, que por lo pesado del ruido parecerían ser una botas.

O: No lo muerdas, ni le hagas chupetes. No le quites la corbata de los ojos y no lo beses (al escuchar eso, yo me sentí aún más seguro y si se podía, más caliente, deseoso de que se acercara y conocer las formas y olores de este nuevo macho).
C. Arre!

Sentí una nalgada, que hizo romper el silencio que se produjo después de que Oswaldo le había leído la cartilla. No dolió, pero me estremeció por completo y no pude evitar soltar un quejido, resultado de la tensión por no saber cómo ni cuando me iba a tocar. Se aseguró se dejar su mano bine plantada en mi nalga derecha y antes de retirarla dar un apretón.

C: No dijiste nada de las nalgadas compadre. – Soltó la risa, como si lo hubiera hecho con toda alevosía.
O: Seas cabrón. Nomás trátamelo bien.

Sentí las yemas de sus dedos explorando mis nalgas, sujetando mis huevos por encima del suspensorio y finalmente, de manera suave pasando por mi raja y esparciendo, como quien curiosea con algo, la leche que salía de mi culo por la preñada que me acababa de poner el Oswaldo.

C: Uy compadre, lo dejaste llenito. – Sentí su dedo índice entrando por mi culo, avanzó despacio pero sin dudar, una vez dentro lo movió en círculos, yo solo gemía lenta y relajadamente, pero me interrumpió la mano de Oswaldo en mi nuca, empujando hacia adelante para mamar su verga, la cual ya comenzaba a pararse de nuevo. Tenía restos de su propia leche ya medio seca, que gusto limpié con mi lengua. Un segundo dedo entró y se repitió la maniobra de moverlos en círculos, sentí que apoyó las palmas en mis nalgas, estirándolas hacia afuera como si de una acordeón se tratara, tenía Manson grandes, fuertes y al igual que el Oswaldo, con algunos callos, de pronto sentí ligeros besos en ambas nalgas, besos tiernos, piquitos.- Vamos a tratarlo bonito pues.

A estas alturas la verga de Oswaldo estaba totalmente parada y lubricando, me estaba cogiendo la boca a buen ritmo, con cada embestida buscando ir más al fondo llegando a mi garganta mientras con su mano derecha me sujetaba por la nuca para que me quedara pegado a su pelvis, yo sentía sus pelos de la verga en mi nariz, al mismo tiempo que el Compadre pasaba de 2 a 3 dedos, ahí volví a gemir fuerte UMMM! Dolía porque ya no estaba siendo tanto gentil, pero era un dolor que valía totalmente la pena, en lugar de círculos abría sus tres dedos dentro y así los dejaba unos cuantos segundos, como buscando dilatar mi ano mientras me daba nalgadas a diestra y siniestra.

Y: GUUUUURRGGGHHH! GUUURGHHH! – Yo seguía ahogándome con la verga de mi macho, lo sujetaba de las piernas, me encantaba hacerlo así. Con el movimiento la corbata se había liberado un poco y me permitia ver sus pies y a un lado de ellos el suspensorio azul en el piso.
C: Empuja la lechita, UFFFF eso! Te preñó sabroso mi compadre!
O: A mamar putito, párale bien el culo al compadre!
Y: AHHHH!!! Emití un gemido por el placer que sentí en ese momento; el compadre abriéndome con más fuerza las nalgas metió de una su lengua y comenzó a puntaerme, como sin con ella me cogiera, la movía en círculos, una lengua gruesa, que raspaba, totalmente llena de saliva CHUP! CHUP! Se escuchaba como estaba clavado ahí comiéndome el culo y consecuencia la leche del Oswaldo, de su compadre.
O: Mames compadre qué pedo?
C: UFFF! Que puto rico! CHUP! CHUP! Leche es leche compadre, yo la neta no me agüito! Hay que tener la mente abierta compadre pues.
O: No, pues dale compadre, atástacate que hay lodo!
C: Andabas cargado compadre o eres muy lechero?
O: Siempre tiro un buen, pero esta era de 3 días, se la guardé para esta ocasión especial. – Decía esto al tiempo que me daba ligeras bofetadas. Y tiene buen sabor compadre?
C: Sabe mejor la mía jaja
O: Aquí mi putito al final nos dirá cuál tiene mejor sabor. Te destapo una chela?
C: Si compadre no mames, ya estoy todo deshidratado.
O: Sí, ya te vi sude y sude.

De pronto ninguno de los dos me tocaba, quedé ahí en el sillón culeador y me di cuenta que ya me había cansado la posición. Escuhé destaparse dos latas más de chela y aproveché para enderazarme y descansar un poco.

O: Cambiamos a la cama? – Me dijo mientras tomaba mi mano derecha para ayudarme a incorporarme por completo. Yo solo asentí dos veces.
C: Uta compadre, está chulo tu putito! No lo había visto de pie, ve, su barbita bien recortada. – Paso su mano por mi mejilla derecha, despacio, sin nada de prisa, como acariciando, con su pulgar y su dedo índice sujetó mi mentón.
O: Si compadre, la neta me mama este cabroncito! Abre! (me ordenó); abrí mi boca y como si explorara un nuevo lugar, con cierta cautela entraron 2 dedos del compadre, los que chupe y ensalivé gustoso, sabían a leche, sudor y culo…una delicia! Los sacó y fueron directo a mi ano, entrando ya con facilidad y haciendo movimientos rápidos mientas con su otra mano me sujetaba de la barbilla mientras yo ahogaba un gemido. Entre los dos me guiaron a la cama.

C: Cómo nos acomodamos?
O: Párate aquí compadre – dio unos golpes en el colchón – quiero verlo mamando una verga que no sea la mía.

Escuché un leve chirrido de los resortes del colchón, agaché un poco la cabeza y pude ver los pies del compadre, calzaría del 9 o 10, con vellos gruesos en su empeine y dedos, muy masculinos, sus uñas limpias, bien recortadas…no pude ver más pues Oswaldo me sujetó del brazo izquierdo y con su mano derecha sobre mi espalda me inclinó hacia abajo.

O: Trépate a la cama, en 4, ándale, busca la verga del compadre. Es lo que quieres, no?

Era una cama king size y al darme cuenta que yo estaba por el costado izquierdo, me fui gateando hacia la cabecera en línea recta y luego un poco hacia la derecha ayuda de la poco visibilidad que me permitía la corbata vi nuevamente sus pies y sus pantorrilas, cargadas de vellos negros, gruesos y abundantes, no dudé en sujetarme de ahí me quedé hincado frente a él, reposando mis nalgas sobre mis tobilllos.

C: Llegaste! – Tomó nuevamente mi barbilla pero ahora con ambas manos y con sus pulgares me hizo acarició, después me soltó una leve bofetada.
O: Abre tu boca putito! Le gusta que lo escupan compadre, échale.

Sentí con mis manos como sus rodillas se doblaron, con mi boca abierta giré mi cabeza hacia arriba, no pasaron ni 3 segundos cuando esuché su escupo, que cayó directo en mi boca, una saliva espesa, de sabor salado, otro tanto cayó sobre mis mejillas, con la palma de su mano extendida temrinó de esparcir su escupo, mientras tanto Oswaldo me daba nalgadas un poco más fuertes, enrrollaba su mano en mi suspensorio y lo jalaba ejerciendo presión en mis huevos y verga que a estas alturas estaba a reventar y sentía como lo había mojado de tanto preseminal. Acerqué lentamente mi cara hacia su pelvis, sentí un ligero jalón del cabello.

O: Huélesela, no seas ansioso putito…arrímasela compadre, dásela a desear.

El compadre acercó su pelvis pero con su mano izquierda levantó su verga y con la derecha y el empuje de Owswaldo me fui clavando en sus huevos…PFFFF un aroma a entrepierna sudada, huevos y hombre me invadió, tenía unos huevos gordos, giré un poco el rostro y pude ver que eran morenos, más gordos y más morenos que los de Oswaldo, se sentían cargados, no pude controlarme y comencé a pasar mi lengua de forma desperada pero a la vez siendo cuidadoso.

C: AGGGGHHHHH!! -Gritó de placer el compadre, que más que un grito fue una especie de gruñido.

Me retiró con su mano un poco hacia atrás, la mano de Oswaldo ya no estaba y por los movimientos del colchón me di cuenta que se había bajado de la cama. Así como me alejó me acercó lentamente y mi nariz topó con la cabeza de su verga, tocando directamente su prepucio.

Y: A su puta madre! PFFFF Que rico huele!
C: Ahhh! Con que si hablas cabroncito. Tiene voz de machito compadre.
O:Lo es (dijo a lo lejos), nomás pues le encanta la reata.

Comencé a meter lentamente su verga en mi boca; con mi mano derecha le pelé la cabeza, que emanó un olor aún más fuerte, no perdí oportunidad y pasé mi nariz por ella, tenía una verga gruesa, más que la de Oswaldo, recta y más corta, unos 16 cm, mismos que me tragué en el primer intento, hasta llegar a la mata de pelos en su pelvis y ahí me quedé escuchándolo gemir, sientiendo sus manos en mi nuca, bajando hacia mis hombros, acariciádome, comenzó a mover su pelvis a buen ritmo y las arcadas volvieron a escucharse GUUURRGGGHH! GUUURRGGGHH! GUUURRGGGHH!

O: La mama rico verdad?
C: Delicioso compadre, no mames! Te habías tardado en invitarme re cabrón.
O: Que morbo verte así (dijo a mi oído).

Escuché el ruido del frasco de poppers agitarse varias veces.

O: Te lo ganaste, mero viene lo bueno.
C: Uy! Se va a poner más putito!
O: Eso es lo que quiero compadre, que veas lo sumiso que se pone. No dejes de mamar.

Sentí su dedo índice haciendo ligera presión en mi narina izquierda y aspiré con la derecha, así me hizo alternar 2 inhaladas cortas de cada lado. Sentí el golpe de calor, unas ganas tremendas de mamar verga y comerme al macho que tenía frente a mi, sujeté con más firmeza sus piernas y mamé hasta la base de su tronco, pero así como llegué, regresé a su cabeza, llenando de saliva toda su verga, una y otra vez mientras lo escuchaba gemir. Con mis manos toaba su pecho, que si bien no era tan peludo como el de Oswaldo, se sentía machizo, acariciaba sus pezones y le daba ligeros golpecitos en sus pectorales. Sentí al Oswaldo detrás de mí, dando nuevamente nalgadas…sin más, así de putazo, me la dejó ir! Pegué un grito que seguro se escuchó hasta la recepción del motel. Dolió, pero no mucho, fue más placer que otra cosa, un placer que crecía ante el desconocimento de no saber cuáles serían los próximos movimientos de estos dos machos. Comenzó con un bombeo fuerte, más no rápido, estocaba hasta el fondo y con su pelvis empujaba de nuevo, estimulando mi próstata, sentía contracciones hasta en el abdomen, yo seguía mamando, Oswaldo comenzó a darme duro y rápido, como una máquina, deje de mamar y solo puse mi frente en la pelvis del compadre, él me acariciaba y me decía – Que rico la aguantas cabroncito, así me vas a recibir a mi? – Yo solo gemía asintiendo y Oswaldo seguía taladrándome el culo, paró un poco el ritmo y escuché que aspiró el popper.

O: Dale a oler compadre, para que se dilate más, pónmelo a punto.

Nuevamente aspiré, solo 1 vez, no necesitaba más.

O: Tu también échale compadre.
C: Hace un buen que no los pruebo – se escuchó que aspiraba- A la verga, están fuertes.

Oswaldo seguí dándome verga a muy buen ritmo, ya tantas veces habíamos cogidos que estábamos bien acoplados.

C: Si están fuertes, me pegó un poco.
O: Siéntate compadre, ahí que te la siga mamando. El compadre obedeció y apoyándose de la cabecera se sentó y abrió sus piernas y yo me enfoqué en mamar sus pezones, tenía el pecho bien sudado y con mis manos, alternando entre la derecha y la izquierda, tomé las suyas y lo guié para que las pusiera en su nuca, sus sobacos quedaron expuestos y me dediqué a escupir y mamarlos, saliva no necesité mucha, estaban más sudados que su pecho. Lo escuchaba gemir a la bajo. Me tomó de la cabeza con su mano izquierda y me retiró de su sobaco.

C: Necesito mojarme la cara para que se me pase el efecto – dijo mientras me acariciaba la mejilla y la sien. Como pudo se bajó de la cama y Oswaldo aprovechó el momento, me tomó con ambas manos rodeando mi abdomen con firmeza y dio un giro de 180 grados, conmigo bien enchufado, quedé abdomen hacia el techo y él metió sus brazos por mis axilas, asegurándome y arremetió nuevamente, yo no aguanté más y me saqué la verga por un lado del suspensorio, nomás sentía como me rebotaba y se escuchaba los golpes que daba en mi abdomen. Así estuvimos un rato, hasta sentir que la cama se movía, el compadre estaba de regreso.

C: Pinche compadre, lo tienes bien ensartado.
O: Así le gusta al puto.

Sentí la mano del compadre sujetar mi verga, con firmeza pero sin lastimar y comenzó a masturbarme, esuché un escupo y ahora en su palma traía saliva y se sentía muy rico como bajaba y subía su mano izquierda, con menos fricción. Debió haberse puesto de rodillas pues a la par sentí su boca comienda mi verga y 2 dedos suyos entrando en mi culo junto con la verga del Oswaldo. AGGHHHH! Gemí! Su boca se sentía caliente, y como que no tenía mucha experiencia en ese ramo, porque al principio me lastimó un poco con sus dientes. – Perdón chiquito! Me decía…yo seguía en éxtasis, entre su boca, sus dedos y la reata de Oswaldo eran muchas cosas sucediendo al mismo tiempo. Me calentaba saber que este cabrón era muy entregado, no tenía bronca con mamarme, con tocar la verga de su compadre, con haberme comido el culo y haber saboreado la leche del Oswaldo, me acariciaba mucho, como cuidándome sin estar forzado a hacerlo.

O: Te gusta?
Y: Si! Me encanta, denle más fuerte!

El compadre se quitó de mi boca y de mi culo, pero rápidamente me estaba dando a comer de su verga, le brotaban hilos de precum y así estuvimos unos minutos más.

O: Ya te toca compadre, te lo quieres chingar?
C: Desde que entré compadre.

Oswaldo sacó su verga y el compadre me ayudó a incorporarme, con su brazos fuertes que también se sentían peludos, me sujetó de los hombros y una dez de pie me acercó hacia él con firmeza.

C: Te tengo, no te caes – dijo, al tiempo que bajaba una de sus manos a mi cintura. Me guió hacia la orilla de la cama y por la dirección de su brazo me di cuenta que él se bajó y me ayudaba para hacer lo mismo, con mucha delicadeza y no sé, como muy antento. Me pidió que me sentara en el borde de la cama, y con sus manos sobre mis hombros se aseguró que lo hiciera; ándale, así mero! Se agachó y tomó mis pantorrillas y la elevó de tal forma que quedé piernas al hombro, pero con la pelvis un poco fuera de la cama, puso su mano por debajo de mi espalda baja y sin difucltad me acomodó para que toda mi espalda estuviera sobre la cama. Sujétate las rodilla; pasé mis manos por detrás de mis rodillas y sentí las suyas abriendo mis nalgas, ahí estaba nuevamente su lengua, comiéndome el culo, entre mis jugos, el sudor, la leche de la primera descarga de Oswaldo, su saliva..Pffff se snetí delicioso.

Y: OHHHHHHH! Que rico comes culo!
C: Te gusta verdad!? Lo tienes bien abierto, ya está listo!
O: Ahí hay lubricante compadre.
C: A mi me gusta con saliva compadre, esa madre me irrita, además está más que lubricado este culito.

Escuché que escupía y luego sentí su cabeza en la entrada de mi culo, estaba cabezón y considerablemente más grueso que Oswaldo, pensé que por todo el rato que llevábamos cogiendo mi culo estaba listo y que no costaría trabajo. Ese fue mi error. Nomás el primer empujón me sacó un grito y de manera instintiva me retiré un poco.

C: Perdón mi rey, voy con cuidado, no te me quites. Has paro compadre, relájalo.

El Oswaldo se acercó a besarme, despacio y me daba roces con su nariz mientras pasaba sus manos por mi pecho y abdomen.

O: Flojito, si está más gruesa, pero te va a gustar, quiero verte ensartado por mi compadre. Respira hondo, te doy más popper?
Y: Si un poco. Por algún lado los buscó y me dio a oler.
O: Vas compadre.

Lo sentí avanzado, no lento pero no era brusco, como que se daba cuenta de cuánto iba yo tolerando, las paredes de mi culo se tensaron y sentía cómo se iban abriendo un poco a la fuerza conforme el avanzaba.

C: Hijo de tu puta madre! Que rico culo! Todo calientito no mames.
Y: AGHHH! Despacio!

Oswaldo aprovechó para poner su verga en mi boca y yo agradecí que así fuera, me la daba a mamar, la sacaba y me la azotaba en la boca y las mejillas. Sentí un últio empujón y más dolor. Respondí haciéndome hacia atrás, pero ya no había modo, el Oswaldo me agarró con algo de fuerza y el compadre igual.

C: No no no. Ya está toda adentro, no la saques, respira chiquito, ya va a pasar.

Empezó de poco a moverse y si bien las primeras bombeadas dolían y yo lo detenía un poco, al poco tiempo había agarrado ritmo y lo dejé ser, entraba y salía completo, la metía de una, despacio, a veces de putazo, se agachaba me escupía y me mamaba el culo de nuevo y volvía a la carga. El Oswaldo se sentó en mi cara y me dio a comer su culo de macho peludo, el sabía que me encantaba eso, le di lengua y mientras su compadre me destrozaba el culo con su verga gorda.

C: Mames compadre que rico se ve eso.
O: Y se siente compadre, este putito me hizo adicto a que me chupe el culo.
C: UFFFFF!

Llevábamos ya un ratote así, el culo del Oswaldo aún en mi cara. Sentí que el compadre sujetó mis piernas y las juntó, las abrazó como ambas manos, fuerte y apretándolas contra su pecho casi estiradas del todo, no había forma de moverme y comenzó a bombear como loco, en mis piernas sentía el sudor de su barriga y su pecho y las gotas que caían de su frente. Comenzó a gemir, medio aguantándose.

C: Compadre, quítate, quiero verle la cara cuando lo preñe.

Oswaldo se quitó de encima de mí, se colocó detrás de mi apoyó mi nuca en uno de sus muslos. Obviamente no vería del todo mi cara, pues yo estaba con la corbata puesta aún, la cual de vez en vez el Oswaldo se aseguraba de ajustar.

O: Dale compadre, llénalo de leche, es lo que quiere el puto.
C: Eso quieres putito?
Y: Si! Eso quiero!
C: Quieres mi leche? Quieres que te marque? Que te preñe?
Y: Sí, quiero leche!
O: Ruégale puto!
Y: Por favor, dame leche, lléname el culo!
C: AGGGHHHH! AGHHHH! Ahí te va la leche cabrón, ahí te va! AHHHH! AHHHHH!

Sentí mi culo llenándose de su leche, era harta leche, caliente al grado de que ardía un poco, yo sentía que me orinaba con cada embestida que daba, con cada depósito que hacía y así, sin tocarme, con la verga de Oswaldo en mi boca, sus manos en mi pecho, las del compadre sujetando mis piernas, su verga tirando toda la leche dentro de mi culo, el sudor de ambos cayéndome en piernas y rostro, comencé a vaciarme y a contraer mi abodmen mientras gemía y tiraba mis buenos chorros de leche. Oswaldo me sacó la verga de la boca y bajó de la cama.

O: A webo compadre, ni yo lo había hecho que acabara sin tocarse. Ve nomás el batidero de leche que hizo.

Sentí el cuerpo del compadre desplomarse sobre el mío, lo abracé con mis piernas y puse mis manos detrás de su espalda y comencé a hacerle cariños, subí hacia la nuca y descansó su cabeza a nivel de mi pecho, estaba agitado y sudado por todos lados y entre nuestros cuerpos mi leche desparramada. Escuché el chorro de orina, el Oswaldo estaba meando en el baño.

C: Me dijo que no, pero a mi me vale madres, no me voy de aquí sin darte un beso.

Con sus manos tomó mi cara y comenzó a besarme, con una pasión que me descolocó, no me lo esperaba, yo le correpondí de la misma manera, nuestras lenguas se entrelazaron, con su nariz me daba besitos esquimales y raspaba su barba con la mía como queriendo impregnarme de su esencia.

C: Gracias, pinche vato bonito! Me encantaste.
Y: Mames, gracias a ti…Compadre! – Le solté una sonrisa de complicidad, como recordándole que más allá de el tacto, el gusto, el olfato y el oído, yo seguía sin tener puta idea de cómo o quién era.
C: Estoy a sus órdenes!

Todo esto sucedió muy rápido y para cuando el Oswaldo regresó de mear el compadre seguía descansando sobre mi. Se incorporó y se puso a un lado, con su mano izquierda me acariciaba la nuca a la vez que yo con mi mano derecha acariciaba su espalda baja (que tenía pelitos) y su muslo derecho.

Acá voy a dividir el relato porque se extendió. Procuré redactarlo lo más fiel a lo que recuerdo de ese día, que para mi, a la fecha, sigue siendo una de las experiencias más morbosas que he vivido. Saludos amigos chilenos.

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🇲🇽 México🌈 Relatos gay✍️ HugoMX📅 abril 17, 2026
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