🇨🇴 Colombia🌈 Relatos gay✍️ Anónimo📅 julio 18, 2026

La primera leche que chorreó por mis piernas

Hace muchos años tomaba un curso en un instituto ubicado en el centro de Bogotá los días sábados. Uno de esos días me levanté muy temprano, tipo 6 a.m., me bañé, desayuné y me dispuse a ir a mi clase, aunque no tenía ganas de asistir. Pero tomé el bus para ir. Sin embargo, en medio del camino decidí bajarme y me quedé en el Restrepo dando vueltas. Llegué al parque del Olaya y ahí se acercó un hombre mayor, acuerpado, de bigote, que me empezó a hacer la charla mientras mirábamos un equipo de fútbol entrenar. Me decía que en los colegios e internados los equipos se veían muchos chicos gay, que él había visto muchas situaciones de ese estilo. Mientras se acercaba cada vez más, me decía que yo estaba muy rico, que le gustaría ver mi verga. Ya para ese momento estaba con la verga muy dura y me dijo que se la mostrara.

Nos hicimos cerca, como si fuera a orinar, y me la acarició. Pero había mucha gente y me dijo que fuéramos a otro lado. La verdad, yo estaba muy nervioso pero muy caliente al mismo tiempo, por eso le dije que fuéramos a una residencia en el centro, por la 19 con Caracas. Allá me quitó toda la ropa y me dejó desnudo en la cama. Me empezó a besar todo el cuerpo, me chupó la verga y las bolas, y de repente me subió las piernas y me dio una chupada de ano que me hizo sentir lo más rico. Se subió encima mío, sobre mi pecho, y me metió su enorme verga en la boca (en verdad era grande y gruesa). Sentía nervios y excitación al tiempo; sentía que me ahogaba. Después se acostó y me dijo que me subiera. Cuando empecé a sentir la cabeza de su verga en mi ano, que minutos antes había lubricado, su verga estaba pidiendo entrar y yo tenía muchos nervios. Me dijo: «Cierra los ojos y relájate». Se escupió en la mano, se echó la saliva en la verga y me la fue metiendo poco a poco. Yo sentía cómo me iba entrando y me rompía poco a poco. Cuando me tomó de la cintura y me la clavó toda, sentí un dolor muy fuerte pero muy ricooo. Me dolía pero no quería que la sacara. Cuando empezó a penetrarme suave y cada vez más duro, sentía como si un toro me hubiera clavado con sus cachos. En un punto sentí que me desgarraba el culo con su verga y sus salvajes movimientos. Mientras me corneaba, yo parecía un muñeco de trapo y cada vez me daba más duro, hasta que se derramó dentro de mí y sentí su pene salir palpitando y botando leche a chorros, leche que chorreaba por mis piernas. Luego me cogió la verga y me empezó a masturbar hasta que me sacó la leche también.

No lo volví a ver nunca, pero después de ese día vinieron más vivencias e historias que les contaré luego.

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