Una Perversa III
Tercera parte… Almuerzo y entrenamiento.
Cuando él salió de bañarse, vio la ropa que le tenía y no protestó, solo quedaba perdido mirándome a mí, con su polera mientras comía un chocolatito como si estuviera lamiendo un pene. Él reaccionó de inmediato y pum, otra erección… Se acercó a mí y estuvimos besándonos un buen rato, mientras le metía deditos en su culito totalmente expuesto a mi placer.
Nos detuvimos un momento y nos miramos con la misma inquietud: «Tengo hambre», jajaja. Ya era tarde y con tanto sexo aún no almorzábamos, así que nos pusimos de acuerdo. Él se vistió y me dijo que lo esperara un rato, que iba a buscar el auto de su mamá para salir a almorzar. Acto seguido se puso su buzo y chaqueta y se fue, sin antes darme un beso.
Yo me preparé para salir, me puse bella y putona, y después de un rato él llegó. Se había cambiado de ropa, estaba un poco más formal, se veía lindo, tierno. Entonces me dijo que su mamá le prestaba el auto por el fin de semana, así que igual podríamos salir, etc. Pero en ese momento salimos a almorzar.
Camino a almorzar, obviamente lo primero que hice fue lanzarme a su entrepierna y chupársela mientras manejaba. Él gemía y solo podía concentrarse en el camino. Estaba relativamente cerca, así que no alcanzó a correrse, pero quedó full caliente. Lo bueno es que él usa ropa ancha y le es fácil esconder su erección.
Entramos al restaurante, cada uno pidió lo suyo y comimos tranquilos. Ahí me mencionó que esa tarde tenía entrenamiento (les recuerdo que es futbolista), así que iba a estar fuera en la tarde lamentablemente y no podía faltar. A lo que yo le dije que si quería lo acompañaba. Él obviamente aceptó. Lo que no sabía era de mis intenciones al ir… Nos fuimos a casa y durante el camino nuevamente se la chupé. Esta vez sí soltó bastante lechesita, venía acumulando desde que salimos. Ya en la casa se cambió a su uniforme deportivo: un shortcito ajustado y una camiseta de entrenamiento. Obviamente con el jockstrap, ese culo le sobresalía enormemente y con cada paso que daba, esas nalgas se comían el short. Y obviamente le era imposible ocultar sus erecciones con esa ropa. Yo me reí y le pedí que me modelara, y voy y saco de mi maleta lo que esa tarde sería su peor pesadilla y mayor placer.
Era nada más y nada menos que un vibrador anal de esos a control remoto, en donde yo tengo un botoncito o con la app del teléfono doy las vibraciones. Él quedó pálido, me pedía que por favor no, que sería muy incómodo y todo eso, pero yo no estaba ni ahí para escucharlo, sino para aprovecharme de él. Le doy un beso y le ordeno que se ponga en 4. Comienzo un beso negro y de a poco introduje el vibrador en él. Obviamente hicimos una prueba en donde le mostré el mínimo de la vibración (él solo gemía y es como que perdía su fuerza) y luego le dije:
— Este es el máximo.
Y pum, cayó sobre la cama. No gemía, sino que gritaba. Se retorcía de placer y de dolor. Me miraba con una cara que hasta hoy recuerdo: no era dolor, sino una extrema excitación. Me detuve y vi una erección. Tomándola en mi mano le dije:
— Tienes que controlar esto.
Lo masturbo y no fue necesario que le haga un oral, y comenzó a tener un orgasmo. Ya casi no le salía semen, por tanto uso que había tenido ese día… Descansó un rato y fuimos a su entrenamiento. Y sí, él se quedó con el plug anal, ufff.
Ya en el entrenamiento se topó con sus amigos, sus compañeros, su entrenador. Me presentó como una «amiga» y me encantó estar ahí. Todos me veían con cara de querer estar desnudos conmigo ahí mismo… Pero nadie dijo nada. Me senté en la galería, estaba sola y hacía frío, así que me puse la chaqueta de él. Y ahí estaba junto a varios más como él. No sé si quería que lo viera, pero cuando hacían estiramiento me daban la espalda. Yo estaba en el cielo viendo ese espectáculo solo para mí y comencé a dedearme ahí, mientras los veía entrenar. En un momento x, comencé también a funcionar mi plan y encendía el plug. Podía ver su placer, podía sentirlo desde la galería. Él me miraba como pidiendo que por favor parara, pero yo no me iba a detener. Se veía una erección en él, e intentaba ocultarla. Caminaba y corría como un poco agachado, y yo más le daba. Por ratos se acomodaba el plug, que al parecer con tanto movimiento se le quería salir. Lo veía jadear, pero no sé si era cansancio o excitación, eso me tenía a mil por hora. Estaba tan caliente que tuve un orgasmo ahí mismo. Tapé mi boca para que nadie me escuche y lo dejé continuar con su entrenamiento. Cuando terminó todo, se acercó a mí, todo sudado, cansado, con ese olor que me fascina, y me dijo al oído que lo acompañara. Lo seguí y todos iban a las duchas (por un momento pensé que me iban a usar entre todos). Eso sí hubiera sido loco, pero no. Fuimos a una ducha más privada que estaba aparte de todas y ahí comenzamos a besarnos. Le quité la camiseta, lamía el sudor de sus pectorales, comencé a lamer sus axilas. Lo dejé desnudo, solo con su jockstrap. Le pasé la lengua por su raja hasta el cuello por atrás, sus orejas, y pum, encendí de nuevo el vibrador. Él gemía y mientras yo se la chupaba, él temblaba de placer. En un momento agarró mi cabeza y comenzó a follar mi boca descontroladamente. Yo me dejé solamente, y pum, soltó 3 chorros de leche y quería seguir, pero le dije que mejor en la casa. Acto seguido comenzó a bañarse y yo sentada frente a él. Él solo me daba la espalda y refregaba su cuerpo dándome un espectáculo. El vibrador no dejó de funcionar, subía y bajaba la intensidad. Él daba espasmos de excitación y su miembro, más duro imposible. Terminó de ducharse y nos fuimos. En el camino lo estuve masturbando sobre la ropa. Él me pedía a cada rato que por favor se la chupara, pero yo quería seguir en la cabaña. Pasamos por unas pizzas, mientras compraba obviamente encendía el plug y él se incomodaba. Llegamos a la casa, comimos las pizzas y nos fuimos a la cama.
Ahí estábamos ya desnudos. Yo me acosté boca arriba y él sobre mí. Nos besamos mucho y él comenzó a frotar su miembro con mi conchita más que húmeda, y no esperamos más y me la metió. Estuvimos así como 5 minutos, y le digo que se detenga. Me pongo en 4 y ahí sigue dándome, hasta que me dijo que se corría. Yo le dije que se corra bien adentro y así lo hizo. Acto seguido, cae sobre mí con todo su cuerpo. Estaba muy cansado, pero yo quería más. Lo doy vuelta y ahora él estaba boca arriba y yo sobre él. Seguimos besándonos y le dije que si le gustaría metérmelo por el culito. Le brillaron los ojos y su erección creció más al parecer. En esa misma posición, con un poco de saliva y todo el lubricante que salía de su miembro, me la comencé a meter. Él gemía de placer y yo lo montaba como si fuera un caballo, saltaba sobre él y él solo gemía de placer. Nuevamente me pongo en 4 y él siguió taladrando. Después me dijo que se corría, le dije que se corra adentro de mi vagina de nuevo, así que cambió de lugar y se corrió ahí. Yo sentía cómo se iba acumulando su semen en mi interior. Después yo me pongo boca arriba, y le dije que se sentara en mi cara. Y así fue. Le saqué el plug y comencé a mamarle el culo. Él gemía y me refregaba su culo en mi cara. Se le volvió a poner dura y repetimos por el culito: yo tirada boca abajo en la cama y él sobre mí, como haciendo plancha. Podía sentir su caliente respirar, sus gemidos, sus gotas de sudor cayendo sobre mi espalda. Y cuando se iba a correr, nuevamente se lo pedí en mi vagina y así lo hizo. Después le puse nuevamente el plug en su culo, lo encendí y comencé a chupar su pico, hasta que ya no pudo más y se iba a correr. Yo se la dirijo hacia mi vagina y ahí nuevamente se corre. Ya estaba llena y él exhausto, así se tiró cansado sobre la cama. Yo me siento en su cara, él no tenía fuerzas para nada más que para lamer mi coño, y yo pujé para que toda la leche acumulada comenzara a salir junto con mis jugos vaginales, y él se comía todo. Cuando ya salió todo, me acerco a él, nos besamos y regaloneamos hasta quedarnos dormidos. Después de todo estábamos cansados y solo era el primer día. Dormidos de cucharita, él incrustándome su pico aún semi duro y yo feliz por mi juguete sexual.
¿Les va gustando todo?
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