Con mi primer hombre

Tengo 45 años y esta historia partió hace mucho.
Aun estábamos en el colegio cuando lo hicimos por primera vez.
Estuvimos juntos algún tiempo, explorandonos, conociéndonos, haciéndonos de todo lo que los cuerpos juveniles querían hacer.
Luego, la salida del colegio cambió todo.

Él se fue a quizás donde, yo a estudiar.
A los dos años él llegó a mi casa, con la intención de recordar viejos tiempos.
Yo tenía polola, así que no fue posible.
Aún así, conversamos horas sentados en una plaza.
Pasaron más de 20 años y el destino quiso reunirnos.

Yo casado, con hijos, profesional, con la vida resulta. Todo tranquilo.
Un día, voy en metro hacia mi trabajo y veo que me mira un hombre. Lo reconocí inmediatamente. Algo nervioso me acerco a saludar, nos dimos la mano y una corriente recorrió mi cuerpo.
Hablamos, nos pusimos al día, al menos lo que duró el viaje en metro desde udechile hasta los domínicos.
Me contó que estaba casado, que tenía 3 hijos, que trabajaba en minería así que se perdía por 20 días al mes.
Al llegar a mi destino, intercambiamos teléfono.
Dudé en escribirle. Estaba redactando un saludo esa tarde, en la que no pude sacármelo de lo cabeza cuando me llega un hola de su parte.
Hablamos. Me invitó a beber.
Acepté.

Nos juntamos en un pub en Manuel Montt.
Hablamos de todo.
Incluso de aquellos tiempos, de las pajas cruzadas, del sexo oral qué nos dábamos, incluso de las veces que lo hicimos.
Confieso que me calenté. Pero mi fidelidad me tenía incómodo.
Nos dieron las 23 horas.

Al salir, me dice que está arrendando un departamento por metro Gruta de Lourdes. Que está solo pues su familia vive en el norte.
Le digo que paso.
Me voy casi arrancando.

Al llegar a casa, entro al baño y me caliento.
Me pajeo pensando en la situación y evocando los recuerdos de un pasado que se hace presente.

Al otro día, me escribe para saludarme.
Me dice que esta solo. Si quiero ir.
Le digo que no.
Pero me pongo a pensar en todo y en un arrebato, pido permiso para irme de la pega y le aviso que estoy abajo de su depto.
Me da el número y subo.
El tiempo ha pasado para ambos. Más viejos. Todo más caído. Más panza. Más arrugas y menos pelo.
Pero el pico no tiene edad.
Toco el timbre de su puerta y sale él.
Con el pelo mojado, recién salido de la ducha y vestido con un buzo gris y una polera.

Entro. Se Cierra la Puerta y comenzamos a besarnos.
Con una fuerza que no había visto en mi desde aquella época.
Él pone sus manos en mi cabeza y me mete la lengua, yo lo abrazo, me dejo besar, él comienza a respirar agitado y sus manos recorren mi espalda.
Las mías se posicionan en su polera, la cual saco de un tirón. Él hace lo mismo con mi camisa.
Nos besamos el pecho, su lengua recorre mis tetillas, me besa la axila, me muerde un pezón.
Si decir palabras, mis manos se acercan por su abdomen hacia su buzo, el cual empiezo a tocar para sentir su pico, parado, duro, grande.
Él hace lo mismo con el mío.
Me saca el cinturón, abre mi pantalón y lo deja caer, inmediatamente se agacha y empieza a bajar por mi abdomen, me besa, me recorre.
Llega a mi pico, lo huele, como recuperando recuerdos.. Lo saca y sale. Muy erecto y ya mojado.
Lo empieza a lamer lentamente, desde la cabeza empieza a pasar la lengua por el tronco y se devuelve varias veces. Hasta que se lo mete de frente y siento como llega al tope de su garganta. Lo saca y queda lleno de hilo de saliva mezclado con líquido preseminal.
Lo chupa completo, hasta los cocos, los tira, me los lenguetea, los lame y sigue con el pico.
Lo pajea rápido y se lo mete de nuevo.
El estímulo hace que sienta que me voy a ir. Le aviso y lo pongo de pie.
Me lleva hacia el sillón y lo siento.
Termino de sacarle la ropa mientras lo beso y aparece su pico, mucho más grueso de lo que era cuando éramos chicos.
Rosadito. Con la cabeza muy roja.
Con sus pelos rubios medios colorines. Harto pelo.
Lo siento en el sillón, él abre las piernas y se echa hacia atrás, yo me arrodillo y me lanzo a su pico.
Mamo como hace años no hacía, con rapidez, con pasión.
Lo pajeo harto rato y lo chupo. No soy capaz de meterme todo ese pico en la boca.
Luego me pongo de pie, me acerco a él y el toma ambos picos con su mano y los pajea. Siento su pico con el mio. Piel con piel. Me moja su líquido y disfruto la paja.
Ahora es mi turno. Tomo ambos picos y hago lo mismo, él echa su cabeza hacia atrás y se deja llevar.
Lo suelto y le levanto las piernas. Veo su hoyo qué se empieza a abrir de a poco.
Me agacho y me lo como. Le voy metiendo la punta de la lengua mientras se va abriendo.
Despues de un rato, él, se tira al suelo y nos acomodamos en un 69 exquisito. Ambos nos chupamos el pico, mientras mis dedos juegan en su hoyito. Siento sus dedos jugando con el mío. Me mete uno, dos, mientras me chupa el pico.
Me detengo y le levanto las piernas, me acomodo en frente de él y le pido un condón.
Le digo que recuperaremos el tiempo perdido.
Él va a la pieza y de ahí me llama.
Me pasa un condón del velador mientras se abre de piernas, rápidamente me lo pongo y apunto a su hoyo. Lentamente, mirándonos a la cara, empiezo a meterlo, mientras él se agarra los pies y levantaba el culo.
De pronto toda mi pichula está dentro. La siento caliente, dura, llenando un vacío de más de dos décadas… Comienzo a moverme.
Le tomo las piernas de las rodillas y se las empujó sobre él para generar mayor abertura. Siento que entra todo. Y comienzo a moverme.
Lentamente mientras siento que ya no duele.
Luego voy poniendo velocidad.
Hasta que mis cocos chocan en él…

Antes de irme, aviso y me dice que no, que le toca a él.
Le digo que no voy con lavado pero me dice que no importa. Que recordemos como lo hacíamos antes.
Me pongo en 4 en la cama y él se pone condón.
Me me lo mete lentamente. Me da espacio para acomodarme. Pone sus manos en mis caderas y empieza a empujarlo hasta el fondo… De pronto siento arder el hoyo, pero mezclado con un placer desconocido, pero a la vez conocido.
Me lo mete harto rato.
Nuestros cuerpos no se ven igual que la última vez que estuvimos así, pero seguía siendo igual de rico. Sudaba igual. Se tenía que limpiar la frente a cada rato mientras el sudor mojaba su pecho.
Y también el mío.
Se inclina hacia adelante y me toca, me pone las manos en el cuello, como ahorcándome. Luego se inclina más y me besa.
Me dice que esta por irse.
Le pido que siga, que no pare.
Se saca el condón y un chorro caliente siento en el perineo, lo demás, me lo vuelve a la meter y se saca toda la leche dentro mío.
Yo me toco, siento su leche.
Me pongo de Espaldas y él se sube sobre mi.
Me agarra el pico con su mano y se lo empieza a meter lentamente… Sin condón…
Se mueve en círculos, sentado, completamente erguido, como montando caballo. Se mueve en círculos, gime. Luego apoya sus manos en mi pecho y se afirma para moverse rápido. Me pide que lo preñe…
En pocos minutos comienzo a sentir el orgasmo.
Una sensación que recorre todo mi cuerpo pero que se siente en los cocos con intensidad.
Pegó dos o tres gritos y eyaculo en él.
Él se agacha y me besa, sin sacarse el pico de la raja. Cuando ya estaba flácido se sale solo.
Se recuesta a mi lado y me abraza.
Me dice que lleva años recordando lo que hacíamos y que siempre quiso hacerlo de nuevo conmigo.
Repetimos varias veces ese día. Con un vigor que no sentía desde la adolescencia.
A eso de las 18 horas, me voy.

Desde ese día, cada vez que viene a Santiago por la misma pega, yo me tomo el día administrativo.
Y culiamos como si fuéramos jóvenes otra vez.

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4 Comentarios

  • Anónimo octubre 4, 2026 a las 11:33 am

    que buen relato wn, espero saber mas de uds

  • Anónimo octubre 5, 2026 a las 10:30 am

    Excelente ese disfrute vuelta y vuelta mi sueño es realizar ese 69 al igual que ustedes en el colegio solo llegamos a puntearnos con un compañero pero me gustaría probar más allá y probar ese 69 🤤🤤🤤

  • Anónimo octubre 5, 2026 a las 2:01 pm

    Me encantó todo el relato y su trama, quiero que siga la serie

  • Anónimo octubre 6, 2026 a las 2:59 pm

    que buena historia

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