Continuacion femman cap 1
Terminada la cena, caminó hasta su viejo computador ubicado en un rincón de la sala.
El aparato, fiel a su dueño, se encendía con lentitud, suspirando en cada arranque como un
anciano resignado a seguir funcionando.Hernán se sentó frente a la pantalla y, como
cualquier otro hombre buscando distraerse de sí mismo, tecleó en el navegador:
«chat gay».Aparecieron varias páginas, nacionales y extranjeras, cada una con sus
promesas de conexiones rápidas y momentos inolvidables.(Mentira, por supuesto. Pero
¿qué otra cosa había para elegir?
Mientras navegaba entre esas opciones de colorinches y letras brillantes, se preguntó:
¿Qué es exactamente lo que estoy buscando?
Entró al primer chat de la lista.Estaba saturado de spam: bots ofreciendo «fotos calientes»,
«créditos gratis», «encuentros discretos».Una selva de basura digital en la que apenas se
podía leer un mensaje humano.Probó con otro, uno extranjero.Pero ahí las reglas eran tan
absurdas y la gente tan desquiciada que apenas entendía de qué hablaban.Sin muchas
expectativas, volvió al buscador y bajó un poco más.
Y entonces lo vio: un chat diferente.Más sobrio.Menos abarrotado.
«Chat gay para amos y sumisos.» La frase le hizo arquear una ceja.
—¿Qué carajos…? —murmuró para sí, curioso.
No había mucho que perder. Hernán pensó que, si no encontraba nada interesante,
simplemente cerraría todo e iría a dormir. Se registró con un correo de esos que uno crea
para promociones y basurillas varias. Puso una contraseña fácil de recordar.
Y, sin pensarlo mucho, se puso de nick simplemente: «Hernán».
(Sí, toda la creatividad de un Domingo en la noche.).
Al ingresar al chat, lo primero que vio fue la lista de usuarios conectados.
Nombres como «AmoX», «CerdoSumiso», «PasivoControlCam», «DaddyXPAS» desfilaban en
una columna interminable. Hernán arrugó la frente.Los nombres no revelaban mucho, pero
todos tenían algo en común:sonaban igual de confusos y precariamente explícitos.El muro
principal tenía una advertencia breve:
«Sitio único para conocer gente del BDSM y explorar todos tus fetiches.
Se exige respeto y discreción.»
Menos mal que aclaran lo del respeto, porque el primer mensaje visible en el muro decía
algo como: «Busco cerdo marrano urgente, sólo reales, abstenerse de fotos fake». Todo un
poema moderno.)
En el chat, la dinámica era diferente a la que conocía. Algunos escribían vulgaridades sin
filtro.Otros parecían tener códigos propios, como si hablaran en un dialecto secreto:
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