🇨🇱 ChileRelatos BisexualesRelatos eróticos✍️ Anónimo📅 mayo 23, 2026

Trío entre casados y joven dotado

Qué tal. Aquí voy por mi tercer relato gay.

Me llamo Antonio, de 70 años recién cumplidos, y soy un asiduo usuario de la mascarilla amarilla, donde he logrado contactos excitantes.

Bueno, uno de ellos es el siguiente, que paso a relatar. Esto ocurrió hace ya como tres años atrás, en 2023.

Estaba revisando qué usuarios de la mascarilla amarilla había cerca de mi domicilio. Ahí logré contactar a un hombre casado que se llama Juan, y estuvimos poniéndonos de acuerdo para un encuentro express caliente, pero no teníamos lugar para culiar. En eso me contacta un joven de 25 años, ofreciendo sexo en un departamento en el centro de Concepción.

El dueño del departamento era una persona mayor que vive solo y arrienda sus dormitorios para encuentros express a gays. Según él, es una forma de aumentar su escuálida jubilación.

Bueno, yo le comenté que tenía ya coordinado un encuentro con otro hombre casado con señora, yo igual casado con señora, pero nos gusta mucho el sexo con hombres calientes.

El joven, que se llama Andrés, me dice: «Ven a salas», y me da el número del departamento. «Y acá tengo lugar y hacemos algo hot». Fue tanta la insistencia que le comenté a Juan que fuéramos donde me habían dado la dirección, pero sin decirle que un joven me la había dado.

Al llegar al lugar, tocó el timbre y me abren desde arriba. Subo al segundo piso. Ahí estaba el joven Andrés esperando. Pero cuando me ve con otro hombre mayor de 45 años (yo tenía 67), nos mira y me dice: «Bueno, será para otra vez». Nosotros avanzamos al dormitorio que el dueño nos mostró, pero Andrés nos siguió por si lo invitaba a pasar, a lo que Juan me dice: «Invitémoslo a participar si quiere».

Así entramos los tres al dormitorio. En un instante estábamos los tres desnudos y, sorpresa de nosotros los casados, el joven era muy dotado y caliente: tenía un pene de 24 cm, grueso, cabezón.

Al verlo, nos lanzamos los dos a mamar con unas ansias esa cabecita rosada que estaba a full por reventar. La chupamos entre los dos casados, mientras Andrés gemía y acariciaba nuestros culos. Ambos nos besábamos como desesperados ansiosos, y hacíamos un 69 entre los casados, mientras Andrés nos pegaba en la cara con su verga dura. Hasta que toma a Juan, lo pone boca abajo y se la ensarta sin piedad adentro. Juan mordió la almohada de dolor y placer. Luego a mí me la chupaba. Andrés tenía todo el pico adentro y se movía salvajemente, entre saca y pone, hasta que lanzó un gemido y soltó un chorro de semen adentro del ojito de Juan.

Yo deseaba que lo mismo hiciera conmigo, pero Andrés se fue a lavar al baño, mientras yo y Juan seguíamos haciendo un rico 69.

Cuando volvió Andrés, venía con el pico parado y duro, se veía enorme. Yo lo deseaba igual adentro, pero miró la hora y ya estaba atrasado para ir al trabajo, que tenía que presentarme. Tuve que vestirme rapidito y salir del dormitorio para irme. Y sin mirar atrás, veo que nuevamente tenía a Juan ensartado, dándole, y este cómo la gozaba aunque decía que le dolía, pero igual lo estaba disfrutando.

Tiempo después fui con otro casado a ese departamento. El dueño ya me ubicaba, así que me dejó entrar, obvio pagando los 10 mil por el dormitorio, no hay problema usarlo. Y le pregunté por Andrés. El dueño me contó que era de Coronel y no lo había vuelto a ver.

Bueno, ese fue un nuevo encuentro express con hombres calientes y casados. En una próxima les relato otro.

Espero les haya calentado este trío.

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