Si no te da culo engáñalo
🇵🇪 Perú🌈 Relatos gay✍️ Elreyazul📅 mayo 15, 2026

Si no te da culo engáñalo

Si no te da culo engañalo.

Mi pasivo tenía tiempo que ni me paraba balón, y justo en Facebook me empezó a hablar un tal Juan. No falta el gay que siempre reaccionaba a mis historias y está super atento a todo de ti; yo no le conocía mucho, pero lo tenía agregado hacía bastante en Facebook. Mi pasivo se llamaba Daniel, y la verdad me tenía descuidado: no me daba culo ni una mamada ni nada, siempre estaba como enojado. Un día me aburrí de rogarle para metersela y le digo a Juan, que siempre estaba disponible, que para vernos. De una me invitó a su casa. Juan ya sabía que tenía problemas de pareja, yo le conté en una plática; Juan me daba entrada discretamente para algo más, eso estaba clarísimo, siempre me insinuaba que no necesitaba rogar, que si él fuera Daniel, bla, bla.

Bueno, llegué a su casa, bastante humilde, vivía solo. La sala y el cuarto muy cerca. Recién se había bañado y me saluda con beso en la mejilla, me dice: «Cuéntame qué tal, estás más guapo que la vez pasada». A lo que yo me quedé sorprendido, ni recordaba quién era; en fin, lo disimulé. Siendo sincero, no me gustaba, pensé no pasar a más. Me causaba ruido cómo andaba vestido: un polo ancho mojado y una diminuta trusa que le quedaba demasiado estrecha. Bueno, tomamos unos tragos un par de horas, le hablé de Daniel, y me decía que él era un huevón por no atender a su macho y que él no tenía macho pero que le gustaría uno como yo. La conversación escaló a que él aguantaba bastante y que solo su primera vez lloró, que su culo era estrecho pero que dilataba si la persona le gustaba mucho, que siempre andaba muy limpio. Y yo le pregunté: «¿Y ahora lo estás?». Me dice: «Sí, por si de aquí me sale un cachero que me quite las ganas». De un momento a otro nos empezamos a besar como desesperados; se me subió encima mientras estaba sentado y saltaba para excitarme más. Me dijo: «Me preñas este culito, siempre estará disponible para ti». Me invitó a su cuarto.

Se quitó el polo mostrándome sus tetas grandes de hombre y cintura apretada, algo gordito de las caderas, nalgona, por eso su short casi reventaba. Calatito lo miré todo mientras me comía a besos. Juan me besaba mucho el cuello y eso me excitaba, mientras apretaba sus nalgotas lampiñas con las dos manos. Recontra pasivo, su pequeña verga no se le movía, era todo una mujercita. Me bajé el jean para que me la viera, se emocionó de observarla, me decía que le encantan las vergas negras. Me gustó cómo reaccionó, fue excitante. Cuando me estaba colocando el condón se rompió, y me dio de los suyos; eran pequeños, no llegaban a cubrir todo. Usé bastante de su lubricante jugando con su culo cuando ya se había dilatado de la excitación. En cuatro lo coloqué; Juan en todo momento muy sumiso y obediente. Encima de la cama me mostraba su ollito para follarlo. Con lubricante en toda la polla le entró rápido; su anito era como gruesito, sentí que estaba flojito. Era un pro cogiendo, se movía de una manera, en círculos moviendo la cola mientras le entra y salía. Yo apretaba fuerte su cintura para darle duro. Gemía como hembra: «Ah sí, ah papi, hazme tuyo, ah», pero hablaba finito, una vocecita de mujer que una porno le quedaba pequeña. Excitadísimos estábamos y yo en la gloria mientras sus nalgas sonaban como aplausos rápidos, mis manos retratadas de rojo en su cintura. Después de un rato me dijo que me acostara a lo largo, me hizo la pose de la imagen, se metió mi verga en el culo y subía y bajaba. Wuao, recomendada; hacía desaparecer mi pinga con cada sentada. Recuerdo que estábamos acostados, apretaba el culo que la sensación era casi cuando te masturbas con el pulgar chocando en la pelvis, la mano al revés igual se sentía. No mames, lo apretaba y soltaba rico. Él encima mío, con sus manos en la cama que lo levantaban y sus rodillas levantadas, chocando su culo contra mi pelvis. Me sacó la leche que chorreaba por la parte que no tapó el condón. Cuando palpitaba echando los chorros de semen dentro de él, uff, cómo lo disfrutaba y gemía suavecito, hacía «ummm» de gusto. Le dije si parábamos, pero no quiso, y como no se me bajaba la erección le seguí dando para dejarlo saciado. Se acostó encima mío, abrazaditos, movía sus nalgas cogiendo. Estuvimos haciéndolo con cariño y despacito hasta que me sacó el segundo chorro de semen. Un pasivo gritón pero aguantador. Tanto cogimos que los pelos de mi polla estaban muy húmedos de semen. Vi que su pene después de tremenda follada ni se levantó, mientras que del culo era bien arrecho. Me vestí y le di un beso. El marica me marcó no solo sexualmente, me dejó 3 chupetones. Tuve que ir a la universidad con camisas y polos cuello alto para tapar. Mientras que con Daniel las cosas cambiaron: él se percató de los chupetones, discutimos, pero después casi diario me tenía deslechado para que no busque a nadie más.

Con Juan solo fue una vez que cogimos, no le contesté nunca más. Nada en contra, el sexo fue delicioso, otros motivos fue.

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3 Comentarios

  • Elreyazul
    mayo 15, 2026 a las 10:45 pm

    🍆🤛🏽 a esto me refiero para pajiarte

  • Anónimo
    mayo 16, 2026 a las 10:55 am

    «su anito era como gruesito senti que estaba flojito» cuando lei eso imagine altiro como es uff esos hoyos son los mas aguantadores.

  • Anónimo
    mayo 16, 2026 a las 8:39 pm

    😎😎

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