Con uniforme, camaradas; sin uniforme, amantes – Parte II
Parte II
«Nunca pensé que una persona pudiera sentirse tan cerca estando tan lejos. Antes de Pablo, la distancia era solo una cantidad de kilómetros en un mapa. Después de él, la distancia se convirtió en una prueba que teníamos que aprender a superar.»
Cuando llegué nuevamente a Santiago pensé que todo volvería a la normalidad.
Eso era lo lógico.
La comisión había terminado. Cada uno volvería a su rutina.
Yo retomaría mis funciones, mis horarios, mis responsabilidades. Pablo seguiría en Antofagasta. Dos ciudades distintas, dos vidas distintas. Eso era lo que debía pasar pero no ocurrió así.
Porque ahora había alguien al otro lado del teléfono esperando saber cómo estaba.
El primer día después de volver, cerca de las diez de la noche, apareció un mensaje.
Pablo: ¿Llegaste bien?
Sonreí mirando la pantalla.
Era una pregunta sencilla.
Pero para mí significaba mucho más.
Matías: Sí, hace rato. ¿Y usted mi cb1 cómo está? (Yo le seguía diciendo mi cb1 solo para molestarlo jajaja
Pablo: Bien. Te dije que no me dijeras mi cb1 cuando no estuviéramos en el trabajo. Si sigues así tendré que castigarte la próxima vez. Puso un emoji de diablo al final.
Me quedé mirando ese mensaje unos segundos, pensando si seguir el juego o hacerme el difícil jajaja. Pero la verdad me sorprendió que respondiera eso, ya que no había conocido esa parte de él.
Al final seguimos conversando esa noche y no se volvió a presentar la ocasión.
Los días siguientes empezamos a hablar cada vez más.
Primero eran mensajes cortos.
Después llamadas.
Después conversaciones que se extendían hasta que alguno decía:
—Tenemos que dormir.
Aunque ninguno quería ser el primero en cortar. Pablo seguía demostrando un poco de resistencia, por momentos demostraba mucho interés y ratos era un camarada mas con buena onda.
Una noche le pregunté:
—¿Siempre eres así?
—¿Así cómo?
—Como si estuvieras pensando demasiado antes de decir algo.
Se quedó en silencio.
Después respondió:
—Quizás porque durante mucho tiempo pensé que algunas cosas eran más fáciles si uno simplemente no las pensaba.
No entendí completamente a qué se refería.
Pero sentí que detrás de esa frase había una historia que todavía no estaba listo para contarme.
Con el tiempo empezó a abrirse.
Me habló de su vida antes de conocerme.
De cómo siempre había seguido el camino que los demás esperaban de él.
Estudiar.
Trabajar.
Cumplir.
Ser responsable.
Me contó que había tenido relaciones con mujeres, que había intentado construir una vida siguiendo lo que creía que debía ser.
Pero también me confesó algo:
Que conocerse a sí mismo había sido más complicado de lo que cualquiera imaginaba.
No era una persona que tuviera todas las respuestas.
Era alguien intentando entender qué significaban los sentimientos nuevos que estaba viviendo.
Y eso, de alguna manera, hizo que lo quisiera más.
Porque Pablo no era alguien que tuviera miedo de sentir.
Era alguien que tenía miedo de las consecuencias de sentir.
Yo tampoco era completamente libre.
Durante mucho tiempo había sabido que me atraían los hombres y las mujeres.
Nunca había tenido problemas conmigo mismo a solas.
El problema era el mundo.
La mirada de otros.
Los comentarios.
Las preguntas.
La idea de que una parte de mi vida tuviera que permanecer escondida.
Con Pablo era diferente.
Porque por primera vez no sentía que estaba escondiendo algo.
Sentía que estaba compartiendo algo.
Pero la distancia también tenía sus momentos difíciles.
Porque cuando alguien empieza a importar, cualquier cosa puede generar dudas.
Un día no pudimos hablar todo el día como se nos estaba haciendo costumbre, solíamos comenzar el día dándonos los buenos días, una foto del desayuno (una que otra foto hot para estimular la mañana jajaja) luego solíamos ir dejándonos mensajes que íbamos respondiendo a la medida que pudiéramos, luego comentamos el almuerzo y si teníamos más tiempo una llamada y después en la tarde hablábamos cuando salíamos del trabajo y ahí hasta la noche, con videos llamadas, haciéndonos compañía, mostrando nuestros cuerpos desnudos o simplemente, compartiendo nuestro tiempo a distancia. Bueno ese día viernes 22 de agosto, Pablo se despidió más temprano por que estaba estresado del trabajo y quería descansar temprano, nos despedimos y yo me quedé revisando Instagram y vi unas historias de unos conocidos de Antofagasta en un asado.
Reconocí algunas caras y entre ellas estaba Pablo, no había nada extraño, era una reunión normal pero vi que una mujer aparecía conversando con él muy pegada entre abrazos y algunas tomadas de mano.
Su nombre era Nathalia la conocía de vista por algunas publicaciones y era parte del ambiente de trabajo.
No pasó nada.
No había ninguna razón para preocuparme.
Pero sentí algo que no esperaba sentir.
Celos.
Me molestó encontrarlo compartiendo cuando dijo que quería descansar, y debo admitir que ver los videos de los demás molestándolos como si estuvieran juntos pero no lo admitían, causó una sensación amarga en mi.
Porque yo mismo me decía:
Yo a ella la conocí cuando fui a la comisión, una mujer muy linda y varios andaban a la siga de ella, solo que en la oficina los demás la molestaban con Pablo, ella lo negaba pero lo roja y coqueta que se ponía, la delataba. Pablo por lo que entiendo, sabía que la chica gustaba de él, pero decía que no se involucraba sexual ni amorosamente con los compañeros de trabajo, pero ojo, que pasó conmigo? Rompió su regla conmigo o solo lo decía de la boca para afuera.
Al final, dejé de calentarme la cabeza y como pude, me dormí esa noche. Esperando que al otro día, pudiera tener mi cabeza más fría y no pensar tanta mierda.
Al llegar el día sábado, no tenía ganas de escribirle ni ser el primero en hablar, esperé todo el día hasta que finalmente hablamos en la tarde noche, Pablo notó que algo me ocurría.
—Estás raro.
—No pasa nada.
Se quedó callado.
Ya había aprendido que esa frase mía significaba exactamente lo contrario.
—Matías.
Suspiré.
—Vi unas fotos.
Hubo silencio.
Después escuché una pequeña risa.
—¿Te pusiste celoso?
Me quedé callado.
Porque la respuesta era sí.
Pablo volvió a hablar.
—Ella es una amiga.
—Lo sé.
—Pero igual te molestó.
—Sí.
Esta vez no se rio.
Su voz cambió.
Se volvió más tranquila.
—A mí también me pasaría.
Esa respuesta me sorprendió.
Porque no intentó hacerme sentir exagerado.
Solo me entendió.
Lo más raro de todo esto, es que sin pedir explicaciones ni tampoco exigirlas si al final no tenemos una relación ya establecida, me las dió igual. Me tranquilizo de tal manera, que cuando escuche y entendí lo que me explicó, me sentí un idiota por todos los rollos que me estaba pasando. Pedí mis respectivas disculpas del caso y ese día, sentí que esto que aún no tenía nombre y no sabía para dónde iba, estaba cada vez tomando más peso e importancia.
Cuando creía que eso sería lo más raro que las distancia nos podía presentar, la vida tenía preparada otra prueba.
Una noche recibí un mensaje de Diego.
Mi ex pareja. Diego es un chico que viste uniforme de combate azul con boina negra y nos conocimos por Instagram, hubo mucha química, sobre todo en lo sexual, pero como vivía y trabajaba en el litoral central, tampoco había mucho tiempo para estar juntos y él necesitaba mucho cariño siempre y lo buscaba con otras personas cuando no estábamos juntos. (Ese es un resumen de la relación jajaja)
Bueno como les contaba, hacía tiempo que nuestra relación había terminado.
No de la mejor manera.
Habíamos quedado con heridas que ninguno había cerrado completamente.
Durante meses no habíamos hablado.
Hasta ese día miércoles 3 de septiembre.
El mensaje decía:
«Hola, estamos en nuestro mes que pudo haber sido nuestro aniversario… bueno disculpa la molestia pero necesito hablar contigo.»
No respondí.
Después llegó otro.
Y otro.
Hasta que finalmente contesté.
La conversación fue incómoda.
Diego decía que había cambiado.
Que extrañaba lo que habíamos tenido.
Que no quería perderme, y bla bla bla!
Pero yo ya no era el mismo, no me interesaba y lógicamente tenía cero ganas de estar con él, así que le dije la verdad.
Que estaba conociendo a alguien.
Que no quería volver atrás.
Que había cosas que me dolieron mucho y no iba fingir que nunca pasaron, y que por favor se alejara de mi vida, que no quería saber nada más de él.
Lo que yo no sabía era que Diego había visto y averiguado más de lo que yo imaginaba.
Había revisado mis redes.
Había visto comentarios de Pablo en mis publicaciones e historia, frases que yo valoraba mucho cuando las leía pero nunca pensé que otras personas también las podían interpretar.
Las frases eran simples.
Pero para alguien como Diego, que en ese momento tuvo la determinación de enlazar cosas, fue la pista necesaria para volver a intentar algo conmigo. Frases como:
«Siempre se puede más.»
«A la distancia te estaré apoyando.»
«No estamos cerca, pero el apoyo está igual.»
“ Eres el mejor y que nadie lo ponga en duda”
No eran declaraciones.
No eran pruebas.
Pero para Diego significaron algo más. Y cuando creí que después de haber sido sincero con Diego y esperando que con eso me dejara tranquilo, pasa lo siguiente: le escribe a Pablo.
Pablo me llamó esa noche.
Su voz era distinta.
Más seria.
—Matías.
Fue raro que me llamara por mi nombre, cuando por lo general me decía “mi Cbo” en modo burla y de ternura.
—¿Ehh si, pasó algo?
Hubo un silencio largo.
—Me escribió alguien.
Sentí que el corazón se me apretaba.
—¿Quién?
—Diego.
No dije nada.
Porque en ese momento entendí que nuestro pequeño mundo secreto acababa de recibir una amenaza.
La conversación que tuvimos esa noche fue probablemente la más importante desde que nos conocimos.
Teníamos miedo pero no hablamos de alejarnos.
No sabíamos qué hacer pero no hablamos de terminar.
Sentimos mucha inseguridad y desconfianza, al darnos cuenta que no estábamos tan escondidos como aparentábamos, a que si alguien se lo propone, puede buscar, encontrar y exponernos.
De lo difícil que era construir algo cuando toda la vida habíamos aprendido a protegernos.
Al final de todo Pablo dijo:
—No quiero que esto termine porque alguien más sabe lo de nosotros o quiera hacernos daño. Si esto termina, será por que nosotros los decidamos y no un tercero.
Esa frase se quedó conmigo, creo que nunca había sentido tanta seguridad de estar con alguien y tanta confianza de querer a esa persona en mi vida.
Nos calmamos, le conté sobre Diego y lo increíble de todo, es que nos afianzamos de tal manera, que la distancia no era un problema para lo que estábamos sintiendo el uno por el otro.
Fueron estas nuestras pruebas más fuertes que pudieron llevar a que en nuestro primer año de intentar algo, no se concrete o en nuestro caso, disfrutar de una rica confianza estando separados por una gran distancia.
Y para terminar esta segunda parte y no contar solo cosas negativas o lentas, le hablaré de nuestro reencuentro, que fue entre sorpresas y unas semana donde solo queríamos salir del trabajo para estar en la cama.
Unos meses después, Pablo llegó con una noticia, que le tocaba ir de comisión a iquique a hacer prácticamente lo mismo que fui a hacer yo a Antofagasta, con la diferencia de que Pablo al ser más antiguo, es parte de la comisión que hace la revista (hace revisión y control de que todo esté bien y como corresponde). Y que creen? Yo también iría jajaja resulta que quien iba tiró licencia y me mandaron a mí en su reemplazo, lo primero que hice fue arrendar un Depto y esperar que llegara el día para encontrarme con Pablo en iquique.
Llego a iquique, llegamos atrasados por que el bus tuvo una falla en el camino, nos presentamos tarde a la comisión, llegamos al regimiento y lo veo, estaba con sus gafas negras sonriendo y aguantándose la emoción, lo que no se pudo aguantar fue ponerse rojo jajaja como es blanco se le notaba más jajaja, me abraza como si fuéramos buenos amigos y me dice al oído
— Creíste que no sabía que vendrías?
Me separé de él, lo miré a la cara y dije.
— Como?
— Acaso crees que ni cursete el Santander, justo se enfermó y te tuvieron que enviar a ti?
— Tu planeaste todo?
— Necesitaba verte y estar contigo, así que cobré algunos favores para que me trajeran a mi cabito
— Y yo pensé que te daría una sorpresa! Jajaja
— Pues ya ves que el sorprendido es otro jajaja. Ahh! Y se me olvidaba, por no contarme que venías, mereces un castigo, así que en la noche ajustamos cuentas. (Se baja las gafas, me cierra un ojo y se muerde el labio)
Les juro que ese día en el regimiento, si hice algo, lo tuve que haber hecho todo mal por qué lo único que quería es que llegara la noche para irnos del trabajo.
Resulta que así como Pablo tenía todo planeado, también tenía el hospedaje listo, la cena en un restaurante y la tan esperada noche.
Esa noche, debo decir que tiritaba como nunca, ansié tanto este momento y cuando por fin llegó, me sentía como en mi primera vez.
Llegamos al depto, Pablo me pidió que esperara un momento afuera de la puerta, él entró se demoró como 10min, me ayuda con los bolsos para entrar y cuando entro, tenía todo apagado y había un camino alumbrado por velas que dirigía a la pieza.
Pablo deja mis bolsos en el sofá, cuando me toma de la mano y me dirige a la pieza.
Estando ahí, me abraza por la espalda y me pregunta que si me habían gustado las sorpresas. Yo impactado, emocionado, aguantándome y creyendo el nivel de detalles que me hizo, le respondo que sí y solo me doy vuelta para besarlo.
Nos comenzamos a besar, Pablo empieza a besarme de una manera muy tierna y calmada, diferente a nuestro primer beso. Yo solo quería sentirlo, tocarlo y no despegarme de él. Lentamente me empieza a sacar la ropa mientras yo lo abrazo por detrás de su cuello. Me desabrocha el cinturón, me suelta los botones del pantalón del uniforme, y mientras cae mi pantalones al piso, él empieza a acariciarme mis nalgas. Yo empiezo a desabrochar su blusa, meto mis manos por debajo de su polera mientras huelo ese rico olor a hombre que tiene. Nos empezamos a desvestir, me toma mi mano y me guía al baño, nos metemos a la ducha con el agua ya corriendo, y mientras nos empezamos a mojar, no dejamos de besarnos y sentir nuestros cuerpos. Toma un jabón en barra y comienza a pasarlo por todo mi cuerpo, partiendo por mi pecho, luego mi espalda, mis nalgas y termina en mi pene. El agua me va quitando el jabón del cuerpo y él me dice en el oído “espero que lo disfrute mi cabo”, abro mis ojos y veo como se va agachando y lleva mi pene a su boca. Qué cosa más rica, como se mete el pene a la boca, se lo saca, le pasa la lengua y juega con mi líquido preseminal. Se mantiene así por unos minutos cuando me dice “ahora el otro lado”, me da vuelta bruscamente y con su nariz y su boca empieza a abrirse camino entre mis nalgas; cuando de repente siento su legua queriendo entrar en mi, con una mano guía mi espalda y mi culo para que quede más parado y abierto, con su otra mano comienza a masturbarme mientras que con su lengua se abre paso por mi cola. Me sentía en mi máximo placer, no podía creer lo rico y lo irreal de todo lo que estaba viviendo, hasta que por un momento se separa de mí, siento sus manos recorriendo mi abdomen y acercándome a su cuerpo, es ahí cuando siento su pene duro y grueso, chocando con mi culo, queriendo entrar, moviéndose de arriba para abajo recorriendo mis nalgas.
No aguanto más y le digo “metemelo”, a lo que él responde “como se piden las cosas?”, vuelvo a repetir “metemelo por favor”, él me dice “te dije que me debías una” y me muerde el cuello.
Se sale de la ducha, me pasa una toalla y me dice, “secate, que seguiremos en la cama”
…
Mientras me terminaba de secar, el se posó sobre la cama, era una imagen tan rica y que tengo grabado en mi mente, el acostado boca arriba, con su cuerpo tan perfecto y su pene grueso parado esperando por mi… me precipité para lo que venía, me subí a la cama y le dije “tú me guiaste en la ducha, ahora me toca a mí”. Me senté arriba de él, su pene rozaba mi culo como queriendo entrar, con mis manos recorrí ese abdomen que me volvía loco, luego busqué sus manos y las puse arriba de su cabeza, con mi boca bajé lo que más pude y empecé a besar su torso, mientras subía lentamente hasta llegar a su boca; mientras besaba su boca, buscaba que él fuera quien me lo pidiera ahora, así que empecé con mis movimientos de cadera para estimular su pene con el roce de mi culo, con una mantenía sus dos manos afirmadas arriba de su cabeza, con mi otra mano recorría lo que más pudiera de su cuerpo, y con mi boca lo besaba y mordía, buscando su punto de estimulación… empecé a recorrer su cuello y las mejillas, las besaba, mordía y lamía, hasta que llegué a la parte entre su cuello y oreja, y que creen? Cuando lamí, mordí y bese esa parte, se le escapó un gemido… con esa información, seguí en ese punto y rápidamente veía como mi hombre se comienza a descontrolar, se suelta de mis manos y me dice “ya no aguanto más” me agarras mis nalgas, acomoda su pene y empieza a hacer fuerza para introducirlo. Debo admitir que dolía, pero me sentía con tantas ganas acumuladas y con tanto deseo por mi cb1 Pablo, que el dolor no era nada. Después de intentar un buen rato y sin poder introducir su pene, le pedí que intentáramos con condon y lubricante, ya que sería nuestra primera vez y por muy calientes que estábamos, era una señal si no se puedo en primera instancia.
Se puso el condon, yo apliqué el lubricante en mi culo y en su pene, y con mucha fe y ganas, me fui sentando lentamente en su pene para que fuera entrando. Debo admitir que fue un trabajo difícil, no acostumbro a ser pasivo, me gusta la sensación pero no ando entregando el poto a cualquiera, debo estar muy caliente para hacerlo. Volviendo al tema, logré que entrara y le pedí que me esperara un momento para acostumbrarme, me dijo que si, pero su momento de espera fueron como 5 segundos por que empezó a moverse con una fuerza y ganas, que bastó solo un momento para costumbrame y disfrutar.
Esa sensación de que te están penetrando, escuchar gemir a tu hombre, que con sus manos te habrán más las nalgas para que entre más adentro, y que te besen y muerdan los labios, si pueden vivirla, se las recomiendo 200%. Pablo no paraba, no se cansaba, tenía mucho tiempo que no disfrutaba ser pasivo, sentir a un hombre tan rico dentro tuyo.
Estuvimos en esa posición por 15 minutos aproximadamente, luego yo quise participar más de la situación y logré apoyar mis pies en la cama y comencé a moverme yo, de arriba hacia abajo, para delante y para atras, hasta que veo que Pablo me quiere decir algo. Para mis movimientos y le pregunto, “está todo bien?”
ÉL me dice “ si todo rico, pero si sigues así me harás acabar”, eso fue lo peor que me pudo haber dicho por qué tomé más impulso y saqué mis mejores movimientos. Pablo al darse cuenta que le quedaba poco por terminar me pide que quiere acabar en una posición distinta, le digo que si, me salgo de arriba, él se levanta de la cama, me toma de la mano, abre el ventanal que da al balcón, me pone las manos sobre la baranda del balcón y se pone atrás mío, yo miro hacia atrás y me dice “no hagas mucho ruido” y me vuelve a meter su pene. Como me pillo por sorpresa, se me sale un gemido, me tapa la boca con su mano derecha, con la otra me empieza a masturbar y empieza sus movimientos desesperados hasta que le digo que me voy a venir, él empieza a moverse más rápido, me hace acabar y cuando acabo yo, él también acaba y se apoya en mi cuerpo con su mano llena de mi leche, nuestros cuerpos sudados y tiritones, y nuestras respiraciones agitadas hasta más no poder.
Después de unos minutos así, me separo de él, me doy vuelta y me acerco a darle un beso, nos terminamos de besar, él me agarra mi cabeza, me empieza a hacer cariño en el pelo y me dice “TE AMO”….
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10 Comentarios
Y la tercera parte , me.esta gustando su historia
mishistoriasrelatos@gmail.com
Por si hay alguien más en una situación parecida que quisiera conversar o desahogarse 🫡
Los amo sin conocer 😭😭😭 de verdad q estoy esperando la 3 , 4 y todas las partes no quiero q termine .
qué hermoso.
Esta historia de amor es realmente preciosa, maravillosa, llena de fuerza, entrega, compañerismo, complicidad, pasión. Sólo espero que pueda seguir disfrutando de ella y que ustedes sean inmensamente felices juntos.
La tercera parte, muy buena historia
Llevo años leyendo estas historias y nunca, nunca una historia habia logrado emocionarme al punto que a mitad de la segunda parte una lagrima empezo a rodar por mi mejilla, quiero leer todo lo que puedan contar de como llevan esta relacion, gracias chicos
Manda una foto en la otra historia po Jajsjs para imaginarnos mejor el paquete que te comes
Esperando la parte 3, saludos!
♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️😍♥️♥️♥️♥️♥️