Con el Estacionador Maduro y Sucio – Parte II

Gracias chicos por los comentarios. Disfruto mucho escribir y espero esta segunda parte les guste; me colgaré del párrafo final anterior.

…Sin darme tiempo a reaccionar, se saco la polera dejando ver esos pelos qué lo cubrían por todas partes. me agarró de la nuca con una mano firme y pesada y me pego a su cuerpo. El impacto del olor a sudor, tabaco y calle que emanaba de su cuerpo al tenerlo pegado a mí me nubló la cabeza. Me llevó directo hacia la cama mientras con la otra mano se desataba el cordón del buzo para soltar por fin ese paquete que me había estado obsesionando toda la tarde..

♤◇♤◇♤◇♤◇♤◇♤◇♤◇♤◇ II. ◇♤◇♤◇♤◇♤◇♤◇♤◇♤◇♤◇♤

El buzo gris cayó al suelo de una. Quedó completamente desnudo frente a mí, erguido, imponente, con esa figura maciza de hombre de 50 y tantos que no conoce el gimnasio, sino el trabajo duro y la calle. Dejando al descubierto un pecho ancho, maduro y cubierto por una capa gruesa de pelos canosos que bajaban en una línea tupida hacia el abdomen. La bestia que había imaginado y visto escuetamente mear era aún más grande: una verga gruesa, venosa, oscura con un par de bolas que colgaba muy firmes , rodeada de un matorral de pelo espeso y sudado.

—¿ Esto es lo que tanto queríai ver ? —me dijo con esa voz ronca y rasposa, mientras me obligaba a arrodillarme frente a él agarrándome del pelo.

Estar a la altura de su cintura, con su guata y pecho peludo frente a mi cara, me disparó las pulsaciones al límite. Ni el frasco de popper más nuevo me había provocado eso. El calor que salía de sus pubis era sofocante. No esperé un segundo más: le abracé los muslos gruesos y pegué la cara directamente a su entrepierna, respirando hondo ese aroma a macho concentrado, rudo y sin filtro.

El viejo soltó un gruñido grave desde el fondo de la garganta, me sujetó la cabeza con ambas manos y, marcando el ritmo con prepotencia, comenzó a dictar las reglas implicitas de lo que se venia, teniendo clarito el rol de cada uno en este encuentro.

Me sujetaba la cabeza con una fuerza que me impedía cualquier movimiento, me atoraba de tan a donde que me hacía mamarlo mis ojos llenos de lágrimas y mi boca llena de saliva que no alcanzaba a tragar.. Sus manos, toscas por los años de calle y trabajo duro, me hundían el rostro contra su vientre sudado y peludo. No había nada de ternura en su trato, solo una dominación pura y brutal que me encendía como nunca antes.

—¿Te gusta el olor a hombre de verdad, culiao? —me soltó, con una risa que sonaba a que estaba siendo usado —. Aquí tení po’ que te aburrai, cabro culiao maricón cochino. Seguido de un escupo qué no vi venir.

Me ordenó levantarme y de un tirón y me tiro a la cama con un empujón que me asusto, pero calento a la vez (sneti qie se estaba saliedo de control). Se subió encima de mí, su peso aplastándome, el calor de su cuerpo envolviéndome como una frazada sucia. Sentí la aspereza de sus pelos contra mi piel, su cuerpo maduro y sudoroso (que insisto por que es lo que mas me calentaba) olía a tabaco, a sudor viejo y a algo más, algo puramente sexual y primitivo.

Sus labios secos y partidos buscaron los míos en un beso desesperado, invasivo. (Era lo único que yo tenia claro qiexno queria) Su aliento a copete y cigarrillo me inundó, pero en lugar de repugnarme, me provocó un placer retorcido y morboso. Era el sabor de lo prohibido, de un mundo ajeno al mío y que yo no sabía me fascinaba y me aterraba a la vez.

Mientras me besaba con brutalidad, sus manos en mi cuerpo, Sus dedos gruesos se clavaban en mi piel, dejándome marcas que llevaría como trofeos de guerra. No había nada de delicadeza en sus caricias, solo posesión. Me sentía una presa entre las garras de un depredador, y esa sensación de vulnerabilidad me llevaba al borde del delirio.

Con un movimiento brusco y decidido, me dio la vuelta en la cama, dejándome boca abajo, indefenso ante su voluntad.

— Ya marico culiao, esto va a emoezar ahora, ¿estay listo? —me dijo al oído, su aliento a tabaco y alcohol me anulaban.

Sentí el peso de su cuerpo sobre el mío, aplastándome, mientras sus manos bajaban hacia mis cachetes separándolas de forma brusca. Y entonces, sin previo aviso, sentí su lengua en mi culito. Fue una sensación eléctrica, intensa, que me hizo gemir de placer y sorpresa.

Su lengua trabajaba con mucha destreza, explorando cada rincón, lamiendo, chapando y succionando mi hoyo para dilatarlo con una pasión animal que nunca habia probado. El roce de su barba áspera y tupida contra mi piel me provocaba un picor tan delicioso, un morbo incontrolable que me hacía retorcerme en la cama. Sus dedos y garras se clavaban en mi poto, sujetándome con fuerza mientras continuaba con su festín como si yo fuera un plato de comida y el no hubiera comido en días.

… y me vanxa perdona que sea tan reiterativo pero el olor a sudor y a calle que emanaba de su cuerpo me inundaba los sentidos, intensificando la experiencia. Era como estar bajo el dominio de un ser primitivo, una bestia que me reclamaba como suyo. Me sentía vulnerable, expuesto, pero al mismo tiempo completamente poseído por el deseo.

Me mordí el labio para contener los gritos, mis uñas clavándose en las sábanas. Cada metida de lengua me hacia botar precum, una mezcla de placer y dolor que me hacía perder la noción de la realidad, esa sensación de estar siendo devorado por la bestia.

Me quedé tiritando en la cama, con la respiración agitada y la piel de gallina por el roce de su barba. El viejo se puso un segundo sobre sus rodillas, mirándome desde arriba con esa cara de satisfacción salvaje. Sin pedir permiso ni decir una sola palabra, soltó un escupo denso y caliente directo en mi hoyo.

Apoyó la mano de nuevo en mi cadera, hundiéndome los dedos en la piel y de un solo empujón seco y decidido metió su pene baboso y tibio hasta el fondo.

El impacto me sacó un gemido ahogado y desgarrador contra la almohada. Era una sensación de estiramiento brutal que me llenó por completo. Él no esperó a que me acostumbrara: agarró firme mis caderas con ambas manos y empezó a embestirme con un ritmo pesado, constante, haciendo crujir la cama del motel con cada golpe. Sus jadeos gruesos y rasposos me retumbaban en la nuca, mezclados con el sonido del el choque de su guata peluda contra mis cachetes y el campaneo de sus cocos chocando conxmi culo me tenia enfermo. Sin mencionar los insultos que no podía evitar decirme haciéndome saber que era prácticamente un trapo que el usaría para lo qie se le ocurriera.

Después de unas cuantas embestidas ruda y profundas, me tomó del hombro y me dio la vuelta de un tirón para ponerme de espaldas. Me levantó las piernas, apoyándolas sobre sus hombros anchos, y volvió a enterrarse en mí con una rabia tremenda, mirándome fijamente a los ojos mientras se le marcaban las venas del cuello por el esfuerzo. Ver su cara madura, sudada y desencajada por la calentura, entregado por completo al momento, terminó de volverme loco.

El ritmo se volvió cada vez más intenso, salvaje y sin control. Sentía que el tipo estaba a punto de llegar al límite. De pronto, detuvo el movimiento un segundo, me sujetó los muslos con fuerza desmedida y bruta. Y, con la voz completamente quebrada por el jadeo, me gruñó al oído:

—Dime rápido, conchetumare. ¿dónde querí que te deje la leche?

—¡En la cara! —le supliqué con la poca voz que me quedaba— Dámela toda en la cara…

A pesar de que quería sentir su leche llenándome por todas partes, sabía que solo tenía una oportunidad para ese momento . El viejo no lo pensó dos veces: me soltó, se puso de pie al borde de la cama y me agarró del pelo para levantarme. Me puse de rodillas frente a él, completamente entregado, con la cabeza inclinada hacia arriba y la mirada fija en tremenda pichula peluda venosa que tiritaba de la pura presión.

Se la tomó con la mano y un par de tirones violentos, comenzó a disparar. Sentí los chorros gruesos y calientes impactándome de lleno en las mejillas, en la frente y alrededor de los labios. Era una leche abundante, densa muy caliente que me cubrió por completo. Me quedé inmóvil, sintiendo su semen escurriéndome por la piel mientras él terminaba de soltar sus últimos gritos profundos.

Sin darme tiempo a limpiar nada, el wn me tomó del mentón con sus dedos ásperos. Con la otra mano comenzó a raspar con rabia cada gota de leche que me cubría el rostro y los labios, reuniéndola toda para metérmela a la fuerza dentro de la boca. Mientras me miraba sonriente.

—Te tragai todo conchetumare, maricón culiao. no dejí ni una sola gota —Me ordenó con voz ronca mientras me escupía en la boca, obligándome a tragarme absolutamente toda su leche mezclado con su saliva.

Tragué fuerte, sintiendo el sabor amargo y concentrado de su orgasmo. Cuando se aseguró de que no quedaba nada, me soltó la cara. Quedé tirado en la cama, agitado, exhausto y completamente impregnado de su olor, mientras él se iba a la ducha, sin mirar atras ni decir una sola palabra dejando claro quién había tenido el control absoluto de principio a fin.

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12 Comentarios

  • Anónimo septiembre 20, 2026 a las 3:32 pm

    escribes bien, pero relatos reales y no inventados, esas aburren

    • TomazCrus septiembre 20, 2026 a las 3:47 pm

      Que lindo!! Pero, si tuviera la mitad de la imaginación que me atribuyes. Estaría escribiendo libros y no relatos en foros. Y disculpa si mi pasión tiene mucha vida. La próxima lo hago más simple para no agotar tu capacidad de asombro.

  • Anónimo septiembre 20, 2026 a las 3:56 pm

    Me dejaste entero caliente wn!! Cuenta massss. 🔥🔥🔥

  • Anónimo septiembre 20, 2026 a las 9:06 pm

    «Sin mencionar los insultos que no podía evitar decirme»… Te falto decirlos, prenden mucho. Buen relato, igual me hubiese gustado más detalles de como te pesco.

    • TomazCrus septiembre 20, 2026 a las 10:04 pm

      Gracias por el feedback! A veces lo que no se dice es lo que realmente enciende esa llama. Apuesto por la buena redacción porque creo que la imaginación qie tenemos siempre será mucho más salvaje que cualquier palabra escrita. ¡Me alegra que el relato te haya atrapado tanto como para pensarlo!.

      • Matt septiembre 21, 2026 a las 10:54 pm

        Hola, yo igual de Rancagua. Hoy de puro caliente fui al sector haber si me lo encontraba jajaga

  • MPalma septiembre 21, 2026 a las 12:00 am

    Me dejo loco el final wn. Era lo que me esperaba del viejo jajaja. Buen relato!! 👏 de los mejores últimamente.

    • Pasivo tragón septiembre 21, 2026 a las 1:34 am

      Ufffffff a mi me prenden los aromas a verga sudada la verdad, así que este relato me calentó un montón, aunque hubiera querido leer maso cuánto le media esa verga tan rica, pero 5/5 estrellas

  • Miguel septiembre 21, 2026 a las 7:34 am

    Tu relato y experiencia es fascinante y muy caliente.

  • Anónimo septiembre 21, 2026 a las 12:48 pm

    Parte 3 por fa!!!!. Lo volviste a buscar despues???

  • Anónimo septiembre 22, 2026 a las 12:10 am

    relatas súper rico wn, me encantó tu relato. ojalá subas más prontito

  • Nach14 septiembre 22, 2026 a las 4:28 am

    Muy rico tu relato, me dejo re caliente. Me gusto tu forma de relatar, ojala haya mas.

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