La Consumación

La Consumación

La Consumación

…:

Los días pasaban. Los encuentros con Rafa eran siempre candentes y excitantes; sus labios y su lengua cada día tenían más experiencia, y sus manos sabían exactamente dónde tocar para prenderme en cualquier situación.

Las disputas por tener el control en la relación hacían salir chispas en cada encuentro, y el hacerlo a escondidas añadía un punto más de morbo y emoción.

Cada día que pasaba perdía más las esperanzas de poder convencer a Rafa de entregarme ese culito que tanto deseaba, pero no dejaría de insistir. Era un reto personal y lo iba a conseguir a cualquier costo.

Comencé un nuevo plan: ignorar en ocasiones a Rafa y, en otras, ser yo quien lo dejaba a medias y me iba. Ya no me quedaba en los cuartos de entrenador y bloqueaba a Rafa temporalmente de mis contactos para que no usara ese medio tampoco para comunicarse.

Pasó alrededor de una semana. Parecía estar funcionando; cada ocasión que teníamos a solas, Rafa comenzaba con tonteos y besos, yo lo seguía y luego lo ignoraba.

Ahora era él quien, cuando iniciábamos algún fajesillo en los establos, llevaba mis manos para que jugueteara con su trasero; inclusive se daba media vuelta para pegar su culo a mi verga y comenzaba a hacer esos pequeños movimientos que me encantaban.

Honestamente no aguantaba más, pero sabía que si me ganaba la calentura y cedía, le daría el control por completo y eso no lo dejaría pasar, así que lo detuve y salí del establo.

Era un miércoles. El trabajo estaba terminado; tomábamos unas cervezas con Rafa y algunos de los grooms mientras los otros terminaban de alistarse para salir a la barra. Yo estaba sentado fumando y platicando con ellos también antes de irme a casa.

Llegaron los que faltaban, se despidieron y se fueron. Quedamos Rafa y yo solos de nuevo en los establos.

—¿Se va a quedar aquí?
—No, ya me voy.
—¿Por qué anda así conmigo?
—¿Así cómo?
—Así, de cortante y mamón, y dejándome a medias. ¿Ya no me quiere?
—No sé.
—¿No sabe? Nomás dígame sí o no.
—Usted sabe que sí, cabronsito, si me tiene loco.
—Pues no parece, anda raro y mamonsito. ¿Se anda cogiendo a otro vato?
—Pues sí debería, usted no quiere darme su culito. ¿Se va a poner celoso si me ando cogiendo a otro?
—Ni que fuera mi vato pa ponerme celoso.
—Entonces, ¿sí me da chance?
—Usted haga lo que le dé su pinche gana, ya está grandecito.
—¿Vamos al cuarto a coger?
—No, ta loco. A coger no, pero a lo de siempre, vámonos.
—Ya me extraña, ¿verdad, cabrón?
—¿A poco usted no?
—Obviamente, mi rey.
—Vámonos pues.
—¿A coger?
—No, a coger no.
—A ver, ¿por qué no quiere intentar? Sabe que lo voy a consentir en todo, ¿o no?
—Sí, ya sé, pero me da miedo.
—¿Qué cosa le da miedo?
—Pues su vergota.
—Usted nomás déjeme trabajar y verá cómo usted solito me va a pedir que se la meta.
—No sé.
—Ándele, vamos. Nos damos un baño juntos y me deja llevar el mando; si se siente incómodo o no le gusta, pues nomás hacemos lo de siempre.
—¿Y si le digo que pare, sí va a parar?
—Totalmente, mi rey. No haremos nada que usted no quiera hacer.
—Está bien pues, pero primero deme un beso bien dado, ya extraño un chingo que me bese como Dios manda.

Me puse de pie frente a él. Nos besamos apasionadamente por un buen rato; me abrazó fuerte y pegaba su cabeza a mi pecho.

Podía escuchar su corazón latir más rápido y más fuerte que en otras ocasiones. Lo sentía un poco asustado; sabía que entraba a terreno desconocido. Pero también se había dado cuenta de que, si no cedía, comenzaría a perder esta relación que teníamos.

Lo tomé en mis brazos, sujetándole las nalgas. Él de inmediato envolvió mi cintura con sus piernas y mi cuello con sus brazos.

Así me fui caminando hasta el cuarto. Antes de abrir la puerta me dijo:
—¿Y si mejor me lleva a otro lado?
—¿Por? Siempre hemos tonteado aquí o en los establos.
—Sí, pero no me siento a gusto aquí ahora.
—¿Quiere ir a un motel o a mi casa?
—Donde quiera usted, pero aquí no.
—Usted dígame dónde.
—A su casa.
—Ok, vámonos pues.

Nos subimos a mi camioneta y nos fuimos a casa.

De camino pude ver lo nervioso que estaba Rafa; parecía una persona totalmente diferente a la que conocía.
—¿Está bien? —le pregunté.
—Sí, creo que sí.
—¿Cómo que cree que sí?
—Nunca me había sentido tan nervioso antes, se siente raro mi panza.
—Tranquilo, sí sabe que no voy a hacer nada que lo lastime o que usted no quiera hacer, ¿verdad?
—Sí, ya sé.

Llegamos a casa, estacioné la camioneta y entramos. Rafa seguía súper tenso, así que tomé una botella de la barra y le serví un shot de tequila.
—Tómese eso, le va a ayudar.

Lo tomó de un sorbo y me pidió otro.

Nos sentamos en el sofá de la sala y nos tomamos un par más. Comencé a tocar su pierna, pasé por su paquete, abdomen y pecho; llegué a su cuello y me fui a los besos. Así estuvimos un rato, luego le tomé una pierna y lo dirigí para que se montara en mí.

Quité su camisa y él quitó la mía. Parecía que finalmente desaparecía su nerviosismo. Tomé sus dos piernas con fuerza y me levanté del sofá con Rafa en brazos; me dirigí al baño para continuar allá.

Nos desnudamos por completo, prendí la regadera, regulé el agua y le pedí que entrara a ducharse conmigo. Entró y comenzamos a bañarnos, besarnos y tocarnos.

Cada segundo que pasaba, el Rafa al que estaba acostumbrado volvía, así que solo me limité a lo de siempre: paja, mamada, hacerlo acabar y él a mí.

Funcionó. Se notaba mucho más relajado después, aunque aún un poco tenso. Salimos de la ducha, tomé una toalla y le di una a Rafa para secarnos.

La enrollé y comencé una pelea de toallazos. Aquel pequeño juego terminó de sacar toda la tensión que tenía Rafa; anduvimos un par de minutos por la casa desnudos, dándonos latigazos con las toallas mojadas.

Me fui al cuarto y Rafa detrás mío. Lo tomé con fuerza, lo besé y lo aventé a la cama.
—Ahora sí, mi rey, a lo que vinimos, ¿está listo?
—Sí, nomás que ya sabe en lo que quedamos.
—Usted nomás déjese llevar, verá que me va a estar gritando pa que se la meta toda.

Me detuve un rato para apreciar la vista de Rafa desnudo tirado en la cama; era lo más rico que había visto en mi vida. Me fui sobre él de nuevo a los besos y él envolvió mi cintura con sus piernas.

Comencé a bajar hasta llegar a su verga erecta. Antes de comenzar a mamarlo, tomé una almohada, levanté su cuerpo y la puse entre sus caderas y trasero.

Lo chupé por un rato, me pasé a sus huevos mientras lo seguía masturbando. Tomé sus piernas, las abrí un poco y me fui directo sobre su hoyito virgen; mi lengua lo tomó por sorpresa, intentó moverse pero no lo dejé.
—Tranqui, rey, déjese llevar, le va a encantar.

Seguí dándole lengua y jugando con su verga. Comenzó a gustarle; fue levantando por sí solo más las piernas, lo que me dio mejor vista y acceso.

Se retorcía en la cama y gemía mucho más que en otras ocasiones.

—Lo está disfrutando, ¿verdad, mi cabronsito?
—Sí, mucho, se siente bien rico.
—Ya ve, y se me andaba haciendo del rogar.
—Cállese alv y siga con lo suyo.

Ahora sí, el Rafa de siempre estaba en la cama conmigo.

Seguí con la lengua. Había pasado demasiado tiempo insistiendo por este momento y ahora por fin había llegado.

Subí mi lengua de nuevo a sus huevos y verga, eché un buen de saliva que se escurría hacia abajo y lo tomaba con mis dedos. Era tiempo del siguiente paso.

Comencé a hacer movimientos circulares con mis dedos en ese hoyito. Rafa ya no ponía resistencia, solo gemía y apretaba las sábanas con sus manos.

Fui avanzando con cuidado; cuando sintió el cambio, pegó un pequeño brinco.

—Despacio, Gabriel, porfa…
—Ya sabe que sí, mi rey, usted nomás cierre los ojos, respire y disfrute.
—Ok, sí me está gustando hasta ahorita, la neta.
—Cuando le tenga toda la verga dentro le va a gustar más.
—Me va a doler un chingo, ya sé alv.
—No esté pensando en eso todavía.

Seguí trabajando con cuidado, sabiendo que tenía que hacerlo bien para evitar molestias innecesarias.

Poco a poco se fue relajando, sus gemidos subían y la tensión bajaba.

—¿Le digo algo? Ya había soñado un chingo de veces cómo sería cuando me cogiera…
—Cabrón, y ahí me traía como pendejo rogándole.
—Me gusta que me insista.

Jugaba con mi pelo mientras hablaba.

—Ya le puede dar más recio, se siente re rico.
—No, voy despacio.

El momento avanzaba con más confianza de su parte.

—Ya métamela… quiero sentir la cabezita entrando.
—Ya ve, cabrón, le dije que usted me iba a pedir.
—Es que ya me tiene bien caliente.

Me acerqué poco a poco, dejando que él marcara el ritmo.

En mi mente solo pensaba en todo el tiempo que me había tomado llegar hasta ese momento. Verlo ahí, entregado y confiando, me hizo sonreír.

Cuando intenté avanzar más de golpe, Rafa reaccionó con dolor.

—Le dije que despacio, no chingue…
—Perdón, mi rey, vamos poco a poco.

Me recosté sobre él y seguimos con calma, besándonos, dejando que se acostumbrara.

—Abráceme bien con las piernas…
—Ok, pero despacito, cabrón.

Fui avanzando lentamente, con cuidado, escuchando cada reacción suya.

—Sí duele… pero está rico también.

Con el tiempo, el dolor fue disminuyendo y dio paso al placer.

—Ya está bien… ya no duele tanto.
—¿Me puedo mover entonces?
—Sí, pero despacio primero.

El ritmo fue aumentando poco a poco.

—Tenía razón… esto se siente cada vez más rico.
—Ahora sí ya sabe…
—Ya soy todo suyo…

Finalmente, el momento culminó entre ambos.

Me quedé encima de él un rato, besándolo y haciendo pequeños cariños en su cara. Luego nos levantamos, volvimos al baño por otra ducha, nos cambiamos y nos fuimos al sofá a ver una movie 🎬.

—¿Qué hora es? —preguntó Rafa.
—Casi las 11, ¿por?
—¿Me va a llevar al hipódromo?
—¿No se queda a dormir conmigo?
—No, mejor lléveme o me pido un Uber o algo.
—No, yo lo llevo.

Lo dejé a las afueras del hipódromo. Me dio un beso tierno de despedida, se bajó y soltó la de siempre:

Buenas noches, lo veo mañana…

Pd.: foto de Rafa

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11 Comentarios

  • Anónimo
    abril 16, 2026 a las 1:06 am

    que ricura de relatos.

  • Anónimo
    abril 17, 2026 a las 2:17 pm

    y la historia sigue?

  • Anónimo
    abril 17, 2026 a las 5:33 pm

    Esta historia me encanta. La forma de narrarla,los diálogos de la pareja protagonista, todo lo que se cuenta se siente tan real, vívido, cercano, sensual y excitante que dan ganas de que se haga realidad y que los protagonistas puedan vivir eternamente juntos amándose libremente.
    Felicitaciones desde Chile

    • Anónimo
      abril 17, 2026 a las 11:33 pm

      Cierto. A mi igual me encanta no he leído edte capitulo pero los dos se desean y se dominan eso me fascina 🤩😍🔥🔥🔥 igual me gusta el trato que se dan los dos 🔥🔥🔥🔥🔥😍 es mágico.

  • Anónimo
    abril 18, 2026 a las 7:34 pm

    Muy rico se ve Rafa pero pa cuando lo vemos a usted, debe estar bien rico también 🤤

  • Anónimo
    abril 22, 2026 a las 2:42 am

    Sería rico verlo a usted también , aveces me lo imagino y siento que a de estar muy rico , la vdd ese rafa está uff 🫦 no me imagino lo rico que la ha de pasar el rafa con usted 🫦

  • Anónimo
    abril 22, 2026 a las 2:44 am

    Deje su red social , bueno si se puede vdd , AMI me gustaría charlar con usted

  • Anónimo
    abril 23, 2026 a las 4:55 am

    Muy bonita tu historia y todo pero en serio pon una foto Rafa no nos digas que JOÃO VÍCTOR PINTO es Rafa no estoy poniendo en duda tu historia pero el de la foto es brasileño

    • Anónimo
      abril 23, 2026 a las 10:14 pm

      No se quien es Joao victor pinto

      • Anónimo
        abril 30, 2026 a las 2:36 am

        Es el de la foto que puso

  • Anónimo
    abril 30, 2026 a las 2:37 am

    Es el de la foto que puso

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