Mi vecino fumado con el hermano 3

Y bueno, ja, ja, me perdí, pero aquí estoy para contar la última parte.

Me quedé en que me silbaron; era el hermano del Os. Vino, me habló un montón; era otro vicioso del barrio. Mide 1.65, tiene cabello blanco, es calvo y flaco. Le pondré Diego.

Bueno, entre varias charlas, me dice que si no tenía un peso. Le digo que no, que no tengo nada. En eso me dice:

—¿Qué hacía con mi hermano ahí en la casa abandonada? —me preguntó, porque me vio salir de ahí.

Solo me reí y le dije:

—Solo fumábamos.

—No te creo, hacían otra cosa.

—¿Nos espiaste?

—Sí, lo vi todo.

—Vos querés hacer lo mismo, no por nada me llamaste.

—Depende de cuánto me darás o cuánto le diste a mi hermano.

Yo nunca le di nada al hermano.

—Diez bs nomás.

—Dame treinta, me dijo.

Accedí y le dije:

—¿Tienes lugar donde?

—Sí, vamos, conozco un lugar.

Me llevó al lugar, entramos y, pues, le dije: «Ahora, mama», cosa que bajó mi short, pero no sabía cómo hacer; era un nuevo traba, pero me lastimaba. Yo le digo:

—Pónete ahí contra la pared.

Le bajé el short, vi ese culito blanco, olía rico, y le empecé a chupar ese culito rico. Él gemía cuando le pasaba la lengua por ese culo apretado. Ya dilatado, se veía bien para meter mi verga. En eso le digo:

—Te lo voy a ir metiendo despacio.

—Ya está bien, pero despacio; nunca lo hice.

Le creí; por ese culito se veía virgen. De a poco fui metiendo; él soltaba quejidos de dolor y placer. Ya iba por la mitad mi verga en ese culito, me dice que pare, que le dolía, se mueve y se sale. Ya no quería.

—Bueno, entonces me voy nomás.

—¿No me darás lo que dijiste?

—Pero si no me has hecho terminar.

—Intentémoslo otra vez: vos echate en el suelo y yo encima de ti.

Él comenzó a sentarse en mi verga mientras metía; gemía con ese quejido. Se sacó la polera, quedó desnudo; se veía tan rico verlo encima mío. En una de esas, se la mete toda y tira un grito. Se queda quieto un rato; después de ese rato empieza a moverse. Ese culito bien apretado se movía lentamente, pero en cada movimiento el gemido se hacía escuchar más y más.

—Mmm, qué rica verga en mi culo —dijo.

—¿Te gusta mi verga?

—Sí, dame como le hacías a mi hermano.

Ahí empezó a moverse junto con él; encima, ya ese culito sonaba pla, pla, pla cada vez más fuerte. Así estuvimos diez minutos. En esa, él me dice: «Me quiero orinar», yo le dije: «Hazlo». Y era saliendo leche de su verguita en mi pecho y seguía moviéndose. A los minutos, le lleno el culito de leche, me vacío en ese culito estrecho; nos quedamos ahí por un momento con mi verga adentro. Aún se comenzó a flacidar y sale del culito; siento que de su culito churrea entre mi pierna mi semen.

De ahí nos limpiamos y salimos del lugar. Me dijo que le dolía, pero que le gustó mucho.

—Espero que lo repitamos.

—Claro, cuando quieras.

Y así estuve durante un tiempo cogiendo a los dos hermanos. Tengo algún corte de video que grabé, ja, ja, pero sería modo pago si se lo muestro.

Ya si tengo otra historia, les cuento.

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2 Comentarios

  • Anónimo agosto 15, 2026 a las 12:43 pm

    ♥️♥️♥️♥️♥️♥️
    Porfa 🙏 🙏 🙏 parte 4 Porfa 🙏🙏🙏🙏🙏😍😍😍😍
    Por cuanto tiempo comiste con ellos?

  • Anónimo agosto 15, 2026 a las 11:40 pm

    Qué delicia de relato. Deberías compartir el video por telegram jeje

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