Con los panas del Barrio
David estaba mirándonos con su miembro a punto de explotar y le pedía a Luis que se apurara, pues él también quería cogerme. Y en el momento en el que sentí a Luis más entusiasmado, me saqué su verga de mi culito y le dije:
—Vamos, David, ahora te toca a ti.
La cara que puso en ese momento fue de sorpresa.
—¿Y ahora qué quieres, Axel? Ya te la vamos a terminar.
—No, ustedes me trajeron aquí para aprovecharse y sacarse la leche conmigo, pues yo quiero también sacármela con ustedes. Y por ahí dicen que Luis cada que puede te empala con su verga, así que quiero verlo.
—Jajaja, verga, David, creo que te descubrieron, loco. Vente, vale, vamos a enseñarle cómo se hace —le decía Luis a David mientras lo agarraba, lo besaba y le abría con las dos manos las nalgas.
Estos dos tenían tiempo comiéndose y, llegado el momento, se fastidiaron y buscaron un tercero para jugar. Luis lo ponía contra la pared a David mientras le calzaba perfecto sus 20 cm de verga.
—Oh, oh, oh —decía David con cada embestida de esa enormidad de verga.
Verlos coger me llenó de morbo, así que no aguanté y acabé de inmediato, mientras veía cómo David se venía también con la verga de Luis en su culo.
—Uffff, quiero que se pongan los dos de rodillas y se coman mi leche —nos decía Luis mientras se la sacaba a David del culo y se pajeaba frenético para venirse.
Nos pusimos de rodillas, pero aquel chorro de semen fue tal que no alcanzó a caernos casi nada, apenas las gotas que le destilaban a Luis de la verga.
Una vez que acabamos, nos acomodamos y Luis nos dice:
—Bueno, ya saben, si quieren más me llaman y que nadie diga nada.
Él se fue, mientras que David y yo también nos fuimos cada uno a su casa.
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1 Comentario
Que es ésto? No hay contexto de nada