Bromance
Tengo 25 años y desde mi adolescencia he tenido gusto por los hombres, pero nunca lo he aceptado. He tenido novias con las que la paso muy bien y me gusta estar. Estar enclosetado me ha llevado a muchos lugares, pero prefiero seguir así, tampoco me quisiera enamorar, a menos que sea con mi bro.
Mi bro, se llama Santiago, nos conocemos desde la primaria, hemos estado presente en nuestros momentos más importantes. Con él nunca había tenido intenciones sociales, pues literalmente ya nos conocemos todo, he visto su verga, su culo, lo he visto follarse a las peladas del barrio, todo. Desde pandemia cuando estuvimos encerrados, comenzamos a tener una cercanía más profunda, y eso nos llevó a darnos piquitos en la frente o abrazos muy fuertes que no eran tan comunes entre nosotros. Alguna vez ya nos habíamos dado nuestro piquitos en la boca, algo normal que no tenía que pasar a algo más, simplemente como bros.
Uno de sus pasatiempos favoritos es jugar fútbol, también es el mío, sobretodo la parte final del partido cuando todos se cambian de ropa, cuando se les ve el boxer, el paquete o el culo, verlos sudados, sin camisa y todo… Y así comenzó esto, después de un partido de fútbol.
Muchas veces después de hacer entrenamiento o ejercicio es difícil contener las ganas de sexo que se producen, esa noche después del partido fuimos a mi casa, estaba mi papá en la sala, le dije que subieramos a mi habitación, él iba con ropa de entrene, cuando subíamos las escaleras podía oler su olor a macho, vi su culo en esa pantalón y no se podía antojar más que bajarla y comenzar a lamer.
Entramos a mi habitación, él se quitó la camisa que llevaba, hacía calor, se quedó en pantaloneta.
—Me voy a bañar primero.
—Dale, te espero.
Yo entré de primeras a la ducha, intenté hacerme una paja, pero odio las pajas, intenté calmar mis ganas con la ducha, cuando salí del baño él estaba sentado en la silla de escritorio con las piernas abiertas, se veía bastante provocativo.
—Así estás para que la pongas en cuatro a mamártela. —reímos.
—Ponte tú cachorrito.
En mi mente pasaron muchas cosas, pero era claro que no iba a pasar. Él se levantó de la silla, yo estaba envuelto en la toalla esperando a que él pasará al baño para poderme vestir, él se vino hacia mi, era normal hacer bromas gays como si nos fuéramos a besar y nos tuviéramos ganas, muchas veces también nos tocamos el paquete. Se acercó a mi y puso su mano en el borde de la toalla.
—Dale, se mi cachorrito.
—Y tu vas a ser la perrita nodriza?
—Y tu cómo Vicky, que rica lechita me das.
Ahí ambos soltamos la carcajada, era solo juego, pasaba por mi mente, sin embargo, él con toda la confianza agarró mi toalla y la quitó de mi cuerpo, alcancé a tapar mi verga que estaba semi erecta por la tensión. Él se rió, y me vio.
—Pense que ya te habías puesto ropa
—Perdón, pero estoy en mi casa. Mejor ya vete a bañar, se va a hacer tarde.
Todo fue con normalidad, no había ningún morbo, excepto el mío, él se dirigió a la puerta y cuando pensé que ya había salido yo me fui al closet a buscar un boxer, él se devolvió.
—Se me olvidó algo.
Se acerca a mi, yo con el boxer en la mano tapando mi verga y como era costumbre se acerca a darme un piquito en la frente, uff en ese momento mi verga se despertó más.
—Ya, que se me está parando.— Dije.
—A mi también
—Entonces ya le tocó poner esa colita.
Él se quedó mirando mi verga, en efecto se estaba poniendo dura y ya no sabía con qué cubrirla, los dos con una sonrisa pícara, sentía la presión en su mirada. Devolvió la mirada a mi rostro, se rio, me volvió a tomar de la cabeza con una de sus manos y me acercó, primero me dio otro beso en la frente y no lo dudo cuando llevó su beso a mi boca. Nos comenzamos a besar, era raro, es mi bro, sin embargo fue un beso no tan largo pero ambos probamos de nuestros labios.
—Usted no tiene una arrechera (calentura) después del partido?
—a usted le gusta, cierto? —Dijo mandado su mano sobre la mía que intentaba tapar mi verga.
—Obvio no, pero esto me calienta más. No sería una marica.
—Seguro?…
Santi me volvió a besar, me tumbó sobre la silla del escritorio corrió a cerrar la puerta con llave, se inclino y sin pensarlo comenzó a mamarla, aunque no lo hacía tan bien, lo estaba haciendo era su primera vez mamando verga. Levantó mis piernas y llevo su lengua hasta mi culo, eso sí lo hacía muy bien, pues ya lo había visto haciendo eso con alguna chica.
—Parce, no recordaba que usted tuviera tremenda verga… Y se culito. Eso sí me gusta.
Él siguió, pero dudoso se volvió a levantar, su verga estaba dura se marcaba en la pantaloneta blanca. Se manoseo en frente mío mientras yo estaba con las piernas abiertas. Lo vi, volví a sentarme, lo acerqué a mi y bajé su pantaloneta y su boxer de una, salió su verga peluda, algo olorosa, se la mame, se la llene de buena saliva el comenzó a gemir volví a subir mis piernas en la silla, no lo dudo, había hecho anal solo una vez a una chica. Mi culo estaba apretado, me dolía, su verga iba entrando y mi culo expulsaba su verga, había aguantado el gemido hasta que la metió con fuerza, grité, él tapo mi boca con su mano y me dijo —aguanta.
Uff que dolor tan hijueputa, hasta lágrimas salieron de mis ojos, el comenzó a hacer movimientos, mi culo finalmente se adapto a su verga. Era la tercera vez en mucho tiempo que recibía verga, y de mi bro. Era demasiada la excitación que él no tardo en botar su leche encima mío, estaba sorprendido, baje mis piernas y comencé a mamarle la verga, mientras yo me masturbaba para correrme y así fue, todo mi semen cayó sobre mi abdomen. Fue divertido.
—Esto no vuelve a pasar.
—Esta bien, somos bros. Te quiero mucho Santi.
Aún así, nos fuimos a la ducha juntos para ducharnos más rápido, cuando salimos me dijo que le había gustado, pero que sentía miedo de eso. Cuando se estaba vistiendo me dijo que si se la iba a volver a mamar en algún momento, quedó como un trato. Hasta ahora, solo dos veces se la he vuelto a mamar hasta correrse en mi boca. No volvimos a coger.
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1 Comentario
Qué riiicoo tener un amigo así que no le de pena que me ponga a mamarcela y que me lo meta todo y me deje bien preñado