CH33: Mi primera vez en baños turcos
Venía viajando del sur y me bajó la calentura. «Cuidado, que es adictivo» me dijeron.
Hola, mi nombre es Fer, chileno, profesional, 1.65, 65 kgs, pero bien proporcionado. 30 años Trabajo y vivo en la RM. Según yo gay pero voy a todas jaja siempre he sido muy morboso en verdad.
Viajé al sur a visitar a mi familia un par de días, y ya cuando venia de vuelta en el bus me entró un calor de esos que te generan ese estado de excitación que te dan ganas de hacer lo que sea donde sea.
Siempre había querido ir a algun sauna o cyber, de esos que decían que pasaba de todo, pero uno siempre en pareja no se daba la oportunidad. Busqué información en internet, pregunté por un par de recomendaciones, y me dieron uno que estaba cerca del Terminal Alameda. Llegué a Stgo, me pedí Uber para llegar justo afuera y nadie me viera, según yo, perseguido igual. Me costó encontrarlo hasta que vi un umbral pequeño, arriba CH33, y una escalera que bajaba a un subterráneo. Bajé y es donde comenzó una de mis mejores experiencias.
– Son 17, me dijo.
– Sí, obvio tengo más de 17. Yo nervioso, primera vez, había entendido algo de la edad cuando en realidad me estaba cobrando el precio. Agregué un agua con gas y le pregunto, «¿cómo funciona esto?, primera vez que vengo».
– Mira, te paso unas sandalias, cuanto calzas?. Además te entrego una toalla para que te desnudes y uses solo esa, y una toalla para que te puedas duchar. Acá está tu llave, este es tu espacio donde puedes dejar tus cosas e ir y volver cuando gustes. disfruta, y cuidado, que es adictivo.
El cuarto era pequeño, con un techo de reja que dejaba ver el verdadero techo, dentro había una camilla de colchoneta, roja, a la altura de las rodillas, un piso pequeño, un espejo, y un basurero, luz tenue que invitaba al morbo y le daba un ambiente muy rico.
Me desnudé, me cubrí con la toalla que era muy pequeña, salí y empecé a caminar. Muchas puertas que daban a habitaciones, entre iba caminando y encontrándome con personas, iba observando y aprovechaba de romper el hielo con un «buenasss». En un momento de abrir puertas y caminar a lo desconocido, me encontré con un laberinto que cada vez se ponía más oscuro. Mi mente se imaginaba muchos escenarios, tanto porno y tanta imaginación. En un punto ya no se veía nada, me empecé a topar con algunos hombres, y como era tan angosto, obviamente rozabas, y con manos abajo, rozabas esos penes ya erectos. Con uno que otro me quedaba un rato, tocando, sintiendo esas erecciones palpitando al igual que el mio. Algunos hablaban, yo igual, preguntando si es que ya habían venido antes. Ellos se centraban en comentar que mi pene era muy grande y muy grueso. Yo no considero que sea grande, sí muy grueso, de un color uniforme y el glande más rosado. Ellos bajaban a mamar, tocaban, me masturbaban apretándome el pene, mientras yo había recién llegado, quería seguir avanzando y recorriendo.
Seguí buscando puertas hasta que salí de esos laberintos, y comencé a subir una escalera. No había terminado de subir y ya estaba escuchando unos gemidos a lo lejos. Mi pene palpitando debajo de la toalla y mi mente volaba adelantándome a lo que me podía encontrar. Entre pasillos y habitaciones, llego a un pasillo oscuro con dos espacios, uno abierto, con una cama de este mismo material (de colchoneta roja), rodeada de espejos, y una TV pequeña arriba con uno de los capítulos de Czech Hunter. Una delicia.
En el otro espacio, más cerrado, donde podías pasar por un umbral, había un sillón tántrico de esos que hay en los moteles, rodeado de paredes de espejo. Ahí estaba la acción, un chico en sus 25, estaba siendo follado, en 4, duramente por otro; alrededor, varios hombres masturbándose, incluso algunos más tímidos se masturbaban desde la sombra de pasillo, sólo dejándose llevar por el gemido y la situación. Yo en mi morbo, me adentré, me paré a la altura de la cabeza del pasivo, me saqué la toalla y al parecer era la verga más grande del lugar, porque el activo se salió y de una me dice «méteselo tú» como si hubiese llegado el alfa. Otros dos que estaban al frente se lanzaron a mamarme, igual me sentí muy intimidado. No quise follarlo y empecé a caminar para salir. A la salida me encuentro con un flaco, alto, twink, en sus 20s o menos, lampiño, con una verga enorme.
– Hola, ¿cómo vay?
– Bien, piola.
– Oye estay muy rico, le dije. Me acerqué y nos empezamos a besar, era más alto que yo, tenía aliento a marihuana, me dijo que había fumado recién. Bajé y se lo mamé, pero en un momento lo dí vuelta y le empecé a comer el culo. Que manera de estar excitado. En un momento ese gemido inicial del pasivo siendo follado se trasladó al pasillo con el twink conmigo comiéndole el culito. Pero yo había llegado recién y quería seguir recorriendo.
– Nos vemos, le dije.
– Dale, nos vemos, me respondió.
Bajé de nuevo, conocí el baño, el sauna, sauna seco, sauna con vapor, otro sauna que era horriblemente húmedo, allí pude estar no más de un minuto. Volví al laberinto, habían más hombres, nadie me llamó la atención como para más allá de tocarlos, que me tocaran, o que me la mamaran, me sentía como un imán que pasaba y se agachaban, como el juguete nuevo con el que todos querían jugar, rica sensación pero al mismo tiempo intimidante. Volví a mi cuarto, tomé agua, descansé unos minutos y volví a subir las escaleras, ya se me estaba haciendo tarde para volver a casa y quería descargarme.
Arriba ya no quedaba nadie. Solo había un chico, sentado en esa cama, viendo en la tele un video casero de alguien mamando una verga negra enorme.
– Se fueron todos ya, le dije.
– Sí, a veces van y luego vuelven.
Le pregunté si había venido antes o si era su primera vez, me dice que a veces iba, una vez al mes aprox. Conversamos de la vida un poco, era simpático y liviano de sangre, no era un adonis pero su carisma me hizo conectar con él.
– Nos hacemos una pajita o que, le propuse.
– Sería rico, me responde.
Se hace para atrás para acomodarse y le veo ese culo, peludo. Tenía unos 35, maceteado, por su acento creo que era Ecuatoriano o Peruano, muy guapo. Le comencé a comer el culo, no había nadie más, solo su gemido y el del chico de la TV. Su culo grande, musculoso, peludo, me traía loco. Le dije que fuéramos al lado, a ese sillón que estaba desocupado. Aceptó, me acosté y le pedí que se sentara encima mío. Estaba tan caliente y mojado que solo se subió y solo entró. Ahí entendí el diseño de esos sillones, ¡Mágicos!
Empezó a cabalgarme y juro que estaba en el cielo, por un momento olvidé que estaba en un sauna, con más gente, y empecé a gemir, a gemir fuerte, él hacía lo mismo, y el choque de mi pelvis con sus nalgas sonaba tan fuerte que incluso hacían eco en el lugar.
Eso imagino que llamó la atención y empezaron a volver los hombres, a pararse fuera del umbral y quedarse mirando, si había alguien rico, lo miraba y lo hacía entrar, ahí le daban de mamar a este chico, yo tocaba, masturbaba, besaba. Ya habían entrado como 3, y yo tenía a este chico en 4 recibiendo toda mi erección mojada, cuando veo que llega el twink.
De una lo hago pasar y que quede al lado mio, lo toco, lo beso, hago que me toque. Le empiezo a tocar el culo y a meterle un dedo, muy cerrado estaba. Me salgo de este chico y lo cambio por el twink, ahora él estaba en el sillón del placer. Le empecé a comer ese culo lampiño, cerradito. Un dedo, dos dedos, lengua, dedos, lengua, lengua, beso, tres dedos ya con mas dificultad. Acerqué mi pelvis a sus nalgas e intenté meterlo. Mitad del glande adentro y suelta un quejido, será más dificil de lo que pienso. Vuelvo a meter lengua y dedos, mientras el otro chico ya estaba tocándose con otro que estaba ahí de espectador. Volví a meterla, esta vez la cabeza completa, pero al parecer sí era muy grueso para él y no la aguantó.
– «Está muy grande para mi», me dijo. «Mejor sigue follando con el otro»
Le pido al chico que vuelva a colocarse, él obediente, acepta, se coloca en 4 y comienzo a darle, a darle cada vez mas fuerte, mientras el twink me besa y me mete la lengua hasta el fondo de mi boca, yo gimo fuerte y sigo embistiendo ese culo mojado y abierto del chico.
– Me voy a venir, le digo. ¿Donde quieres que te acabe?
– Donde tú quieras, me responde con una voz entrecortada por gemidos y una respiración fuerte.
Vuelvo a mi trabajo; embestidas fuertes, gemidos fuertes, abrazando por detrás al twink que estaba de pie al lado del sillón y metiéndole un par de dedos por el culo, y mientras otro que estaba cerca me tocaba las nalgas, otro mi pelo rizado, y este chico me movía el culo como los dioses, aceleré el movimiento y me descargué por completo dentro de ese hoyito junto con un gemido largo y profundo. En ese mismo instante el twink se agacha y me queda mirando, yo no entendí al instante, luego me dice, un poco molesto, que él quería la leche en su boca.
Saco mi verga mojada, erecta aún y palpitante, y el twink se va directo a mamar y sacar hasta esa última gota de mi verga. Intercambiamos un par de palabras, comienzo a buscar mi toalla y ahí me di cuenta que yo al parecer era el centro de atracción del momento, habían muchos hombres alrededor y afuera, observando, tocándose, o teniendo sexo ahí de pie cerca de donde estábamos nosotros.
Bajo a las duchas, me doy una ducha con agua caliente, vuelvo al cuarto, me visto, salgo y pienso que ha sido una de mis experiencias más morbosas que he vivido en mi vida. Y eso que tengo miles, me considero una persona muy morbosa que busca sexo o provocación donde sea con quien sea, ya sea en cruising, en lugares públicos, en todos los lugares donde me he relacionado y casi con todas las personas con las que me he relacionado, ya sean gay, hetero, casadas, solteras.
Este es mi primer relato, si les gustó dejen comentarios por si les gustaría leer más historias o de otro tipo, porque tal como me dijeron «se puede volver adictivo» y yo a ese sauna claro que volví.
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3 Comentarios
súper rico tu relato, redactas increíble! sube más
Vale gracias! Tengo hartas historias más pero no tengo tanto tiempo libre así que ahí iré subiendo cuando pueda. Saludos ojalá te haya servido para una manoseada ejeje
Uff que rico relato me imaginé cada escena jaja 🔥😈