Mi “Amigo” de Colombia
Soy un hombre de 29 años y en febrero del próximo año tendré mi cambio de folio. Para describirme un poco: mido 1.80 m y soy rellenito. Siempre supe que era gay, pero soy bastante masculino, lo que siento que me ha traído algunos problemas para conocer gente. Es algo que siempre me dicen: «no se te nota», y la gente se sorprende mucho cuando se lo cuento. Trabajo atendiendo y “administrando” una botillería en Santiago. Nunca he logrado tener pareja porque, lamentablemente, siempre me he enamorado solo de hombres hetero (me gusta que sean masculinos como yo), con quienes obviamente nunca pude concretar nada.
La historia que les quiero contar es sobre cómo conocí a este chico. Les adelanto que hasta el momento no hemos concretado nada sexual, pero tengo muchas ganas de contarlo y desahogarme un poco con lo que estoy sintiendo. De igual manera, me gustaría leer sus comentarios y consejos.
Todo comenzó en diciembre de 2025, cuando llegué a trabajar a esta botillería que es de mi tío. Al lado hay un local de comida rápida que atiende una señora colombiana (que, si llegara a ver que le dije “señora”, me mata). Ella tiene dos hijos que siempre la vienen a buscar o a ayudar. El hijo mayor tiene a su novia, que es muy tierna y amorosa; y el menor tiene 19 años: un chico delgado que al principio era superpesado conmigo. Siempre iba a comprar, nos dábamos un saludo, la despedida y nada más. En ningún momento sentí nada por él.
Con el paso de los meses —hace unos dos meses atrás— empezó a ir más seguido a la botillería y comenzamos a conversar más. Me fue contando cosas de su vida. Por mi parte, yo siempre me siento al final de un mesón donde alguien se puede parar al lado. Cuando me veía ahí, se me acercaba, me tomaba la mano y me hacía sonar los nudillos. Yo me dejaba llevar sin pensar en nada. Poco a poco la situación se hizo más frecuente y yo, ni tonto, empecé a abrazarlo. A él le costaba un poco responder porque no era muy de piel ni de dar cariño, pero con el tiempo empezó a apretarme los brazos al abrazarme, me tomaba la espalda y me agarraba los rollitos.
De la nada, empezó a traerme café de regalo y yo le regalé unas botellas de 3R ICE de Citrus, que le gustan. Cada vez nos fuimos haciendo más cercanos y me empezó a gustar mucho estar con él. Sin embargo, siento que es de esos hombres que no están seguros de lo que sienten. Igual tiene apenas 19 años, no puedo exigirle que lo tenga todo claro.
Unas semanas antes del 18 de septiembre, mientras yo ordenaba un refrigerador, se me acercó. En eso sentí el sonido de su boca al abrirse con la intención de morderle la oreja, pero en el último segundo se arrepintió y no lo hizo. Yo le dije que no hiciera esas cosas ahí porque me pasaban cosas y me calentaba, jajaja.
Pasaron las semanas y siguieron los coqueteos. En una ocasión le pregunté si estaba saliendo con alguien y me dijo que no, que solo hablaba con sus primas y amigas. Dejé de verlo por unos días desde el jueves 1 de octubre hasta el miércoles siguiente. Tenía muchas ganas de verlo, pero me aguantaba de escribirle por Instagram, ya que por mensaje solo actuamos como conocidos; todo el coqueteo y el juego es únicamente en persona.
El miércoles llegó super frío. Me saludó a la distancia con la mano y el puño. Me sentí mal al principio porque lo noté muy distante, justo cuando yo más anhelaba verlo. Pero la seriedad le duró nada. Le empecé a hablar y a preguntar cómo le había ido en el trabajo, se soltó y volvimos a conversar como siempre. En un momento en que no había clientes, él se sentó en una de las sillas y yo en otra al frente. Empezamos a jugar a botarnos los pies de las sillas. Llegaron clientes, los atendí y, sin querer, le pegué con una caja en la pierna. Me dijo: «Mira cómo me dejaste la pierna», mostrándome una pequeña marca. Aproveché de hacerle cariño un rato en la pierna, a lo que accedió sin problema, y luego le tomé las manos y los brazos. Me sentía demasiado bien estando ahí con él.
En un momento en que estaba jugando con su teléfono, me atreví a intentar morderle la oreja. La primera vez no me dejó, la segunda tampoco, pero a la tercera lo pillé desapercibido, lo logré y se rio. Pensé que se iría, pero se quedó. Seguimos conversando y me contó que hace rato tenía ganas de comer McDonald’s. Le dije que yo también y que podríamos salir. Quedamos en ir el lunes 12, que es feriado. Me comentó que no tendría dinero para ese día, pero le respondí que no había problema, que yo lo invitaba y que si quería me podía pagar de otra manera. Ante eso, se fue todo nervioso al local de al lado. Después volvió a despedirse y le pedí un abrazo. Aproveché el momento para darle un beso en el cuello, que olía muy rico, y sentí cómo se apretó contra mí: nuestros cuerpos y nuestros miembros chocaron fuertemente. Ni les cuento cómo quedé en ese momento.
Hoy jueves no lo vi y de verdad me quedé con muchas ganas de verlo. Siento que me gusta mucho cómo es conmigo. Hace mucho tiempo no sentía que tenía la atención de alguien y que esa persona también buscara la mía. Sin embargo, también soy consciente y tengo la corazonada de que no hay muchas posibilidades de que terminemos juntos.
Si por algún motivo alguno de ustedes me conoce me saluda cuando me vea.
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5 Comentarios
Las colombianas tienen eso de que les gusta que las inviten a todo y algunos colas igual, no caigas en eso, tú buscas amor recíproco, no andarle pagando las hamburguesas a un pendejo.
Has probado con las apps? No sé dónde queda la boti pero prueba abriendo apps en stgo centro o provi a ver que cae. Puede que te salga alguien más cercano a tu edad.
Apoyo el comentario de arriba de principio a fin. Los caribeños son buenos para hacerse los lindos y andar de calientasopas a cambio de beneficios y dejar la sopa caliente cuando ya los tienen.
Vas a cumplir 30 años y no estás para pendejadas, ni para sentir que todos tus sentimientos se van al primero que muestra interes. Debes buscar algo más acorde a lo que tu quieres y necesitas.
Si, toda la razón. Todo muy calentón pero mejor pensar mal y creer que solo busca hacerse el lindo con tal de obtener algún beneficio. Q has recibido? Todo debe ser mutuo.
Mira que les tengo reserva a personas de cierta nacionalidad por como les gusta obtener beneficios a cambio de nada serio
Parece que no soy el único que piensa así, que le ha pasado, y también que ha visto a cercanos que les ha pasado. En especial también cierta nacionalidad.
Y el del relato que busque alguien bacan que este a la altura de ofrecer algo sentimentalmente o con madurez.