Javier el Repitente – Parte 7

Javier el Repitente – Parte 7

Javier el Repitente parte 6

Quiero tomarme un momento para agradecerles de corazón a cada uno de ustedes por tomarse el tiempo de leer este relato, por acompañarme en la historia de Gabriel y Javier y por vivir cada emoción a la Par con ellos.
Aprovecho de pedirles disculpas si a veces ven que publico de forma un poco desordenada o con detalles inconexos; no es más que la ansiedad y la intensidad del momento que quedan ahí plasmadas e inmortalizadas en las palabras tal cual las siento mientras escribo.
Gracias por el apoyo, la paciencia y el cariño de siempre.
¡Les mando un abrazo de oso gigante a todos! 🐻❤️
Godrik.

…Cuando contesté, me habla una mujer que a la primera no alcanzaba a reconocer:
—¿Aló? —digo yo.
—¿Aló? ¿Gabriel Yáñez?
—Sí, con él.
—Gabriel, ¡por fin! Soy Lucía, la mamá de Javier. Te llamo porque estoy desesperada…
—Sí, dígame, ¿qué pasó?
—Javier ayer colapsó, lloró todo el día, desarmó su pieza, dejó la embarrada y se arrancó. No sabemos dónde está, ¿qué pasó ayer? Volvió del pan llorando, tratamos de calmarlo, pero no había caso.
—Gabriel, solo tú puedes decirme qué pasó; encontré tu teléfono en su agenda que dejó aquí. Se llevó solo su billetera y un poco de plata que tenía… Estoy desesperada.
—Señora Lucía, primero que todo cálmese. Javier está bien, hace 20 minutos acaba de encontrarse conmigo. Ahora está aquí en mi casa, está bastante afectado; si quiere se lo paso.
—Sí, por favor, Gabriel. Este cabro no sé qué le pasó…

—Javier, tu mamá quiere hablar contigo.

Se puso de pie y se acercó al teléfono; estaba como ido aún.
—Aló… Mamá.
—Estoy bien, tenía que hacerlo…
—Me vine en un camión, hice dedo en la carretera…
—Sí, bien. Perdonen por todo, ayer colapsé, pero ya estoy bien…
—Sí. No, no las tengo. Me quedaré aquí hasta cuando ustedes lleguen mañana…
—Dile al papá que mañana me venga a buscar cuando lleguen, ahí les explicaré todo. Ahora no tengo cabeza ni las palabras para más, tengo que hablar algo con Gabriel….
—Ya, que estén bien, Dile a los abuelos que me disculpen por el cagazo de ayer, Te amo mucho, mamá, y al papá igual y a mis hermanos. Los amo a todos. Chao.
Javier me pasó el teléfono y se fue a sentar. Se veía cansado; seguramente tanto llorar, más el viaje y venir contenido, hizo que se sentara en el sillón y empezara a quedarse dormido.

—¿Aló, señora Lucía? No se preocupe, Javier se quedará acá. Cualquier cosa, llame, no hay problema. Si gusta, me deja el número de allá para dejarle algún recado. Yo acá hablaré con él porque ni yo sé qué pasó. Que esté bien, hasta luego.

La mamá me dio el número, lo anoté en la agenda y me fui a poner la tetera. Javi debía tener hambre, porque yo sí la tenía. Me fui al living, lo desperté con cuidado y le dije que se fuera a bañar. Salí a prender el calefón cuando, de repente, salto del susto porque Javier me abraza por la espalda y me dice:
—No me dejes solo…
Estaba helado y sudoroso.
—Ya, si solo vine a prender el calefón para que te bañes.
—Acompáñame, Gabo… No quiero bañarme solo.
—Bueno, por mientras Sube a mi pieza, busca una toalla en la cajonera de el clóset y alguna ropa que te quede buena. Poleras en el clóset, ropa interior en el primer cajón de la cómoda, yo subo enseguida.
—Vamos de la manito —me dice, y me estira su mano.
—Ya, vamos. Apagué la tetera, subí con el a mi pieza, le busqué ropa, le busqué la toalla y prendí la ducha. Comencé a llenar la tina para que se relajara y le quité la ropa. Ahí estaba : desnudo, ido, casi siendo un autómata. Verlo así me hizo sentir que esta vez debía contenerlo. Lo metí en la tina, le dije que se sentara y comencé a bañarlo con la esponja.

Empezó a llorar. Agarró la esponja y comenzó a restregarse y a recriminarse que era un tonto, una basura, que era un maricón.
—No me quiero morir —decía—. ¿Por qué tenías que volver? ¿Por qué así? ¡Me cagaste la vida! ¡porque no hablaste!

En ese momento, mientras trataba de calmarlo, pensé que Javier se refería a mí. Él miraba el agua fijamente. «¿Acaso se había vuelto loco? ¿Qué hay en tu cabeza, Javier?», pensaba yo.

Cuando logré quitarle la esponja, yo ya estaba mojado entero. Comencé a enjuagarlo, le hablaba despacio, le decía que era lo más lindo del mundo, que no pensara tonteras, que yo ya estaba aquí y que no lo dejaría solo nunca. Lo sequé, lo peiné, lo vestí, lo abracé, lo besé… lo llené de amor.

Bajamos a la cocina, desayunamos, puse los cojines en el suelo porque sé que eso le encanta, fui por el cassette que me grabó, lo puse en el equipo del living y solo nos dedicamos a regalonear y a escuchar música. Llamé a mi mamá por teléfono y le conté en parte lo que estaba pasando. Mi mamá me dijo que estuviéramos tranquilos y que en la tarde habláramos.

A Javier le conté que yo iba a ser hermano, que ya no sería el príncipe de la familia. Me miró, se rió mucho y me dijo que yo siempre seré su príncipe y su caballero. Cuando lo noté más tranquilo, le dije que si quería hablar, me dijera lo que pasó; que yo no lo iba a juzgar por nada, que confiaba plenamente en él. Javier se sentó a lo indio, yo también, me tomó las manos y me dijo:

—¿Recuerdas que te conté lo que me pasó en el colegio años atrás? Bueno… el chico con el que yo estaba en ese camarín era Lucas. Y el director del colegio era su papá, por esa razón Lucas nunca dijo lo que realmente sucedió y nunca obtuve justicia, por as decirlo, porque ¿cómo el hijo del director iba a ser maricón? despues me entere que el dijo que yo lo habia golpeado, que me habia arrancado, que lo golpee por que segun el yo lo estaba obligando a fumar marihuana, Lucas me destruyo socialmente, yo siempre he sido muy introvertido quitado de bulla pero para muchos en graneros soy el mismisimo diablo, el tiene tu edad, Gabo. Cuando tú me diste las características de él y que venía de Iquique, supe de inmediato que era él. Por eso es que colapsé, porque sentí que nuevamente mi historia iba a ser contada de otra forma y sentí que tú podrías creerle, porque a el todos le creen, Lucas es muy manipulador y siempre va a buscar la manera de quedar bien con todos yo siempre crei en el y mira como termine. Me quedé mirando a Javier en silencio unos segundos. Por primera vez todas las piezas encajaban con una claridad brutal: la mentira de Lucas, el miedo de Javi, su cicatriz sobre su oreja y ese pánico a perderlo todo. Se me apretaron los puños de pura rabia, pero al verlo ahi, con sus ojos llenos de lagrimas sentado, tan vulnerable, me hizo respirar hondo. Le tomé la cara con ambas manos y lo miré directo a los ojos.

—Javier, mírame —le dije con voz firme—. Yo no te voy a dejar solo. Ni por Lucas ni por nadie. Confío en ti y te amo a ti.

Sentí cómo su cuerpo se destensaba de a poco.

—Ese carrete es mañana en la tarde —continué—. Y vamos a ir los dos.
—¿Qué? No, Gabo, estás loco… Yo no quiero ver a ese huevón nunca más —dijo Javier negando con la cabeza, asustado.
—Escúchame bien: no vamos a ir a pelear ni a armar un show. Vamos a ir para que sepa que tú no estás solo, que ya no eres el chiquillo indefenso del colegio y que aquí el único cobarde es él. Si nos quedamos escondidos en mi casa, él va a sentir que tiene el control. Y esta vez el control lo tenemos nosotros.

Javier me miró con una mezcla de sorpresa y temor, pero al ver mi determinación asintió despacio.

Llegó la tarde. Mi mamá llegó junto con mi papá. Hoy sí o sí tenía que hablar con mi papá, pero sin armar un escándalo. Así que, cuando llegó, le dije:
—Papá, necesito hablar contigo, ¿podemos por favor ir a mi pieza?

Mi papá me miró raro, miró a mi mamá y solo atinó a decir:
—Me van a retar…

Subió conmigo y entramos.
—Papá, necesito que te sientes y que me escuches. lo hizo,
—Papá, tú sabes que te amo más que la cresta.
—Sí, Gabriel, lo sé.
—Ya, qué bueno.
—Papá, tú sabes que siempre has respetado mis decisiones y que, si necesito un consejo, al primero que voy a recurrir es a ti.
—Sí, hijo, lo sé. Pero ¿qué pasa? ¿Qué hiciste? ¿Qué rompiste?
—Nada, papá, no rompí nada. puse los ojos blancos porque cuando era chico y rompia algo siempre lo llevaba a mi pieza para disculparme, y esta vez esto para mi era serio
—Papá, yo hace un tiempo tomé una decisión de vida y fui un poco egoísta porque no te hice parte, y bueno, hoy necesito tu comprensión, tu apoyo y saber que no la cagué.
—Gabriel Andrés, me estás poniendo muy nervioso, ¿qué pasó?
—Papá, yo… yo soy… digo… yo ahora, estoy… ah como decirlo…yo soy pareja de Javier.

Mi papá se puso blanco, se le llenaron los ojos de lágrimas, se paró y miró la puerta como para salir; pero luego me miró y me abrazó.
—Ya lo sabía, hijo, tu mamá me lo dijo. Pero yo estaba esperando que tú fueras un valiente y me lo dijeras. Eres muy valiente, Gabriel. Por eso el otro día te dije que quería arreglarle el auto a Javier; pensé que te habías dado cuenta de que yo estaba al tanto de todo, hijo. Te amo con todas mis fuerzas…

Y me abrazó. No sé qué hice para tener los padres que tengo, pero ellos son lo máximo, pense.
—Te amo, papá, y gracias.

Mi papá no habia terminado el tema y me dice que llame a Javier… Lo hago, Javier sube y mi papá le dice:
—Mira, huevón, tienes el tesoro más grande de mi vida. Tú ni sabes lo que nos costó poder concebir a Gabriel Andrés. ¡Hazlo sufrir y te voy a hacer la vida miserable! ¿Me oíste? y agradece que no tengo la escopeta pa dispararle a los jotes. todo eso se lo dijo en modo serio pero bromeando.

Yo miré a Javier, que estaba con los ojos como plato de susto; trataba de hablar pero no podía. pobrecito — Ya papa basta dejalo.
Mi papá lo miró, lo abrazó y le dijo:
—Ahora, huevón, eres oficialmente el pololo de mi hijo. Ven para acá, cabro de mierda. Y tan bonitos que son los dos huevones… Ya, ahora a cuidarse y respetarse siempre, los quiero a los dos, y trae tu auto, que le voy a hacer una afinación para que no chicharree, mira que andas con mi guagua en él.
ahora, vamos a tomar once pero once familiar.

Se hizo de noche. Lucía llamó y Javier habló con ella. Había sido un día a mil, de muchas emociones juntas, y mis papás finalmente se fueron a dormir cansados.

Nos quedamos solos en el living por un rato, escuchando el silencio de la casa y procesando todo lo que había pasado: la conversación sobre Lucas, la revelación con mi papá, los abrazos y el alivio de no tener que seguir ocultando nada.

Javier me miró, con la cabeza un poco más despejada después de la llamada con Lucía. Aunque la sombra del carrete de mañana todavía estaba flotando en el aire, por primera vez en mucho tiempo se le veía tranquilo, como si se hubiera sacado un peso enorme de encima.
Te amo —le dije.
—También te amo, osito bonito —me dijo él.
—¿Ya estás mejor? —le dije.
—Sí, estoy tranquilo. Pero, ¿sabes qué? Ahora quiero una sola cosa…
—¿Qué? —le digo yo, sarcástico.
—Ahora que tú y yo estamos pololeando oficialmente, exijo mi luna de miel.
—¿Luna de miel? ¿Quieres hacerme el amor, «Sebastián Valmont»?
—Sí, «Winnie the Pooh».

Nos largamos a reír. Igual era incómodo que estuviéramos hablando de sexo en el living y que mis papás estuvieran ambos durmiendo. Yo sabía que no se iban a despertar así de fácil…Subimos y, con desesperación, comenzamos a desnudarnos. mientras lo hacia sentía tu exquisito pene duro y húmedo, Sentía muchas ganas acumuladas de tenerlo en mi bota en mi culo; su cuerpo estaba increíble. le baje la sunga y agarre su pene mientras lo pejaeba, Él gemía y me decía: «Eso, así…». Yo lo recorría completo, disfrutando de su piel, me agacho y lo meto en mi boca en esa pose tenia acceso a su pecho a sus nalgas y a su abdomen duro y su calor era extasiante, lo que me ponía más y más caliente.

Saqué de mi billetera un condón, lo abrí y me lo puse en la boca y así se lo puse en el pene. Javier quedó loco por ese truco y por ver el deseo y lo lascivo que estaba con el. Tomé crema de mi velador, la unté entre mis nalgas Javier se abrió paso primero con un dedo y comenzó a dilatarme primero uno luego dos y en tres ya me sentía en las nubes me acomodé para recibirlo. La primera estocada fue muy placentera, tanto que entró directo de una dentro de mí. Yo me quejaba de puro placer:
—Eso, Javier… así. Dale, hazme tuyo.
—Eres mío —decía él, mientras yo solo jadeaba caliente extasiado, sostenido a la cama. Javier bombeaba como un loco lo sentía adentro y afuera entraba y salía de repente lo sacaba entero para nuevamente entrar de una así estuvimos mucho rato hasta que Javier comienza a contraerse—¡Oh, Gabriel! No puedo aguantar más, mi amor… ¡Ah, voy a acabar! ¡Ah… aahhh!

Yo, de solo oírlo, comencé a eyacular un chorro de semen que cayo en el piso de mi dormitorio mientras sentía que Javier comenzaba a llenar el condón de su semen. Ambos acabamos en un orgasmo exquisito: nuestro primer orgasmo como pareja oficial. Esa noche, luego de asearnos e irnos a dormir, por primera vez juntos en mi cama. ya que las otras veces siempre le había cedido mi cama y yo dormía en el catre de campaña, esta vez no lo saqué y dormí con él. Debo decir que fue incómodo: una cosa es tener sexo y otra es dormir. Yo soy desordenado para dormir y Javier también, así que estuvimos varias veces a punto de caernos. Optamos por sacar el colchón, dejarlo en el piso y dormir ahí. La sensación de amanecer abrazado con mi Javier fue exquisita.

Mis papás se fueron a trabajar esa mañana y nos dejaron una nota en el refrigerador: «Niños, pórtense bien, ordenen la casa. Gabriel, hoy llegaremos tarde, así que tienes permiso para ir a la fiesta del vecino».

Eran las 10:30 de la mañana. Me metí a la ducha matutina y estaba en eso cuando entra Javier a ducharse conmigo. Nos besamos un rato y, cuando estaba a punto de darle su chupada de la mañana, suena el teléfono. Me puse la bata, las pantuflas y bajé rápido.

—¿Aló?
—Hola, Gabriel, soy Lucía. Quería avisarte que ya venimos en San Fernando, para que sepan. Javier debe estar durmiendo aún, así que le avisas y dile que se levante a ayudar, ¿bueno? Ya, mijito, nos vemos. Más tarde, cuando lleguemos a Rancagua, les avisamos.

No alcancé a decirle nada porque me colgó. Subí y le di el recado a Javier. Nos sentamos a la mesa, ya que ahora se venía lo de la fiesta y la llegada de sus papás. Teníamos dos opciones: que le dieran permiso o que se lo llevaran de una oreja a su casa.

—¿Cómo te sientes hoy? —le pregunté.
—Bien —me dijo—. El susto ya pasó. Ahora igual necesito hablar con mis papás. Primero, porque ambos saben que tú y yo somos pareja, pero antes no querían saber de ti; ahora mi mamá casi obligatoriamente tuvo que llamarte y al parecer aceptó hablarte. En este momento no me puedo ir a mi casa porque estoy sin llaves, y mis papás vienen en bus; el auto está en mi casa, así que solo queda esperar. Igual estoy ad portas de cumplir veinte años, pero mis papás me dijeron que, mientras viva en su casa, aunque tenga cuarenta, vivo bajo sus reglas —se rió.

Yo de una le pregunté qué pasaría con nuestra asistencia al mentado carrete en caso de que sus papás no dijeran nada. Javier me dijo que eso lo había tenido un poco intranquilo en la noche, pero que ya se le había pasado; sabía que si iba conmigo ahora la cosa sería diferente. Consideraba que ambos debíamos ir y dejar en claro que éramos pololos, para que nadie más hueveara, y que se sentiría satisfecho más que nada por su ego al ver la cara de Lucas.

—Javier, no te quiero presionar a hacer nada que te pueda afectar, pero hay algo que no te dije… Lucas estará todo este año en nuestro colegio, en 4° medio B.

La cara de Javier se vino al piso.
—Gabriel, ¿por qué chucha no me dijiste esa huevada?
—Puta, porque no imaginé que fuera tan importante…
—¡Claro que es importante, mi amor! Eso significa que el huevón del padre será el director del colegio…
—Tengo entendido que no, creo que el papá trabajara en otra parte, no entendí muy bien eso.
—He de esperar que sea así, porque si no, este año será un infierno y yo Gabo ya estuve en él; no me interesa volver.

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8 Comentarios

  • Anónimo octubre 3, 2026 a las 1:50 am

    … esto debe continuar 😌
    Abrazos.

    • Anónimo octubre 3, 2026 a las 12:57 pm

      Insisto nesecito parte7

  • Anónimo octubre 3, 2026 a las 10:15 pm

    Ya y…….???
    Debe continuar 🙏🏼

  • Godrik octubre 3, 2026 a las 10:43 pm

    hola a todos, debido a un error que cometi al subir los relatos, me salte un capitulo, no es muy decidor pero hace que se entienda el actual capitulo 3 ya le envie un mensaje al administrador para ver como solucionarlo asi que lo subire como capitulo fuera del tiempo. abrazos a todos.

  • Anónimo octubre 3, 2026 a las 11:32 pm

    Excelente relato la siguiente parte porfa

  • Anónimo octubre 14, 2026 a las 7:02 am

    Amo esta historia, es como los 80, pero gay. En el buen sentido

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