Yo deseo la verga de 21 cm de mi amigo – Parte II

Parte dos, deseo la verga de 21 cm de mi amigo

Bueno, después de esa pijamada ya no pasó nada importante entre nosotros. Pero llegó un punto en que a mí me acusaron de que era gay, de que me gustaba mi mejor amigo y que lo quería para mí. Como él tenía novia, los rumores decían que yo había estado inventando chismes sobre infidelidad y demás cosas para que ellos terminaran.

Mi mejor amigo al inicio no creyó nada de eso, porque él sabía que yo no era ese tipo de persona. Pero llegó un punto en el que su novia empezó a manipularlo, y como a mí en un principio nunca me cayó bien, ella le empezó a meter cizaña a mi amigo y terminó convenciéndolo. Él me volvió a preguntar sobre esos rumores, y yo le reproché que nunca sería capaz de hacer algo así, porque a pesar de que él sí me gustaba, yo he sido de ese tipo de personas que se guarda sus sentimientos y prefiere ver a la persona que ama feliz, aunque sea al lado de otra.

Yo y mi amigo tuvimos una pelea que causó el rompimiento de nuestra amistad, porque en un momento de presión terminó creyéndole a su novia. Casi todo el segundo año ya no nos hablamos. Yo lo seguía amando y todas las noches fantaseaba con su verga de 21 cm en mi boca y poder sacar su rica lechita.

En ese tiempo él se hizo mejor amigo de uno de nuestros amigos en común. De igual forma joteaban, pero yo veía que cuando lo hacían casi siempre me volteaba a ver con una mirada algo triste, como de extrañar a alguien. En casi todo ese año, a veces él intentaba hablarme, pero siempre ha sido de esas personas que ponen su ego por en medio de todo.

A mediados de segundo de preparatoria, terminó con su novia. Se volvió un poco más callado y empezó a refugiarse en el alcohol y las drogas, por culpa de su nuevo amigo. Varias veces yo lo veía terminar tan borracho, pero no me atrevía a ayudarlo, aunque quisiera.

Bueno, aquí en mi ciudad llegó una feria por una festividad. A mí me invitó una amiga y me preguntó si quería ir con ella. Yo acepté y nos fuimos en la noche, como a las 12 o casi 1 de la mañana. Mientras íbamos a un juego mecánico, choqué con mi mejor amigo. Él también había ido con su nuevo amigo y llevaba una cerveza en la mano. Los dos iban algo tomados y agarrados de los hombros para no caerse, especialmente su amigo.

Ahí sí me preocupé mucho por él y le dije a mi amiga que ya me tenía que retirar y que no la podría llevar a su casa. Ella tomó un taxi y se fue. No recuerdo bien cómo pasó, pero el caso es que mi ex mejor amigo y su nuevo amigo se separaron, y él se quedó en un bar recargado sobre la mesa. Yo, que lo había seguido, me acerqué y lo ayudé a pararse. Él me reconoció y me llamó por mi nombre. En ese momento se acercó a mí y me dio un beso.

Al instante me puse muy duro y mi corazón no dejaba de latir. Tomé un taxi y lo acompañé hasta su casa. Yo no imaginaba lo que podría ocurrir; en ese momento no tenía planeado nada, pero se dio, y las oportunidades siempre se deben aprovechar. Lo llevé hasta su casa, cuidando que sus padres no lo vieran. Lo acosté en su cama y entonces me dijo que si le podía ayudar a quitarse la ropa. Como yo sabía que era algo normal en él, como dormir desnudo o en puro bóxer, eso hice.

Le desabroché el pantalón y, como llevaba un bóxer suelto, se le bajó junto con el pantalón. Pude ver su verga, estaba deliciosa. Todas las noches yo me masturbaba pensando en su verga, y verla otra vez después de mucho tiempo me excitaba y me puso duro al instante. Me di cuenta de que sí había tomado, estaba mareado, pero también estaba consciente.

Me acerqué y sin dudar se la toqué y se la empecé a parar. Entre el placer que sentía, se sentó en su cama y me dijo:
—Perdóname, baby, por no creerte—.

Mientras lo hacía, como yo estaba parado, se recargó en mi abdomen y me empezó a tocar el culo. También me dijo que no merecía mi amistad. Empezó a bajarme el pantalón por detrás y, mientras hacía eso, se desahogaba de todo lo que le había pasado en ese tiempo en que no habíamos estado juntos.

Yo estaba súper duro. Él sabía que lo estaba y que me excitaba que me tocara el culo. Siguió hablando, me desabrochó el pantalón y me lo bajó junto con el bóxer. Como estaba tan duro, al estar recargado en mi abdomen, mi verga quedó frente a su cara. Con sus manos empezó a abrirme el culo y ahí me dijo algo que me excitó al máximo: que en ese tiempo se había dado cuenta de que yo le gustaba, que cada vez que cogía con su novia pensaba en mí y deseaba que fuera yo a quien se estaba cogiendo, y que cuando me imaginaba desnudo, cogía más rápido pensando que era yo.

Yo, ya muy cachondo, le dije:
—¿Qué esperas más?—

Me terminé de quitar la ropa y lo tumbé contra la cama. Me acerqué y le dije que yo también lo quería mucho y que siempre pensaba en su verga, que imaginaba que estaba en mi boca.

Entonces me dijo:
—Chúpame la verga, puta—.

Yo estaba tan excitado que empecé a mamar su verga como desesperado. Él no paraba de gemir de placer y, como no podíamos hacer ruido, tomó mi bóxer y lo empezó a morder para ahogarlo. Yo la chupaba como puta y él gemía tan rico que me calentaba más. La metía más y podía sentir cómo toda su verga llegaba hasta lo más profundo de mi garganta.

Él me decía:
—Chúpala, perra, sé que deseas mi lechita en tu boca, pues hazlo bien—,

mientras con sus manos me jalaba del pelo y me la metía más en la boca.

Esa noche me sentí sumamente dominada por un macho tan rico como él. Espero que les haya gustado, pronto haré la parte tres. Espero que no les haya aburrido el inicio, es que quiero que entiendan bien todo el contexto y vean lo intenso que es en el sexo y cómo me dominó como puta.

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2 Comentarios

  • Anónimo
    abril 17, 2026 a las 10:43 pm

    Excelente relato muy excitante.

  • Anónimo
    abril 18, 2026 a las 3:27 am

    Sigue asiii uffff vamos

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