De Hetero a Putito – Elías & Edgar P2

De Hetero a Putito – Elías & Edgar P2

De Hetero a Putito – Elías & Edgar P2

Unos días más tarde recibió un mensaje de la infame cuenta.

—Qué onda bro, soy Edgar. Lo conozco a Ramiro desde chico y me pidió de favor que te revise porque me dijo que te querés poner a vender contenido. Y mira, tenés el cuerpo, pero te falta una temática más definida y algún carisma más memorable. Tu temática es el gym, obvio, pero ponéte a explicar cómo sacar culo, consejos de cómo mover bien los músculos, las poses sanas y las que te joden o no entrenan lo que deberían, algo más tipo coach. Y mira, sin vergüenza acá eh, estamos hablando de negocios. ¿La tenés chiquita, no? Bueno, también tenés que ser más activo. No solo posteando. Seguí al menos dos personas al día nuevas y comenta en mínimo una publicación al día para llamar la atención. La foto mostrando la espalda trabada está buena de perfil, pero no sirve si no comentas y apareces en otros posts.

Leer aquella pregunta de forma tan directa le sentó como una patada al pecho. No se sentía particularmente ofensiva, y además, tenía que contemplar qué significaba “pequeño” para un hombre de su calibre. Esa cosa en erección debía doblar en tamaño a un gran número de hombres. Le temblaron un poco los dedos antes de responder.

—Es promedio, tirando para abajo, sí.
—Ah, doce o trece entonces, no estás tan jodido como pensé jaja
Se quedó mirando sin saber qué responder. “Doce o trece”. Casi el doble de su verdadero tamaño. Se agarró como por instinto su diminuto bultito, como si quisiera verificar la posibilidad de que fuese más grande de algún modo. Edgar no tardó en seguir hablando.
—Mira no te avergüences, vos tenés un cuerpo mucho mejor que el mío y ni esforzándome sacaría esos brazos. Todos tienen su baza, ¿sabes? A mí me tocó la suerte de que me cuelguen veintitrés centímetros gordos como una lata, pero vos podés sacar más provecho de tu cuerpo. ¿Querés un consejo de verdad para subir más en likes?

“Veintitrés”, se quedó pensando. Ponderando la idea de una verga tres veces su largo, seguramente tres veces su ancho, y era evidente que estaba acompañada de unos huevos productores de leche densa y copiosa. Le corroía la envidia, pero no podía odiar a este tipo. Era amigable y lo estaba ayudando sin apenas conocerlo. Respondió sin más: “Sí”.

—Creo que me dijo Ramiro que sos hetero, así que a lo mejor te cae mal, pero acá los que compran son los putos. Las minas están para hacer el contenido, no lo compran tanto, así que seas gay o hetero al final tenés que vender a los putos. ¿Y qué les gusta? Una pija grande o un culo gordo.
—¿Me estás diciendo que muestre el culo?
—Y sí bro, fíjate que tus vídeos más vistos son los días de pierna donde de casualidad mostraste un poco más de espalda. Pégale fuerte al día de pierna, apunta la cámara bien a ese culo y hacélo rebotar un poco, vas a ver que te empiezan a caer enseguida.
—Lo voy a pensar. Gracias por los consejos.

Dejó el celular boca abajo en la cama y se tiró de espalda. No podía negar que Edgar tenía razón. Aún no teniendo muchos seguidores, le habían caído al menos dos personas al privado preguntándole si era activo o pasivo, a lo que respondía que era hetero. Pero ambos insistieron. En las fotos de su torso desnudo tenía varios likes de mujeres, pero eran mayoritariamente hombres los que le seguían, fuese por el fitness o por placer.
Rebuscó reels de otros creadores de contenido, esta vez más homoeróticos, y veía como agitaban las nalgas, los glúteos duros eran un primer plano, las piernas macizas subiendo y bajando durante las sentadillas, expandiéndose las telas sobre sus pesados traseros. El más atractivo de ellos usaba unas calzas rojas semitransparentes, entreviéndose el hilo de una tanga negra colándose entre esas dos montañas. Un último mensaje de Edgar: “Avísame cuando lo hagas así te incluyo en mi historia para compartir tú cuenta bro :)”

Le daba vergüenza mostrarse así en el gimnasio. Podía tolerar la mirada ocasional, pero estando grabando, le daba más pena, por lo que el primer vídeo lo hizo en su cuarto. Un vídeo corto y sencillo explicando cómo hacer sentadillas adecuadamente, cómo posicionarse, pero lo empezó distinto de lo usual. Con su short más corto, apenas cubriendo hasta la mitad de sus muslos, se puso de espalda a la cámara, y empezó el vídeo dándose una nalgada, moviéndose notoriamente su culo bajo la tela, y se presentó: “¿Las sentadillas no te dan resultado? Yo te explico lo que estás haciendo mal”.
Mientras miraba el vídeo se dio cuenta por vez primera de lo eróticas que eran sus nalgas realmente. En su fuero interno se comparó con otros amigos del gimnasio, pero terminó por compararse con sus propias novias. Ni siquiera Alejandra tenía la cola tan levantada; los cachetes tan redondos. Se excitó a sí mismo mientras editaba, viendo como el short luchaba por retener sus carnes, mostrando un poco de nalga cuando llegaba al punto más bajo de la sentadilla. Nada más publicarlo, se lo reenvió a Edgar. En pocos segundos tuvo su atención.

—¡Uuuuh! ¡Qué atrevido, amigo! Me imaginaba que ibas a hacer algo más normie pero esa nalgada sonó bárbara. Ya te comparto :p

Se sintió extrañamente halagado. “¿Atrevido?”, pensó, revisando una vez más los vídeos donde el bulto de Edgar palpitaba bajo slips claros que se transparentaban por el peso de su miembro, o como apoyaba el paquete en los bordes de una piscina mientras se propulsaba fuera del agua vistiendo sungas demasiado pequeñas. No podía evitar admitir que era genuinamente hipnotizante.

Aquel trance inducido por ese pedazo superior se vio interrumpido cuando no dejaban de llegar notificaciones. Likes, comentarios, reposts. Corrió a las historias de Edgar a ver qué había dicho de él. “Un amiguito está empezando una cuenta fitness, vayan a verlo si quieren saber cómo sacar culo”. Le ofendía vagamente que redujera su contenido sólo a su voluptuoso trasero, pero era un sentimiento prontamente socavado por la difusión.
En menos de veinte minutos ya tenía trece comentarios y casi cien likes. Algunos pedían más, otros pedían menos ropa. Algunos eran genuinamente interesados en su rutina. Y luego estaban los que Instagram había ocultado. “¿Estás seguro que no le das nada más a esa cola para tenerla tan rica?”, “Si hace así las sentadillas no me imagino los sentones”, “¿El twitter dónde está?”. Y al mensaje privado le llegó el más sugerente. “Un culito así de grande se merece una poronga igual de grande”, con una foto de un pene negro y venoso, tan pesado que colgaba a pesar de estar evidentemente duro, y mojado, con algo de preseminal blanquecino acumulado en la punta. Las bolas igualmente colgaban, enormes y arrugadas. No supo qué responder, dejando sólo un corazón y un simple: “Muchas gracias amigo, pero soy hetero jaja”
Esto continuó sucediendo durante las siguientes horas y días. Edgar le recomendó hacer en paralelo una cuenta de twitter donde postear algo más atrevido, con menos ropa. Y así lo hizo. Durante la siguiente semana se dedicó a postear su cuerpo desde todos los ángulos, con cada vez menos ropa, pasando de simples vídeos de entrenamiento a posar con el culo parado en slip.

—Qué onda Elí —recibió una mañana—. Estuviste creciendo bastante, pero tentar sólo te va a llevar tan lejos. Si querés seguir creciendo tenés que atreverte un poco más.
—Ya sé. Pasa que es difícil sacarse fotos del agujero jaja
—Jaja seh, ¿no tenés a nadie que te ayude con las fotos? ¿Tu novia?
—No, lo ando haciendo medio en secreto de ella, pero ando pensando en decírselo.
—Hmm, mira tengo una idea. Te dijo Ramiro que soy fotógrafo, ¿no? Si querés yo te ayudo, y te cobro una comisión cuando empieces a recibir plata. Te puedo pasar algo de mi trabajo si no te convence la propuesta xd
—A ver

Acto seguido recibió un link de telegram. No estaba muy familiarizado con la plataforma, pero sabía lo que se vendía ahí. Tras descargar la app y entrar, lo recibió un vídeo publicado hacía pocos minutos.

Un hombre abría una puerta y del otro lado, en mitad de la habitación, un chico rubio y delgado con un antifaz que le bloqueaba la vista le esperaba desnudo arrodillado en el suelo. El hombre le acariciaba el rostro mientras el rubio sonreía. El joven acercaba la nariz a la entrepierna de su dueño, y empezaba a gemir cuando sentía como crecía. Temblaba entero su cuerpo con cada respiración profunda, y podía verse su pequeño pene rezumando leche con cada temblor. Por último, el hombre se abría el cierre del pantalón, dejando escapar un pedazo de carne tan grande que tapaba todo el rostro del chico, y le mojaba la frente con preseminal.

De golpe se vio expulsado del grupo, al mismo tiempo que recibía un mensaje de Edgar. “Link equivocado sorry, ese es el privado, acá está el real”. El canal pertenecía al mismo rubio, pero esta vez sólo tenía fotos del chico en distintas poses creativas, utilizando lencerías de distintos tipos.

—A tus seguidores les va a gustar verte en tanga.
—No tengo ninguna, y ni me digas que se las robe a mi novia.
—Nah jaja no te preocupes, yo tengo. Te llevo alguna y si te sentís bien con ello te saco un par de fotos presumiéndolas, el hilo te va a quedar espectacular.

Las fotos del rubio eran exquisitas, la calidad irreprochable, y si era alguien que había crecido gracias a Edgar, los resultados eran increíbles. Anclado al canal estaban los links a las cuentas de twitter e Instagram del joven afeminado, y ahora tenía incluso más seguidores que Edgar. Publicaba fotos en distintos lugares, parecía estar viajando por el mundo. La descripción del perfil en twitter lo dejaba claro: “Probando vergas por todo el globo”.
Elías no pretendía semejantes mariconadas ni volverse una microcelebridad de internet, simplemente quería la atención suficiente para vender y hacer plata extra. Ya había sido un mes desde que esta aventura había empezado, y había amasado una buena cantidad de seguidores para lo poco que había hecho realmente.

—Está bien, pero yo te aviso cuando. Quiero tener la casa libre, porque si mis viejos me ven en tanga con vos van a imaginarse cualquier cosa
—¡Jaja! Es verdad. Bueno te espero bro :p

Durante los siguientes días la presión creció. Cada foto debía ser un poco más reveladora que la anterior. Le estaban llegando demasiados mensajes pidiéndole que mostrase el agujerito, y tantos otros señalando lo hermoso que se vería en tanga y con ligueros. En una de esas, se coló un slip entre las nalgas para simular la apariencia de una tanga, se sacó una foto, y puso una encuesta: “¿Pagarían por ver este culito en tanga?”. La opción “no” tenía la primera foto, la opción “sí” la acompañó con la primer fotografía decente que había hecho de su ano. Se había acostado boca arriba con las piernas abiertas y apuntó con el celular a su orificio apretado, con cuidado de que no se enfocase su diminuto miembro.

En pocos minutos alcanzó más de mil likes; decenas de comentarios se dirigían a él obscenamente, acompañadas las vulgaridades por fotos de penes grandes, y hasta un vídeo tributo de alguien eyaculando poderosamente encima de su laptop, con la foto del hoyo de Elías en toda la pantalla. No eran pocos los que querían dominar ese culo. Cuando la encuesta terminó simplemente anunció que se abriría un canal telegram. Avisó a Edgar que tendría la casa libre el viernes, enviándole su dirección y una hora, y se pasó la tarde dando like a las múltiples fotos y vídeos que le habían dedicado.
No le excitaban esas vergas exactamente, ni la idea de ser penetrado. Nunca se había masturbado analmente, pero no podía evitar sentirse bien al recibir tanta atención. No dejaba de pensar en todo el semen que alguien había vaciado sobre su ordenador mirándole el hoyo. Esa noche, mientras se bañaba, se enjabonó los dedos con curiosidad, y delicadamente exploró por primera vez ese espacio que nunca había considerado. Apenas introdujo medio índice cuando sintió su cosita temblar. Los siguientes días mantuvo este proceso, cada vez más tiempo, y cada vez más profundo, hasta que su pene se mantenía increíblemente erecto y chorreante ante el roce de la punta de su dedo contra un botón en su interior que le nublaba el juicio.

Sus padres se habían ido esa tarde. Se metió en la ducha, y tras lavarse el pelo y afeitarse las axilas como acostumbraba, sintió la tentación de dedicarse a una de sus exploraciones. Sólo con rozar la piel exterior del carnoso anillo su pene ya empezaba a levantarse, y cuando la primera falange se introducía en aquel orificio virginal, ya estaba duro. El agua caliente bajaba por su nuca, y se sentía extrañamente estimulante cuando le recorría los pezones a la vez que apretaba el dedo contra las paredes de su interior. Sus minúsculos testículos se tensaron mientras Elías frotaba su miembro con la otra mano libre. Se sentía derritiéndose bajo las aguas calientes. Y entonces sonó el tono de llamada del celular. Era Edgar. Deslizó el dedo fuera de su ano rápidamente, como avergonzado, pero esto le produjo un placer mayor involuntario, provocando que su pene palpitase de golpe, soltando unas perlas de semen, aunque sin llegar al orgasmo. Al contestar, Edgar le dijo que ya estaba afuera.

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1 Comentario

  • Anónimo septiembre 12, 2026 a las 6:11 pm

    😍♥️💕💖💖💖💖😋😋😋😋

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