Relatos eróticos de Chile
Piscina y calor – Parte V
Querido y gentil lector, naaaa no se crean jaja me gustaría aclarar una cosas antes de continuar con la historia Después de lo sucedido en el lago, estuve en un estado de arrepentimiento, el Mati me hablaba pero la culpa no me dejaba contestarle y el Moise nunca se contactó…
Piscina y calor – Parte III
Al otro día desperté temprano, me sentía como una princesa de cucharita con el Mati, sus brazos gruesos y pesados me rodeaban y su pico con erección matutina parecía que quería entrar en mi culito, así que no perdí tiempo y moviéndome lentamente para no despertarlo, dirigí su miembro erecto…
Piscina y calor – Parte II
Bueno siguiendo con la historia… Después de todo lo sucedido yo me quedé dormido jaja lo lamento para los que esperaban que siguiera ahí mismo. Cuando desperté me invadía un dolor mortal en la espalda, me dolían las piernas y tenía moretones donde me había apretado con sus manos 🫣…
Con el profe nuevo – Parte XII: Final
Dije eso y se produjo un gran silencio.Minutos después, Joaquín me dice– Tenemos que conversar. Voy para allá. Me quedé en silencio por unos segundos y dije – ok. Casi media hora más tarde, el conserje me avisa que Don Joaquín está en el lobby. Le indico que suba y…
Con el profe nuevo – Parte XI
Y yo quedé…. Queeeeeeee???Esto es una broma!??? No entiendo nada!!!! Yo quedé perplejo. Era lo único que nunca me había imaginado.Le dije que no era posible, que lamentaba mucho lo que había pasado, pero que yo quiero estar con Joaquín. El me dijo que entendía todo y que cero drama,…
Con el profe nuevo – Parte X
Salimos del departamento y nos fuimos a una cafetería a tomar desayuno.Comí caleta, tenía hambre, pero tenía hambre como de días, de esa hambre que se siente cuando la pena que te ha quitado el hambre, desaparece.Me pedí un jugo, un café, un sanguchote gigante lleno de hueas ricas, mientras…
Con el profe nuevo – Parte IX
Sonó el timbre y miró hacia la puerta.Estaba fumándome un cigarro en el balcón.Mi guata advirtió que era Joaquín quien había llegado. En cuanto el conserje me avisó sentí ese nerviosismo puro que te aprieta las entrañas, las manos me sudaron y mi corazón palpitaba a mil. Dejé el cigarro…