Ejército Pervertido
Teníamos que bañarnos a las 4 de la madrugada en el servicio militar. Éramos 200 soldados desnudos haciendo varias filas, pero muchos estaban erectos y era imposible que no rozaran. Algunos lo hacían con la intención, quizás, de calmar la erección. Fui víctima del roce y la restregada. Algunas veces la apretaban fuerte contra mis nalgas. Al comienzo me molestaba, pero en las noches, antes de dormir, me acordaba y me parecía agradable.
El problema es que, cuando esos soldados identificaban a quien le gustaba, ellos aumentaban el morbo. Pasadas algunas semanas, se masturbaban y, cuando sentían que iban a explotar, me abrían las nalgas en cuestión de segundos. Sentía la cabeza sobre mi chikis y cómo brincaba y saltaba contra mi chikis, derramando cantidad de leche. Luego, en la madrugada, quienes me habían identificado me metían la erección por debajo del calzoncillo, se hacían una rusa entre mis nalgas. Sentía el roce y la humedad sobre mi chikis y la explosión. Cuando se retiraban (a veces eran hasta 2 y 3 que se derramaban haciendo la rusa), me gustaba tocar con mi dedo mi chikis y sentir la crema, y jugaba con mi dedo para sentir la derramada dentro de mi chikis. Pero no sabía que estaba preparando, sin querer, el chikis para lo que venía.
Resulta que la última semana de servicio, el último día, pensé que era como siempre, pero no fue así. El pervertido, después de la rusa, apretó la cabeza erecta contra mi chikis y, aunque sentí un poco de dolor, la cabeza entró fácil y, en ese momento, explotó dentro. Sentí cómo palpitaba y esos chorros como corrientazos (fue solo la cabeza, pero toda entró). 10 minutos más tarde, llegó otro y pensé que solo era la rusa, pero me presionó la cabeza al sentir que iba a explotar y, claro, al estar inundado anteriormente, esa erección se deslizó con una facilidad que, al moverla, eso hacía un ruido horrible por la otra leche que tenía dentro. Como estaba de medio lado, sentía que por la nalga de abajo me salían chorros de la corrida anterior. De repente, sentí que las bolas o huevas se apretaron contra mis nalgas y supe que toda estaba adentro, y sentí la cabeza muy dentro, en lo más profundo, soltando otra corrida. El soldado se fue. Mi chikis quedó como volcán haciendo erupción. Fue una despedida que no esperaba.
(Aclaro que me la metieron solo para descargar, más no para ser follado). Ahora fantaseo lo mismo, pero con unos 3 que descarguen.
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1 Comentario
Uuy que rico tiene mas historias