Javier el Repitente – Parte 4
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- 2Javier el Repitente – Parte 2
- 3Javier el repitente – Parte 3
- 4Javier el Repitente – Parte 4 (este capítulo)
- 5Javier el Repitente – Parte 5
- 6Javier el Repitente – Parte 6
- 7Javier el Repitente – Parte 7
- 8Javier el Repitente – Parte 8
- 9Javier y Gabriel v/s Lucas y el Sapo de su padre
- 10Javier y Gabriel v/s Lucas y el Sapo de su padre parte 2
- 11Javier y Gabriel V/s Lucas y el Sapo de su Padre parte 3
- 12Javier y Gabriel V/s Lucas y el Sapo de su Padre parte 4

—Pero ¿por qué hiciste eso? —le pregunté.
—Chucha, porque de verdad no se me ocurrió otra forma. Yo sé que te dije que me gustaban las minas, pero era porque no quería cagarla el día que me empezaron todos a preguntar huevadas. Yo sí he tenido algo de experiencia con minos, pero por esa razón me cambiaron de colegio y quedé repitiendo. Hace un año me dieron una pateadura en el otro colegio en el que estudiaba porque me pillaron a mí y a otro compañero atracando en los camarines (debo decir que en esa época «atracar» era darse besos en la pared y rozarse, no culiar como hoy). Cuando nos pillaron, nos sacaron la cresta por maricones. Yo saqué la peor parte porque, entre tantas patadas que me dieron, cuando intenté pararme un compañero me dio un golpe con una piedra en la cabeza, aquí…
Tenía una cicatriz arriba de la oreja que se la tapaba el pelo.
—…y caí inconsciente —continuó—. Me dejaron ahí, nadie llamó a nadie; mi otro compañero zafó y arrancó, pero tampoco dijo nada. Dicen que me encontró el rondín del colegio cuando ya todos se habían ido, lleno de sangre, con hipotermia y golpes. Llamaron a mi casa y mis papás me fueron a buscar, pero el rondín llamó a la ambulancia y me llevaron al poli; de ahí pasé al hospital. Estuve inconsciente casi una semana. En el colegio nadie vio nada, el director me cerró el año porque dijo que yo era un niño problema y me echó. Mis papás optaron por no mandarme a clases lo que quedó de ese año y aquí estoy, contándote esto.
Yo en ese momento no podía creer lo que le había pasado a Javier. No sé qué haría yo en esa situación; sin embargo, nunca había hecho nada en el colegio ni afuera tampoco. Mis compañeros, si bien eran todos de mi edad y éramos compañeros desde la básica, no les era tema que yo no tuviera polola o cosas así. Igual mi papá me enseñó a pelear de chico, así que si tenía que agarrarme a combos, no le hacía el quite.
Me acerqué más a Javier, le corrí el pelo y le miré la cicatriz. Le hice cariño, lo abracé. El corazón me palpitaba tanto que lo sentía en la garganta. Le tomé la cara, lo miré (tenía los ojos llorosos) y le di un beso en los labios. Siempre pensé que a mí me darían mi primer beso, pero fui yo quien lo hizo.
Después de eso entré como en un trance: tomé a Javier de la mano y lo llevé a mi pieza. Lo volví a besar; sentía el tenue roce de su barba rasurada en mi piel y comencé a sacarle la ropa despacio. Puse la radio y estaba sonando Bitter Sweet Symphony, ya que estaba de moda por la película. No podía parar de besarlo; verlo ahí parado frente a mí con la camisa abierta, su olor a desodorante Axe y jabón me volvía loco. Besaba como de teleserie (yo sentía que solo le daba besos de pescado, cosa que después él me dijo).
Él me abrazó, me besó el cuello y me mordió la oreja despacio, lo que me puso más caliente. Me sacó el suéter y la corbata, abrió mi camisa y jugó con mi pecho, porque yo era un poquito tetón. Pasaba sus dedos por mis tetillas y yo estaba a full. Lo abracé y bajé mis manos directo a sus nalgas: duras, turgentes, ricas. Le desabroché el pantalón y se lo quité torpemente; él hizo lo mismo conmigo. Él quedó en una zunga Mota negra y yo en una blanca. Su pene estaba muy erecto, se le notaba en la zunga, y yo estaba igual de duro.
Nos tiramos los dos en mi cama y yo me subí sobre él mientras nos rozábamos los penes por encima de la ropa interior. No paraba de lamerlo, besarlo y olerlo. De pronto, Javier me agarra las nalgas, mete sus manos entremedio y las comienza a apretar y a amasar. Me tenía a full. Yo empiezo a bajar de su boca a su ombligo, jugando ahí con mi lengua. Todo lo que hacía era por inercia y recordando revistas y pocas películas porno hetero que había visto. Jugando con mi lengua en su ombligo llegué a su zunga y comencé a oler: una mezcla entre olor a detergente y el olor característico de su pene. Le quité la zunga y apareció para mí su pene erecto, hermoso, circuncidado, de piel delgada. Lo toqué con las manos y vi cómo se movía.
Javier respiraba entrecortado, su estómago subía y bajaba. Sentía sus quejidos y metí su pene en mi boca: salado y resbaloso. Subía y bajaba mientras yo salivaba cada vez más. Javier estaba a full.
—Sigue, Gabo, no pares —me decía entre jadeos.
Yo seguía, pero quería más: quería que Javier también me lo chupara. Así que me di vuelta y Javier comenzó como un loco a lamerme el culo y las bolas. Me tenía loco, y yo sentía que él también lo estaba por mí. Pensé que mi primera vez con un hombre sería dolorosa, pero Javier era muy tierno.
En un momento, mientras ambos seguíamos mamando, sentí que iba a acabar y Javier me dice:
—Gabo, me voy…
—Yo igual —no alcancé a terminar de decir eso cuando eyaculo en la boca de Javier y él en la mía.
Era la primera vez que yo le acababa a alguien y que sentía el semen de otro; me lo tragué.
Respiramos ambos profundamente y nos quedamos un rato yo sobre él. De pronto me pasó las manos por mis nalgas y me dio cosquillas; ambos nos pusimos a reír, los dos desnudos. Javier me mira y me dice:
—Anda a escupir si quieres.
—Me lo tragué —le dije yo, y me puse a reír al ver su cara.
—¿Me estás hueveando? —me dijo—. Yo hice lo mismo.
Y seguimos riéndonos. Nos levantamos y nos fuimos a la ducha. Más tarde teníamos clases, así que preparé almuerzo después de ducharnos y le dije a Javier que se quedara a comer. Ese día estuvimos juntos todo el día. Javier me abrazó, me olió el pelo y me dijo:
—Gabo, me gustaría estar así contigo siempre.
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7 Comentarios
Me pareció entrete el relato, con detalles, a veces sin conexión entre ideas pero buen relato, me huele a final feliz por un tiempo ……. Quiero saber cuanto tiempo estuvieron juntos y que es de uds hoy
Hola, Javier, se fue y desde que se fue lo busque por mucho tiempo…pero cuando lo volví a encontrar ya su aroma no era el mismo, quizás el tiempo hizo lo suyo. Saludos
Osea no eran bastante cabros cuando todo pasó, obvio años después no sería igual, pero el reencontrarse era un paso, y después obvio podía pasar el resto, quizás tenías muchas expectativas lo cual no fue bueno
La verdad que Javier, fue muy bacán pero ambos llegamos a la universidad, además vivíamos en un pueblo al interior de la sexta región, entonces Javier quedó en Santiago en la u y yo quede en Concepción, la distancia debilitó nuestra relación, pero de el tengo grandes recuerdos y muchas historias mientras fuimos pareja, igual yo fui adelantado a la época con unos papás súper comprensivos igual que los papás de Javier con los que aún mantengo vínculo. 🙂.
Que genial por una parte a pesar de la epoca hayas podido vivir ese amor, yo a esa edad un poco confundido quizás por la batalla interna de no asumirse, enamorado y pasándolo bien con minas tengo lindos recuerdos igual, hasta cuando llegó el día que me asumí y bueno entender que quien estuvo siempre conmigo me querría igual y el que no daba lo mismo. Me gustó tu historia se nota que la viviste de manera intensa
😍😍😍😍😍😍
Que relato más tierno Weon me llegó porque igual soy de la época de los personal stereo y el tabú de la homosexualidad …que valientes (y calientes) ojalá haya sido una linda historia con el tiempo