Con el ñero de la cuadra – Parte II: Su primera vez de pasivo
Recuerdo que para ese momento ya llevábamos un año juntos, una tarde yo llegué a su casa a pasar el rato con él y en la noche ya saldríamos a cenar. Cuando llegue a su casa me recibió sin camiseta y solo con una pantaloneta yo en mi mente sabía lo que eso significaba aún así no me quejaba, él y yo ya teníamos una conexión bastante fuerte para hacer el amor a cualquier hora y lugar. Pasamos a su habitación y me dijo que me quería consentir un rato, y así fue, nos acostamos los dos y comenzó a abrazarme y darme besos por todo mi rostro, hablamos un poco y después de un rato él tomó su teléfono, él estaba en grupo de WhatsApp porno, comenzó a revisar los vídeos y fotos que enviaban todo era hetero, pues él era un pornero morboso.
Si había algo que me gustaba de él era su morbo, es el tipo más morboso que he conocido. Vimos uno de los vídeos, era una chica blanca, rubia, y tetona a él le encantaba y en ese momento su verga ya estaba completamente dura, y mi verga también ya estaba dura de solo verlo a él, ambos comenzamos a masajear por encima de la ropa. Esto no era la primera vez, a veces veíamos porno y nos excitabamos sin llegar a nada, me encanta cuando comienza a comentar casi en susurros sobre el vídeo.
—Que ricas tetas… Como para ponerles mi semen… Esa cuquita peluda…
Él acostumbraba a hacerlo, y me parecía excitante, a veces molestamos con eso, diciendo que me iba a poner unas tetas para poder masturbarlo con una paja rusa. En fin, seguimos tocándonos hasta que me dice.
—Hace mucho no me hago una paja.
—¿Quieres que nos hagamos una?
—Pero cada uno, sin tocar al otro.
—Esta bien, el que se venga de últimas se traga el semen del otro.
—Jummm, juguetón, está bien.
Hicimos trato, los dos acostados viendo el vídeo porno, aunque el vídeo era hetero muchas veces me excitaba más ver a los hombres hetero follarse a la mujer, y obvio en el momento ver a mí novio masturbarse los dos nos bajamos la ropa, sacamos nuestra verga y comenzamos a masturbarnos él estaba muy excitado y me encantaba su verga morena que lubricaba y sonaba con la fricción, sus bolas rebotaban de los fuerte que estaba masturbando, la boca se me hacía agua para chupar su verga pero no podía tocarlo, era una tensión y una excitación, como la tentación a lo prohibido. Él iba más rápido hasta que todo su semen cayó sobre su abdomen marcado, verlo teniendo el orgasmo me emociono y en seguida termine yo, los dos acostados nos vimos a la cara, él sonrió un poco y se acercó a besarme.
—Te amo ñero! Ahora cumple con el trato.
Dijo él con su sonrisa de picardía, me encantaba y obedecí, bajé y chupe las últimas gotas que tenía en su prepucio, dejé su verga húmeda y luego pasé por su abdomen recogiendo con mi lengua todo el semen que había dejado, era una buena cantidad. Cuando tenía su semen en mi boca subí hasta su boca dándole uno de esos besos largos y lentos, a él le encantaba que hiciera eso. Pero eso no acaba ahi.
—Yo también te amo. ¿Te la puedo chupar otro rato?
—Hagale, es suyo.
Bajé hasta su pene que ya no estaba tan duro, olfatee sus pelos y lo seguí chupando para luego bajar por sus bolas. Hasta ese día no me había atrevido a bajar más pero quería intentarlo y ver su rostro de placer. Sus piernas velludas se abrieron cuando chupe sus bolas, sin avisarle levanté un poco más sus piernas y busqué su ano con mi lengua, solo escuché un quejido, encontré su ano y comencé a darle lengua, su culo peludo era fantástico sentí cuando apretó sus nalgas cuando se estremeció, él se dejó llevar, podía oír sus gemidos y ayudó sostener sus piernas con sus manos. Hasta ese momento yo había sido pasivo con él, pero no había podido ser activo que realmente me encantaba. Después de un rato de haber mamado su culo, mi verga estaba dura, me puse en medio de sus piernas y me acerqué a su rostro, sus ojitos brillaban.
—¿Que hace ñero?
—Provando cosas nuevas… Me encanta tu culo.
—Tu lengua se sintió muy rica. —Dijo abrazándome con sus piernas.
—Quieres que lo intentemos?
—No estoy preparando
—Confias en mí?
—Yo a usted lo amo parce, acuerdese siempre.
Así asintió con su sonrisa pícara di un beso en sus labios, abrí sus piernas, y dispuse mi verga en su culo, de misionero para poder ver su rostro, para poder besarlo, y para conectar nuestra mirada. Comencé a puntear sobre su culo, no quería lastimarlo, lo iba haciendo lentamente por momentos sentía algo de tensión pero era muy leve, jugué con mis dedos y dilate su ano, puse lubricante que siempre llevaba en mi maleta, llene de lubricante mi pene y volví a puntear varias veces hasta que mi verga comenzó a deslizarse lentamente mientras su rostro era inexplicable, cuando se abrió por completo gemimos al tiempo.
—Amor, con cuidado… Duele un poco…
—Todo está bien.
Mantuve mi verga quieta dentro de su culo por unos segundos, y comencé a moverla lentamente, su culo estaba caliente se sentía bastante su interior, claramente estaba apretado, fui lentamente hasta ir subiendo de nivel, él comenzó a gemir a mis embestidas, el choque de mi pelvis con sus nalgas sonaba bastante haciendo que toda mi verga entrara por completo era muy placentero, sus ojos brillaban, mordía sus labios de placer y como si estuviera viendo un vídeo porno también comentaba.
—Que rico se siente… Que chimba de verga… Me encanta tu cuerpo…
Mis huevos me dolían, no había pasado mucho tiempo desde que me había corrido a chorros, pero me gustaba como su culo se abría al diámetro de mi verga. Cuando sentía que me iba a venir de nuevo, me acerqué a su rostro de nuevo.
—Quieres que me venga adentro?
—hazlo ñero ¡ahg!
Entre gemidos, y sosteniendo su cabeza con mis manos, mirándonos a los ojos, y con nuestra respiración agitada acelere mis embestidas hasta dejar su culo lleno de mi semen, nos besamos y saqué mi verga lentamente dejando ver cómo había quedado su culo abierto, él apretaba y soltaba su culo rojito de mi follada, hasta que comenzara a salir mi leche y lentamente se fuera cerrando su culo. Me acosté encima de él, los dos completamente desnudos y abrazándome muy fuerte le había encantado, hasta quedarnos dormidos por un buen rato.
En la noche teníamos una cena, y él cuando despertó alistó todo para poder ducharnos juntos, fue otro momento de placer con más calma, nos llenamos de caricias bajo el agua de la ducha, nuestros penes por momentos se ponían duros de nuevo como si cada vez quisiéramos más y más.
Cuando pasamos a vestirnos en su habitación, sacó su traje elegante, pero no esperaba que se vistiera tan lindo y sexy, pues había comprado un brief blanco.
En el momento que lo vi con el brief puesto, me comenzó a provocar de nuevo.
—Me lo va a mamar otra vez?
—Se nos va a hacer tarde.
—Hagale amor, una mamada pequeña.
Era inevitable decir que no, me puse de rodillas y su verga que se paraba hacia un lado se había salido por un costado del brief, era espectacular solo corrí el brief hacia un lado y saqué su verga para chuparla, sabía a limpio y también era delicioso. Fue algo muy breve, no teníamos mucho tiempo y a él le ponía muy feliz. Ayude a amarrar su corbata, mientras sus ojos y sus pestañas encrespadas me miraban fijamente, realmente me sentí enamorado de ese ñero, sentir sus caricias y sus besos era realmente estar en el cielo. Ese día fue uno de los más especiales para los dos.
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