Maduro, peludo y casado

Maduro, peludo y casado

Maduro, peludo y casado.

Soy el de los relatos de mi compañero mujeriego. Esta ocasión hablaré de mi experiencia con un maduro casado, tipo oso.

Esto pasó hace aproximadamente 4 años, estaba en mi departamento buscando un poco de acción. En lo particular, siempre me han gustado los hombres maduros tipo oso, que estén peludos preferentemente. En esa ocasión abrí la aplicación de Grindr, para esto me llega un tap, me meto a ver de quién era, y de perfil solo pude observar su fotografía de su pecho, era extremadamente peludo. Dije de aquí soy, le correspondí con un mensaje, a lo cual me dice que cuáles era los planes que tenía, le respondí que sexo casual.

No tardo en responder, cuando me dijo que estaba aún laborando, que si tenía disponibilidad de vernos por la noche, le dije que si, sin problema, para esto, me citó 8:30 aproximadamente, no estaba retirado de donde vivo, así que tomé mi coche y me fui, llegué al lugar como en 10 min a lo mucho. Espere a que me dije que ya estaba disponible, cual fue mi sorpresa, que era el dueño del local, su local era más que nada donde venden dulces, platos y vasos de plástico, etc. Él me menciona que me pase, a lo cual hago caso, me pase a su local y me dice en un momento vuelvo, deja desconectar las cámaras de seguridad, le digo que está bien, a los minutos vuelve y me dice: estoy listo.

Nos comenzamos a besar apasionadamente, traía el una camisa con los botones desabrochados de la parte superior, le comienzo a desabotonar los demás hasta dejar al descubierto todo su pecho y panza. El físicamente era de mi estatura 1.75, barba negra con canas, aproximadamente de unos 50 años de edad, unas buenas manos, que de acordarme se me hace agua la saliva. Entonces, continuó quitándole el cinto de su pantalón, desabotonar su pantalón, y se lo comienzo a bajar, aquellas piernas peludas y ricas, que terminé incado, esperando sacar aquella verga de su boxer, le
Comienzo a practicar sexo oral, comiéndole su cabecita, su tronco, sus huevos, el extasiado de estar viendo y disfrutando de esa mamada. Cuando de repente, se me voltea, pidiéndome que le coma el culo peludo que tenía, me lo empecé a comer, abriéndole sus cachetes, dejando al descubierto ese hoyito, me comencé a masturbar al ver esa escena de cómo lo tenía.

Mis planes eran que él me cogiera, pero al ver la acción que él estaba tomando, pensé que él quería que me lo detonara, así que me pasó un condon, y me dijo: “cogeme por favor”. Después de dejarlo mojado yo y dilatado, me paré y comencé a poner mi verga en su culito, comencé a metérsela suavemente, hasta que de sentir lo apretado, me lo comencé a coger más rápido así parados los dos, tener aquella silueta de un hombre maduro y rico, me tenía caliente, le agarraba la cabeza para que mientras me
Lo cogia poderlo besar y sentir esa barba en mis labios, después de un rato, sentía que ya me iba a venir y comencé a preñarlo. El volteó y me preguntó si ya había terminado a lo cual, le dije que sí y empecé a sacar mi pene de él, nos empezamos a besar nuevamente y me volví a poner duro, me lo voltee nuevamente para penetrarlo y esta vez no dure mucho.

Mientras nos cambiábamos, me mencionó que era casado, tenía hijas y ese negocio donde cogimos, es un negocio familiar que tienen, no quise cuestionarlo más porque no era de mi interés su vida personal, al cabo de unos minutos, me despedí de él y me fui a mi departamento ya deslechado.

Volví a verlo, pero eso ya es para una 2da parte, déjame saber qué opinas de este relato.

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