Con uniforme, camaradas; sin uniforme, amantes – Parte I
- 1Con uniforme, camaradas; sin uniforme, amantes – Parte I (este capítulo)
- 2Con uniforme, camaradas; sin uniforme, amantes – Parte II
- 3Con uniforme, camaradas; sin uniforme, amantes – parte III
- 4Con uniforme, camaradas; sin uniforme, amantes – Parte IV
Parte I:
«Dicen que uno nunca sabe cuál será el día que le cambiará la vida. Algunos lo descubren cuando conocen al amor de su vida. Yo lo descubrí una tarde cualquiera, con una carpeta perdida y una comisión aburrida que, en teoría, solo me dejaría experiencia laboral y fue una de vida.»
Si hoy me preguntaran cómo conocí a Pablo, probablemente respondería que fue por culpa de unos documentos mal archivados, desordenados y perdidos.
Suena ridículo, ¿no?
Pero fue exactamente así.
Me describo, soy moreno de 176 cm, delgado, no tengo el cuerpo marcado pero me mantengo bastante bien. Pertenezco a la rama militar pero no daré el nombre de la institución, ni nuestros nombres reales ni apellidos para que no nos puedan identificar, pero sí saldrán algunas pistas por si alguien quiere ir descubriendo. En ese entonces yo era CB2 y me pondré Matías por qué me gusta ese nombre, esta historia comienza en una comisión en la cual me tocó ir, era una de las primeras a la que me enviaban y la verdad resultó mejor de lo que esperaba jajaja (risa coqueta). Llevaba un par de años en la institución y había aprendido que, cuando uno es menos antiguo, a las comisiones o servicios que nadie le gusta ir, le tocaba a uno por mote jajaja, al final es parte del trabajo. Esa vez me enviaron desde Santiago hasta Antofagasta para apoyar una revisión administrativa. No era un trabajo complicado, pero sí meticuloso. Había carpetas, actas y registros que debían cuadrar antes de una revista (es una especie de inspección para los que no entienden algunas jergas).
Recuerdo el calor apenas salí del aeropuerto, y buta debo admitir que es bien feo el norte jajaja sobre todo cuando uno es nacido y criado en el sur, soy de Temuco para ser más exacto, de la parte campo camino al río cholchol.
Era un calor seco, distinto al de Santiago. El viento traía arena y ese olor tan particular del norte, una mezcla de tierra caliente y mar.
Llegué a la brigada cerca de las ocho de la mañana. Me presenté con el personal a cargo y mis jefes, me dieron el recorrido para conocer la brigada (era mi primera vez en comisión, en Antofagasta y en la brigada), me encontré con unos cursetes quienes me orientaron mejor y me dirigí a la oficina donde debía desempeñarme.
Después de haber llegado, saludar y hacer todo lo correspondiente, apenas me senté en la oficina, me puse a revisar los primeros documentos. Mientras estaba en eso me di cuenta de que había una carpeta que no aparecía.
—Disculpa… ¿sabes quién podría ayudarme con esto? —pregunté a uno de los cabos que estaba en la oficina.
El cbo levantó la vista y me dijo:
—Mi cb2…Matías… debe ir con mi CB1…Pablo… Está al fondo del pasillo, si alguien sabe dónde está todo ese papeleo… es él.
Agradecí y caminé por el pasillo.
Golpeé la puerta.
—Permiso para pasar mi cb1?
Una voz respondió desde adentro.
—Adelante.
Entré.
Lo primero que vi fue una oficina perfectamente ordenada, con carencias como en todos lados pero todo bien distribuido.
Después lo vi a él, a mi cb1…Pablo…
Estaba sentado frente al computador revisando unos documentos. Era alto, fácilmente unos 1,80 metros, delgado, de piel muy clara, cabello colorín desvellado hace poco por lo que se notaba, se veía fornido y debo admitir que mi debilidad son los/las colorines. Tenía la vista fija en unos papeles.
Ni siquiera levantó la cabeza enseguida.
—¿Sí?
Su tono era serio, cortante y sin ganas de atender.
Me aclaré la garganta.
—Buenas tardes mi cb1, soy el cb2…Matías…. Me enviaron desde Santiago en comisión.
Recién entonces levantó la vista.
No sabría explicar qué ocurrió en esos segundos. Simplemente nos miramos y sentí algo extraño. Como si hubiera olvidado por un instante lo que iba a decir y me puse nervioso sin razón alguna.
Él rompió el silencio primero.
—¿Y qué necesita camarada?
Volví a la realidad.
Le expliqué el problema de la carpeta.
Escuchó sin interrumpirme.
Cuando terminé, se levantó, caminó hasta un archivador enorme y, sin mirar siquiera las etiquetas, sacó exactamente el documento que llevaba casi una hora buscando.
Lo dejó sobre el escritorio.
—Era esa?
—Si, gracias mi cb1.
—¿Algo más?
No mi cb1, solo eso necesitaba.
Salí de la oficina convencido de que el famoso Pablo era el hombre más antipático que había conocido, mientras otros saludaban y daban la bienvenida, este no estaba ni ahí.
Pero, aun así…No pude dejar de pensar en él el resto del día, en su cuerpo, en lo varonil que se veía, en corte de pelo recién hecho, en su cara seria pero tenía algo que sabía que no era tan serio como se mostraba…
Los días siguientes tuve que volver varias veces a su oficina.
Siempre por trabajo.
Siempre con alguna consulta.
Siempre encontraba la misma escena.
Él concentrado. Serio. Respondiendo lo justo y necesario.
Nunca una palabra de más.
Empecé a pensar que simplemente era así con todo el mundo. Hasta que un jueves, cerca del mediodía, ocurrió algo pequeño.
Pero importante.
Entré con otra carpeta.
—Perdón que moleste otra vez mi cb1…
Él suspiró, detuvo lo que estaba haciendo y me miró.
Pensé que iba a decirme algo.
En cambio, tomó la carpeta, la revisó durante unos segundos y dijo:
—Siéntate.
Lo miré sorprendido.
—¿Cómo mi cb1?
—Vas a esperar de pie todo el rato?
Obedecí.
Mientras revisaba la documentación, me preguntó sin apartar la vista de los papeles:
—¿Cuánto llevas en Santiago?
—Seis años contando los de escuela.
Asintió. Y me mostró una pequeña sonrisa.
—¿Extrañas el sur?
Lo miré sorprendido.
—¿Cómo sabes que soy del sur?
Ahora si sonrío por completo. Y me dijo
—El acento.
Me puse a reír, pero con esa risa media nerviosa, y pregunté.
—Se nota mucho…
—Más de lo que crees.
Fue la primera conversación que no trató sobre trabajo.
Duró apenas cinco minutos.
Pero salí de esa oficina con una sensación completamente distinta.
Los días empezaron a hacerse más fáciles.
Ya no era solo «el CB1 Pablo».
Era el hombre que me preguntaba si ya había almorzado.
El que, sin decir mucho, me preguntaba si quería un café, me lo preparaba y dejaba sobre el escritorio cuando veía que llevaba horas revisando documentos.
Nunca hacía grandes gestos.
Eran detalles.
Y esos detalles empezaron a importar demasiado y claro que fue haciendo más amena su compañía.
Llegó el último viernes y nos preguntan si queríamos participar de un asado con el objetivo de despedir a quienes terminábamos la comisión.
No tenía muchas ganas de ir ya que quería aprovechar de conocer y recorrer la ciudad antes de irme.Pero terminé aceptando y si por último estaba muy fome, haría acto de presencia y luego saldría a conocer.
El ambiente era completamente distinto al de las oficinas.
Había música. Risas.Historias de comisiones antiguas. Bromas entre quienes llevaban años trabajando juntos.
Y vi a mi cb1 Pablo conversando con otros cabos sargentos donde por primera vez no llevaba esa expresión seria de la oficina. Se veía relajado, alegre, conversador, hasta chistes y tallas tiraba; era otra persona totalmente distinta a l de la oficina; y francamente se veía muy rico con ese short puesto, una camisa que dejaba entreabierta y se veía su cuerpo trabajado (que no estaba marcado pero sí muy rico, de esos pectorales que uno quiere apretar y tocar y lamer y hacer todo arriba de ellos), volviendo a la historia jajaja.
Yo me encontraba conversando con unos de los cabos con los que mejor me lleve de la oficina, cuando nuestras miradas se cruzaron, el levantó ligeramente el vaso a modo de saludo, yo hice lo mismo y me hizo un gesto para que me acerca.
Me acerqué y le dije.
—Mi cb1, no sabía que también sonreía.
Se rio y me dijo en un tono entre serio y broma.
—No sabía que te había dado la confianza para que me molestaras.
Se me apretó el estómago y no supe qué responder, hasta tartamudeo por un segundo.
— Relájate Matías! No estamos en la pega, puedes decirme Pablo. Y se rio como si hubiera sido un gran chiste.
Quede un poco descolocado y me anduve riendo a la fuerza pero agradecí el gesto de confianza. Luego de eso, no paramos de conversar y darnos cuenta que teníamos varias cosas en común, el también era del sur, a ambos nos gustaba la lluvia, extrañábamos el mate y el frío, me empezó a contar su experiencia en el norte, lo difícil que fue acostumbrarse al cambio, las cosas buenas de Antofagasta y cosas así…
Hasta que con el paso de las horas, el resto del grupo comenzó a dispersarse.
Quedamos unas seis personas alrededor de la parrilla y cada uno conversaba y se reía de las tallas que salían, el trago estaba haciendo lo suyo con cada uno. Y entre nosotros había un silencio cómodo, no era necesario hablar todo el tiempo, estábamos disfrutando la compañía y sentía que su mirada había cambiado, era más tierna y me llenaba, era así como si quisiera contarme algo, pero se detenía.
En un momento, le pedí que si me podía pasar la botella de pisco (yo ya estaba happy con todo lo que habíamos bebido, partí con chelas y cuando me acerqué a mi cb1 Pablo, me ofreció piscola y yo estaba por mi tercer vaso mientras él llevaba como cinco vasos de piscolas), es ahí cuando nuestras manos se rozaron, fue raro ya que le recibí la botella pero él no sacó su mano y yo tampoco la mía.
Creo que fueron segundos o tal vez minutos no lo sé pero todavía puedo recordarlo, que sentí ese nerviosismo que te da en el estómago y que combinado con el alcohol y lo rico que a mí cb1, empecé a sentir una mezcla de calentura y nerviosismo, como que sabía lo que estaba pasando y lo que podría venir, entendía las señales pero tampoco estaba seguro si solo era yo y el alcohol, o de verdad había una química entre nosotros.
Yo ya me sentía muy mareado, así que empecé a despedirme, por lo general tengo harto aguante pero el Pablo me cago! Se le notaba que también estaba mareado pero ahí seguí tomando jajaja, me despido de todos los presentes y dejo al Pablo para el último, asi lo puedo abrazar con más ganas; en eso me acerco para despedirme y me habló casi susurrando a mi oído.
—¿Ya vuelves a Santiago el lunes?
—Sí, le respondí.
—Qué lástima, me gustaría que nos siguiéramos conociendo y compartiendo.
Sentí un nudo en el estómago.
No esperaba escuchar eso.
Nos quedamos unos segundos mirándonos.
Como si ambos quisiéramos decir algo más.
Hasta que rompió el silencio diciendo.
— Si necesitas un guía turístico, conversar o compañía este fin de semana, escríbeme, estoy disponible.
Me dio la mano, un beso por debajo de mi oreja y me cerró un ojo.
Me fui a la pieza y no podía quitarme de la cabeza lo que pasó, estaba tan caliente que lo primero que hice entrando a la pieza fue masturbarme pesando en mi cb1. Solo quería volver y estar con el, verlo, sentirlo, probarlo… quería todo con el.
Después de pajas casi seguidas en honor a mi cb1, me logré quedar dormido.
Al otro día despierto temprano tipo 9, reviso mi celular y tenía 5 mensajes borrados mas o menos de las 3:35 am de mi cb1 Pablo. Me pareció raro, no sabía qué hacer… no sabía si escribirle o ignorar eso, me bañé y me aliste para salir. Quería conocer la ciudad, tomar desayuno, recorrer la costanera, ir a almorzar a un restaurante que me recomendaron con temática de piratas y cosas así. Mientras me traen la comida, sigo pensando si le escribo a mi cb1 o no, me armo de valor y le pongo “que pasó mi cb1, me aparecen unos mensajes borrados, está bien?” Se lo envío y espero respuesta, habrán pasado unos 5min y me aparecía leído el mensaje, se puso a escribir pero no llegaba nunca nada, aparecía el mensaje de escribiendo pero no llegaba nada. Hasta que pasó el día completo y no respondió ni escribió nada.
Tenía rabia, me estaba enganchando de un wn que no sabía si quería algo o no, me tenía que devolver a Stgo y sentía que había perdido el tiempo en la comisión, si bien hice mi trabajo, cada vez que me fui ilusionando con este cb1, fue de wn por hacerme ideas solo; me dio la wea y apague el teléfono y esa noche me dormí con una sensación amarga en mi pecho.
Al otro día, el domingo, me levanto con ganas de despejarme y salir disfrutar lo que me quedaba de comisión, quería beberme algo y le hablaría al cabo con el que logré tener más confianza para que me apañara en la despedida. Prendo el celular y me llegan tres mensajes de que tenía llamadas perdidas, de quien creen ustedes? Del cb1 Pablo.
Ya sin entender nada, ignore todo, me arregle y salí de la habitación pararecorrer nuevamente Antofagasta, pero esta vez sin pensar en el wn del cb1. Voy saliendo de la pieza cuando me encuentro al cb1 Pablo, lo quedó mirando sorprendido por qué no sabía sabía que estaba pasando, me abraza y me dice:
— Estuve tratando de llamarte ayer pero no tuve éxito.
Yo sin seguir entiendo lo que estaba pasando, le digo.
— Por qué mi cb1, qué pasó? Está bien?
— Si, si estoy bien o creo que no, o no se… te dije que no me dijeras mi cb1 mientras no estemos en el trabajo.
— Si mi cb1, ósea si Pablo, es que me cuesta acostumbrarme jajaja (risa nerviosa)
— Quería conversar contigo, quería pedirte disculpas, quería… se queda callado, mirando el suelo y así como queriendo hablar pero no salían las palabras.
— mi cb1…, ósea Pablo, quiere pasar y me cuenta lo que pasa?
Me afirma con la cabeza, yo me doy vuelta, abro la puerta de la pieza, doy unos pasos hacia la pieza cuando siento que me empuja hacia adentro, cierra la puerta de golpe, me gira, me toma de la cintura hacia el, y rápidamente se acerca a mi cara y me da un beso.
Yo quedé impresionado, no sabía qué hacer, mi cb1 estaba como desesperado y su beso era torpe y brusco.
Me separé de él, él me quedó mirando como sorprendido, se puso rojo e intentó darse la vuelta y salir corriendo de la pieza, cuando logré tomarle la mano, lo tomo hacia mí y le de vuelvo el beso, esta vez con pasión, disfrutando de su boca, nuestras lenguas no paraban de rozarse, mis manos empezaron a recorrer su cuerpo, su espaldas y sus pectorales, él me tomaba de la cabeza como forzando para que nos nos termináramos de besar, recorría mi pelo, me tocaba como desesperado hasta que empezó a bajar sus manos por mi espalda, luego a mis caderas para de apoco ir bajando a mis nalgas.
Se acercaba mis nalgas como tímido, como si estuviera esperando una autorización para tocarme en esa zona, yo tomé sus manos y las pose en mis nalgas, y suavemente al oído le dijo “autorizada la maniobra”, hubo una risa entre ambos, una risa cómplice, solo queríamos sentir nuestros cuerpos y no parar de besarnos
Yo sentía que llevábamos hora en esto, cuando me empiezo a sacar la ropa y él me detiene.
— No hagamos esto así por favor!
Es lo primero que me dice después de tanto tiempo besándonos.
— No entiendo nada, le dije.
— Te deseo mucho y quiero aprovechar estas pocas horas que te quedan antes de devolverte a Stgo. Por eso mismo, quisiera hacer la cosas bien.
— Sigo sin entender, le vuelvo a decir. Pero te escucho, dime que es lo que pasa.
Es ahí cuando él toma distancia, empieza a respirar profundamente como si tuviera que agarrar mucho valor y me dice.
— Estos días que has estado acá, no he parado de mirarte ni pensarte, tu forma de ser, tu cara, tu cuerpo hasta tu acento, me ha vuelto loco. Quiero estar contigo, quiero todo contigo, pido disculpas por lo intenso, pero es algo que ni yo entiendo, solo sé que quiero estar contigo. El viernes quería decírtelo por que estaba con trago y me sentía más valiente, quería pasar todo el fin de semana contigo pero no sabía cómo decírtelo y la fui cagando cada vez más, por eso borre los mensajes y después no supe qué responderte el sábado, hasta que me armé de valor y te llamé pero no recibías mis llamados. Hoy temprano en la mañana pregunté a los de la oficina donde te estaba quedando y solo un cabo sabía, me dio la dirección y acá estoy intentando no sé qué cosa, pero acá estoy.
Yo quedé totalmente sorprendido y no sabía qué decir, siempre pensé que era yo solo quien se estaba pasando rollos y traté de ignorar mis sentimientos. Solo logré reírme y decir.
— Sabes que me gustaste desde el primer día que te fui a pedir la carpeta jajaja pero fuiste tan cortante e idiota, que trate de no pasarme rollos. Y hoy que es mi último día me dices todo esto! Solo me dio ataque de risa y emoción de lo extraño y confuso de todo. El me respondió.
— Primero que nada, soy tu cb1 así que no me digas idiota, segundo, es todo confuso para mi también pero no podía permitirme que te fueras y no intentar nada, y tercero, te ordeno que me des otro beso, tienes que cumplir las órdenes de tu más antiguo.
Yo me reí con esas explicaciones y solo dije, a su orden mi cb1, me acerqué y esta vez el beso fue lento, con tiempo y mucha pasión.
…
Debo decir que ese día, no hubo sexo, yo quería e intenté varias métodos (todos denegados por el jajaja), pedimos comida y no salimos de la pieza en todo el día y a la noche no dejé que se fuera y dormimos juntos.
Como ya les mencioné, no hubo sexo esa noche pero si nos desvestimos y dormimos sin ropa, hubieron besos, caricias masturbaciones, orales y una cama que nos cobijó e hizo que toda la comisión valiera la pena.
Al otro día pidió permiso para entrar más tarde al trabajo, me fue a dejar al terminal de buses, nos despedimos como si fuéramos grandes amigos, me llevó al baño del terminal y me dio los últimos besos, agarrones y sino hubiera sido por que empezó a entrar más gente, quizás hubiéramos tenido el último oral.
Está vendría siendo la primera parte de mi historia personal, si no les he dado detalles o dimensiones de nuestros cuerpos, es por que aún estamos juntos construyendo una historia y por respeto a la otra persona, no daré grandes detalles del cuerpo, pero si podría dar detalles de cuando pudimos concretar “hacer el amor” como le llamamos nosotros.
Solo les puedo decir que mi cb1 Pablo, no solo está dotado de un buen pene, sino que su culo está para comérselo todos los días!
Espero que les guste mi relato; si los demás gustan, tengo una parte 2 y 3 que podría contarles de nuestra vida secreta como camaradas uniformados y amantes cuando nadie nos ve.
Pdte: disculpen lo largo de la historia, solo quería que se entendiera y pudieran disfrutarla como yo.
Pdte2: si hay más uniformados en alguna situación parecida, no se pierdan ni se cierren a las posibilidades, contactemonos para apoyarnos!
4 personas guardaron este relato
14 Comentarios
Continúa las demás partes por favor! Jaja
Sigue con las otras partes porfa
Por favor sigue con la historia
En las mismas
Me encanta… Quiero más!!!
Aaaaawwww me encantan, hermoso relato.
Algo asi vivi yo y soy uniformado de antofagasta
Por favor sigue, me encantó tu historia, que rico que estén juntos, amor a primera vista, que tiene dr malo, los felicito.
Que buen relato. Bien redactado sobre todo! Me encantó. Sería ideal que subieras las siguientes partes, de igual lo largo que sean, es mucho mejor 🙂 saludos
Me encantó
Una maravillosa historia de amor, ojalá nos dejes conocer pronto su desarrollo.
Felicidades a ambos.. Viva el amor
Tengo lista la parte dos…
Y con más detalles que espero les guste!!
Me encantó su historia de amor entre uniformados,felicitaciones y cuéntanos qué continuo.
♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️😍♥️♥️♥️♥️