Mi torito de San Felipe – Parte 2
- 1Mi torito de San Felipe
- 2Mi torito de San Felipe – Parte 2 (este capítulo)
- 3Mi torito de San Felipe – Parte 3
Hola, lectores. Bueno, estuve viendo las estrellas y veo que les gustó mucho esta historia, así que seguiré con la continuación, ya que vendrán como tres partes más.
Luego de nuestro encuentro muy íntimo y rico con Andrés de San Felipe, la conversación con él siguió durante los días, todo muy bien. Teníamos muchas cosas en común: ambos éramos Sagitario, nos gustaba el color verde, entre otras cosas, y la química, uff, era algo muy bacán.
Todo muy bien al pasar los días: conversación de todo tipo, incluso muy intensas. La intensidad, por lo menos, era de ambas partes. Todo fluyendo entre nosotros dos. Luego de una relación tóxica que estaba recién superando después de un año, llegó al fin mi hombre, dije yo: «Un clavo saca otro clavo», y él se convirtió en un rico clavo.
Pasaron los días, como tipo martes, que justo era mi día libre. Estaba aburrido en mi pieza donde yo vivía y le dije si podía ir a verlo, si no había problema. Él lo piensa un poco y yo, impulsivamente, compro el pasaje sin plata, ya que no me quedaba cupo en la crédito de la CMR, pero igual me dejaba pasarme un poco más, y la compra se hizo efectiva. Yo quedé: «Uff, ¿qué hice?». Él aún no me daba respuesta, pero yo luego le digo que ya había comprado el pasaje y que ya no podía rechazar el viaje o perdía el dinero. Él aceptó. Iba a hablar con su mamá para aceptarme y, por último, dormir con él en su cama, que era lo que yo quería, jejej. Algo loco que la verdad dio resultado.
Así me arreglé para ir al terminal, ya que el pago ya estaba hecho y solo tenía que viajar a verlo y conocer un nuevo lugar. Gracias a ese error, San Felipe no quedaba muy lejos de Santiago y justo era mi día libre, y al otro día tenía que estar de tarde; tiempo tenía bastante, jejej.
Llegué a mi destino y él mismo me fue a buscar al terminal. La conversación fue algo así:
Andrés: Hola, po, ¿cómo has estado? Al parecer me extrañaste mucho, que tuviste que venir así tan de improviso.
Yo: Yo muy bien, gracias, aquí, jejeje. Y sí, la verdad es que sí te extrañé. Quizá suene loco, pero estás rico, rico.
Andrés: Suena bastante loco y ciego, la verdad, pero gracias por el cumplido.
Yo: Entonces, ¿a dónde vamos a ir?
Andrés: A mi casa. Conocerás a mi hermana y a mi madre.
Yo: O sea, a la cuñada y a la futura suegra.
Andrés: Algo así, jaja, pero es muy pronto para decir eso, ¿no lo crees?
Yo: Perdón, pero es que la verdad pensé que ambos nos conectamos íntimamente y fue genial. Quizá algo intenso, pero yo sentí lo mismo por tu parte.
Andrés: Sí, quizá yo también sienta lo mismo, pero dejémoslo para el futuro. Solo quiero aprovechar el momento.
Yo: Bueno, como usted quiera.
Nos fuimos en una micro rural donde pasamos por un puente que cruzaba un río sin agua, que hacía años estaba seco. Llegamos al destino y yo, todo tímido, entramos. Estaban su hermana, algo más joven que él, y su mamá. Recuerdo que su madre se llamaba igual que la mía: Magdalena. Todo muy bien, la verdad, me recibieron súper bien a pesar de lo improvisado que fue el viaje. Me sentí súper cómodo.
Él al otro día tenía que trabajar temprano, ya que sacaba paltas y a eso se dedicaba. Nos fuimos a acostar igual algo tarde, tipo 23:00. Me llevó a su pieza, donde yo dormiría con él en su cama de dos plazas. Bueno, la pieza de la mamá quedaba al lado, así que las ganas de culiar se me desplomaron totalmente. Yo siempre, en donde sea, duermo con bóxer y polera. Bueno, eso a él no le incomodó, ya que la última vez dormimos sin ropa, sin nada de nada, en mi cama.
Me acuesto muy cómodamente en cucharita con él, mientras me abrazaba. Hablamos en voz baja de cómo me sentía con él en su casa, con su familia, y la verdad me gustó mucho. Le dije: «Amé a tu mamá y a tu hermana, pero igual para próxima preséntame el barrio. Algo que me gusta mucho es caminar». «Pero bueno, eso será para otra ocasión», dijo él.
«Entonces tendré que venir varias veces», jejeje, mientras decía eso me besó con suavidad en mis labios mientras entraba su lengua en mi interior. Yo ya estaba en las nubes. Sus besos eran tan cálidos, ricos e intensos. Yo pensaba que nada pasaría mientras seguimos besando, aún yo de cucharita. Siento cómo ese mástil se pone duro y roza mi culito hambriento de él. Me doy vuelta mirándolo fijamente mientras nos seguíamos besando cuidadosamente, ya que su mamá estaba en la pieza de al lado.
Yo empecé a tocarlo encima del bóxer. Algo que me encantaba mucho de él era que su precum le salía en abundancia y su bóxer ya estaba todo mojado. Yo solo disfrutaba tocar ese pedazo de carne tan rico mientras ambos seguíamos besándonos. Yo ya encima de él, sintiendo cómo su pene erecto buscaba mi culito. Ambos en bóxer aún. Las ganas de que me hiciera suyo eran muchas, no aguantaba más, y él me dice: «Yapo, mámelo, es tuyo».
Qué me dijeron a mí. Yo, feliz, bajé por su abdomen lentamente mientras pasaba por su caminito de la felicidad. Llegué a ese tan rico pedazo que lo único que quería era romper el bóxer y revelarse para mí. Yo mismo le saqué el bóxer con mi boquita y empecé a disfrutarlo de a poco, de la punta hasta el final del tronco. Garganta profunda hacía y él solo resistía el gemido para no ser descubiertos.
Yo ya no aguanté más y le dije: «Por favor, hágame suyo, lo necesito dentro de mí». Y él, obediente, mientras yo seguía mamando, buscaba mi agujero para meter un dedito que él mismo puso en mi boca para mojarlo y dilatarme de a poco. Primero fue uno, luego dos y tres. Ya no aguanté más y yo mismo me puse arriba de él y yo mismo lo puse en mi entrada. Él solo empujó y yo resistía el orgasmo que este hombre me estaba dando. La química sexual era tanta que hasta se nos olvidó que la futura suegra estaba al lado, y solo nos dedicamos a disfrutarlo.
Yo sentía cada vez que ese hombre entraba en mí, luego salía, entraba y salía tan rico. Luego de 10 minutos me dice: «Póngase en cuatro». Yo, obediente, me puse y a los segundos siento su rica lengua recorrer mi ano. Uff, ese hombre fue el primero que chupó mi culito y luego fue el segundo. Fue tan rico sentirlo y disfrutar esa lengüita. Acto seguido, su pene entrando lentamente mientras mordía la almohada del dolor. La verdad, nunca me lo habían puesto en cuatro, y él me dice: «Tranquilito, el dolor va a pasar, pero el orgasmo quedará toda la vida». Y así fue, aún lo recuerdo como si fuera ayer. Ese hombre me tenía dominado, pero era tan tierno a la vez. Él mismo me lo decía: «Estar contigo y hacerlo contigo era como si estuviera haciendo el amor».
Yo solo disfrutaba mientras sus coquitos chocaban en mi culito, sintiendo ese sonido tan rico que al solo escucharlo más me calentaba, y yo mismo me movía más y más. Hasta que con un empujón quedamos en la pose: yo de guatita y él arriba mío, aún con ese pedazo dentro de mí. Sentía cómo entraba y salía y más profundo lo metía. Yo solo decía: «Dame más», y él más lo metía. «Qué putito tan goloso», me decía al oído, y yo mismo movía mi pelvis hacia arriba para sentirlo más adentro. Fue exquisito.
Y de la nada me besa profundamente mientras ambos acabamos instantáneamente, y nuestros gemidos se ahogaban en nuestros besos. Estuvo dentro de mí unos minutos más, mientras sentía ese vacío que deja con más ganas. Nos miramos y lo único que le dije:
Yo: Me encantas y mucho. Quiero hacerlo mil veces contigo.
Andrés: Manchaste mis sábanas.
Yo: Ay, perdón, te las lavo si quieres.
Andrés: No, no te preocupes, no me molesta, solo lo dije para romper el hielo. Y también quiero hacerlo mil veces contigo.
Solo lo miré nuevamente y seguimos besándonos. Sentimos que alguien se levantó y solo atinamos a dormir. Al otro día desperté y él ya no estaba, así que me levanté, me dieron desayuno y me despedí de ellas: mi futura suegra y cuñada.
Esta historia tiene tres partes más, así que si les gusta, díganme en los comentarios o solo dándole buena puntuación como la anterior para seguir contando. Besitos.
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1 Comentario
PARTE 3 PORFA 🙏 🙏 🙏 🙏
HERMOSO RELATO ❤️❤️❤️❤️
LINDA HISTORIA DE AMOR😍😍😍😍