Adicto a las putitas de gym

Hace unos meses entré a trabajar a un gimnasio en Bogotá, como recepcionista y algunas cosas de la administración, yo estoy en el gym hace aproximadamente un año, no tengo un gran físico pero he ido agarrando forma. Tengo 27, soy alto, moreno y gay.

Cuando comencé a trabajar una de las cosas que me empezó a atraer era la cantidad de hombres que se pasean por ahí sudados, con shorts cortos, en suspensorios, sin camisa y hasta con las bolas marcadas. Todo esto para mí comenzó como un parque de diversiones que se podía disfrutar desde la comodidad de la recepción, mi mente comenzó a trabajar también en un montón de fantasías sexuales en el gym, con varios de los hombres que llegan allá, pues habían unos que hasta me hacían pensar que de ellos me podía dejar penetrar aunque ese no fuera mi rol.

Entre todos los pensamientos uno era hacer un dos pa dos con el administrador del gym y dos perritas que iban en las noches, o hacer un trío con esas dos. Era algo complejo pero podría. Pasaron semanas, y comencé con las miradas a estos dos chicos, se veían súper jóvenes, delicados, buena colita, tomé sus números y después de un mes algo más ambos ya estaban en mi chat, y en efecto eran unas putitas, me ponían la verga dura cada que podían, me enviaban sus fotos o videos, o en el gym usaban ropa algo translúcida para provocarme.
Con él administrador del gym que era mi amor platónico comenzamos a hablar, le comencé a hablar de mis experiencias, él todo un heterosexual, simplemente tomaba todo como un juego. Le conté de mi plan, de follar con los dos chicos en el gym, él me dijo que podía hacerlo pero que desconectara las cámaras. Le dije que participara, pero se negó. Le volví a insistir días después pero solo dijo que quería verme en acción, y que lo que podía hacer era ver desde las cámaras como si fuera una película porno.

Platiqué con los chicos, el día había llegado y esa noche les pedí llegar más tarde, que hicieran su rutina y se quedarán hasta cerrar, tipo 10 pm, ellos no sabían que se trataba de un trío, cuando nos quedamos solos yo me acerque a ellos en las máquinas, uno de ellos, lanzado se acercó a mi y comenzó a besarme, la acción había comenzado. Les dije que podíamos subir al segundo piso, fuimos, comenzamos con besos entre nosotros, no había mucho que decir y sí bastante que probar.

Uno de ellos «Juan» tenía un shorts blanco, se marcaba su culo, un suspensorio blanco, y una camisa blanca, le ayude a quitarse la camisa, su torso blanco y definido me encantaba. Por otro lado «David» un shorts negro, un boxer corto, le ayude a quitar la camisa que llevaba su torso blanco, sus tetas bien paradas, ambos con su cuerpo sudado. Los lleve contra una máquina de pusieron de espalda, acaricié su espalda, toque sus nalgas, baje el shorts hasta sus rodillas, comencé por Juan, su culo sudado, que placer meter mi lengua y tocar su ano, saborearlo, mi verga estaba durísima y babeando, le di una palmada para marcar su culo, pasé a David, baje su boxer algo húmedo, su culo peludo, que gran placer su olor aún lo recuerdo, pasé mi lengua y sentí su gemido.

—Es la primera vez que me chupan el culo. —Dijo él entre gemidos y voz suave.

Me dió algo de risa, pero era perfecto para aprovechar, seguí lamiendo y cuando me percaté ellos dos se estaban besando, que rico. Me senté en una de las máquinas baje mi pantalón, me quedé en boxer, les pedí que vinieran gateando hacia mi, obedientes lo hicieron, los puse entre mis piernas y comenzaron a olfatear mis piernas hasta llegar a mi verga. Mi boxer era del día anterior, algo oloroso por la rutina del día. Entre ambos me lo bajaron y sacaron mi verga, 18 cm y morena, curva hacia la derecha. Ambos chupando mi verga, les pedí que la baberan lo suficiente, estaba tan excitado que estaba sintiendo que me iba a correr en sus caras. Tuve que hacerlos parar, volvieron a ponerse de espalda mostrando su culo escupí sobre sus culos y los comencé a follar ahí en el piso, de perritas, a los dos les entró fácil la verga pero a David le costó un poquito, hubo un quejido cuando mi glande entró y comenzó a dilatar su culo, resistió y se contuvo contra el piso, los comencé a follar uno a uno, sentía que no iba a durar tanto, nunca lo había hecho de esa manera me sentía bastante excitado.
Mis dos perritas, también cabalgaron, sus culos rebotaban encima mío, era una fantasía cumplida. Pero tenía que llenar sus caras de mi semen, había aguantado por lo menos tres semanas sin correrme, las puse de rodillas ante mi, mi verga dura no dudo en correrse sobre sus caritas de putitas.

Pero ahora era el turno de ellos, quería verlos acabar, se sentaron como si fueran a hacer tijera, viendo se a los ojos y con sus rostros llenos de semen, David comenzó a gemir bastante rápido y su respiración se agitó cuando comenzó a botar su semen que salpicó por varios lados resbalando sobretodo en por su verga y sus bolas. En seguida Juan al verse atraído por David saco un par de chorros de semen, yo me acerque y chupe sus vergas, no eran tan grandes pero me gustaban, su leche combinada. Les di par de bofetadas y nos volvimos a besar. Fuimos a las duchas, los tres, nos ayudamos a bañar y limpiar cada gota de sudor. Cuando salimos de la ducha estaba el administrador esperando, los dos chicos se asustaron, no pasa nada, el administrador tenía la verga dura, en la ducha estaba que se corría, los puse a ellos a qué se pusieran de rodillas y se la mamaran, pero él también me lo pidió, accedí, le mame la verga a mi jefe, deliciosa jugosa y peluda. Semen para todos. Nos volvimos a duchar, fue increíble y con el jefe ya es otra historia, todo un hetero ganoso y curioso.

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1 Comentario

  • Anónimo octubre 7, 2026 a las 11:24 pm

    Cuenta lo quien e hiciste con el jefe

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