Con el maduro vergón
Esto pasó cuando recién cumplí 18 años. Me describo: soy alto, mido 1.80 m, soy delgado, con algo de nalga, y soy de tez morena. Actualmente tengo 21.
Llevaba días navegando en la aplicación amarilla cuando recibí un tap. El perfil no tenía información, solo su edad, que era de 60 años. La verdad no tenía mucho interés en él. Hablamos un poco y nos enviamos nudes: primero yo y luego él. Fue entonces cuando vi su verga y era enorme y gruesa; le medía aproximadamente 21 cm. Fue entonces cuando me dio curiosidad por probar su enorme miembro, ya que nunca había visto uno así y no quería desaprovechar la ocasión. Quedamos de vernos un sábado por la tarde. Él pasó por mí a un parque cerca de mi casa y acordamos ir a un motel. La verdad yo estaba nervioso, ya que no sabía cómo era él; solo me envió fotos de su verga, ya que es una persona discreta. Cuando estaba cerca, salió de su auto y me saludó. La verdad no estaba tan mal: es un hombre canoso, pero se ve algo en forma, por lo que no me desagradó tanto. Me subí y durante el camino me decía que estaba muy rico y todas esas cosas, y también me iba tocando: me tocaba la pierna, metía su mano en mis pantalones para tocar mi culo, y eso solo hizo que me calentara más, por lo que ansiaba con llegar al motel.
Una vez que llegamos, entramos a la habitación y me empezó a besar y a desnudar. Me acostó en la cama y me tocaba todo el cuerpo. Después él se levantó y me puso de rodillas. Cuando se baja el pantalón, su verga apareció erecta y era mucho más grande de lo que se veía en las fotos. Entonces la comencé a chupar; quise meterla toda en mi boca, pero no pude. Era riquísima. Mientras se la chupaba, soltaba precum con un sabor un poco salado, riquísimo. En ocasiones él me tomaba la cabeza y llevaba el ritmo. Duré así unos minutos, aproximadamente 10. Después él me quitó y yo tenía los ojos llenos de lágrimas y la boca toda cansada. Él me puso en 4 y comenzó dejando mi culito abierto, cuando de repente siento que pasa su lengua por mi culito. Jamás me lo habían mamado así; sentí tan rico. Él metía su lengua en mi ano y esa ha sido una de las mejores chupadas de culo que me han dado. Después de un rato él se acostó y me dijo que hiciéramos un 69. Él siguió chupando el culo y mientras yo metía su enorme trozo de verga a la boca. Duramos después de un rato; él me dijo que ya me la quería meter, así que acepté. Iniciamos con la pose del misionero. Estaba tan caliente que olvidé si se había puesto condón, por lo que solo usó lubricante. Como tenía una verga enorme y tenía mucho tiempo sin sexo, estaba muy estrecho, por lo que inició un poco lento. Su glande entró sin mucha dificultad, ya que me había dilatado con la chupada de mi culo. Una vez dentro, su glande comenzó a introducir lo demás; fue difícil, ya que me dolía un poco y tenía que detenerse para que me pudiera acostumbrar a su tamaño. Una vez que entró toda, comenzó el saca y mete muy despacio. Llegó un punto en el que me dejó de doler y él comenzó a aumentar el ritmo poco a poco. Su verga era tan grande que sentí una sensación extraña arriba de la base de mi pene; sentía como si empujara algo y al mismo tiempo sentí un leve cosquilleo, y por reflejo empecé a arquear mi cuerpo. Él lo notó y enseguida subió el ritmo. Con cada embestida que me daba sentía tanto placer. Después de un rato cambiamos de posición: él se salió y se acostó, por lo que yo me subí a montarlo. Ahí ya no hubo tanto problema para que entrara, ya que me dejó muy abierto mi ano. Una vez con su verga adentro, empecé a mover mi cadera de atrás para adelante y él quedó fascinado con ese movimiento. Ansiaba con terminar, y me tomó de mi cintura y comenzó a bombearme más duro, y en esa posición volví a sentir esa sensación aún más fuerte. Fue tan rico que me calenté más. Después de un momento él comenzó a aumentar el ritmo de las embestidas y de repente sentí 3 chorros de su leche caliente en mi culito, y él comenzó a gemir, y yo comencé a masturbarme aún con su verga adentro de mí y terminé encima de él.
Después me recosté sobre él y nos estuvimos besando hasta que su erección fue bajando y su verga saliera sola de mi culito. Esa ha sido mi mejor experiencia con un hombre y la verdad no me arrepiento, ya que después de esa ocasión nos vimos como unas 10 veces; incluso en ocasiones me saltaba clases de la uni solo para irme a coger con él.
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